En el mes dedicado a honrar a Domingo Faustino Sarmiento, el Gran Maestro de América, en el ámbito educativo se están implementando una serie de medidas que no alcanzan a conformar a la mayoría y que por lo tanto han generado una gran polémica a nivel nacional. La primera fue la de los cambios en el sistema de calificación y promoción en las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires, que entre otros puntos modifica la forma de calificar a los alumnos con una escala que deshecha el uso del 1, 2 y el 3, partiendo desde el 4, con mayores posibilidades de promoción de las respectivas materias y con el objetivo de no excluir a los chicos del sistema. En tanto hace unos días se conoció que en la misma jurisdicción fue aprobada una ley provincial que permite a militantes sociales adultos al frente de grupos de chicos de 4 y 5 años, sin formación pedagógica oficial ni título regular, se conviertan en docentes con todos los derechos y obligaciones que establece el Estatuto Docente Provincial.
La norma en cuestión, que ahora se dice que podría llegar a ser vetada aunque no se ha decidido todavía, se denomina Ley de Incorporación de la Modalidad de Escuela Comunitaria al Sistema de Educación Formal (proyecto D79413-14), y posibilita al personal que trabaja en los centros comunitarios que colaboran con el cuidado de chicos vulnerables de entre 45 días y 5 años de edad ejercer como docentes sin ningún título habilitante.
Es decir que en ese nivel inicial se deja sin efecto la exigencia de que el personal a cargo de los niños tenga títulos oficiales y trayectorias educativas que acrediten la existencia probada de conocimientos.
Para tener una idea del impacto que tiene la medida, los centros comunitarios actualmente en funcionamiento en Buenos Aires suman unos 350, con varias decenas de miles de chicos bajo su atención.
Hasta ahora, la educación formal en todo el país ha sido sinónimo de profesionalismo por parte de los docentes que en distintos niveles se encargan de la formación, enseñanza y aprendizaje de los alumnos que forman parte del sistema educativo. No se concibe que alguien que no haya estudiado para ser maestro pueda llegar a estar al frente de un grado por más vocación que se tenga. Al igual que un médico, ingeniero, bioquímico o arquitecto, un maestro debe contar con el título correspondiente obtenido en escuelas normales o instituto habilitados especialmente, como ocurre con algunos profesorados de nivel inicial.
Los profesorados de enseñanza primaria son el ámbito natural en el que se forma a los futuros maestros, con una carrera que en nuestra provincia tiene una duración de cuatro años, más una residencia en la que los estudiantes ponen en práctica, al frente del aula, los conocimientos adquiridos. Es decir que el maestro, en la actualidad, recibe una gran instrucción que lo prepara y habilita con idoneidad para la delicada tarea de educar.
Distinto es lo que ocurre con el nuevo nivel inicial comunitario surgido de los centros comunitarios que fueron creados con el objeto de colaborar con las familias, atendiendo a los chicos de éstas. Se pretende que estos centros alcancen la jerarquía de "escuelas de nivel inicial” y pertenezcan al sistema de educación formal como cualquier otra institución educativa. Esto hará que quienes están a cargo de la tarea de cuidar los chicos ejerzan como docentes sin necesidad de contar con el título correspondiente.
No se pone en duda la posible capacidad de esas personas ni tampoco su predisposición, lo que se cuestiona es la falta de preparación en instituciones educativas especialmente destinadas a esta tarea.
En todo momento, los impulsores de la nueva ley aseguran que con esta norma se reconoce el valor y la dignidad del trabajo que mujeres y hombres sostienen cotidianamente en las instituciones comunitarias, motivadas con el único objetivo de promover la inclusión social a través de la educación. De esta forma la militancia social -y por qué no política- adquiere mayor relevancia que la capacitación o preparación para el ejercicio de una profesión.
Asimismo se deja de lado la discusión de la calidad educativa, como viene ocurriendo desde hace tiempo, y no se tiene en cuenta que sin capacitación docente, un adecuado número de días de clases y contenidos ajustados a una pedagogía actualizada no se logrará mejorar los estándares educativos en ninguno de los niveles ya sea inicial, primario, secundario ni universitario.
Por ahora estas medidas polémicas se han centrado en la provincia de Buenos Aires, pero nada garantiza que sirvan de modelo para el resto de las jurisdicciones provinciales.
