
Los líderes de los países que integran el G7 discutirán en la ciudad japonesa de Hiroshima un endurecimiento de las sanciones contra Rusia por su ataque a Ucrania y medidas de protección económica frente a China. El primer ministro japonés, Fumio Kishida, recibió ayer al presidente estadounidense, Joe Biden, y a los demás gobernantes de las otras cinco economías más avanzadas del mundo -Alemania, Canadá, Francia, Italia y Reino Unido- en Hiroshima, ciudad símbolo de la destrucción nuclear. En la cumbre los líderes intentarán forjar un frente unido ante Rusia y China y abordarán otros temas urgentes, pero en los que no hay consenso en el grupo.
En la cumbre participa como invitado el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, que además tendrá varios encuentros bilaterales.
La invasión rusa contra Ucrania es un tema prioritario de la cumbre, en momentos en que Kiev sufre varios bombardeos con misiles y tras meses de feroces combates en Bajmut, en el este, y en otras ciudades en la línea de frente.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, tiene previsto dirigirse al grupo por videoconferencia. El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, señaló que los gobernantes buscarán endurecer la batería de sanciones contra Rusia, que según cifras oficiales causaron una contracción de 1,9% en su economía en el primer trimestre.
Estados Unidos prohibirá concretamente las exportaciones estadounidenses a 70 entidades en Rusia y otros países, y aplicará 300 sanciones contra objetivos diversos y variados, "personas, organizaciones, barcos y aviones", en Europa, Oriente Medio y Asia. EEUU busca "presionar el sector financiero (ruso) y la capacidad rusa de producción de energía a mediano y largo plazo", señaló el alto responsable de la Casa Blanca, que insistió en que se trata también de "mantener el congelamiento de los activos soberanos" rusos. Las reiteradas amenazas de Putin de usar armas nucleares han sido condenadas por los líderes del G-7 y desestimadas por algunos analistas, que creen que son un intento de socavar el apoyo internacional a Ucrania.
GESTIONES DE PAZ DEL PAPA
El papa Francisco enviará a Ucrania al cardenal Matteo Zuppi y a Rusia al arzobispo Claudio Gugerotti, dos de sus colaboradores de mayor confianza, para que encabecen la misión de paz con la que el Vaticano busca poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2022. Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, será el encargado de llevar la propuesta de paz de Francisco a Ucrania, donde se reunirá con las autoridades locales para explicar el plan de cese del fuego en el que trabaja el Vaticano, reveló el sitio especializado Il Sismógrafo. Gugerotti, encargado del Dicasterio para las Iglesias Orientales, una posición central para el diálogo con el mundo religioso cercano a Rusia, irá a Moscú a buscar convencer al presidente Vladimir Putin de establecer un alto el fuego.
La semana pasada, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski visitó al Papa en medio de una gira europea para una reunión de 40 minutos en la que quedó de manifiesto la negativa de Kiev a una mediación que sentara a Moscú en la misma mesa, aunque no se descartó un plan de paz que tendiera puentes por separado.
Por otra parte la Unión Europea (UE) instó ayer a los cinco países de Asia Central a no permitir que Rusia utilice sus territorios y empresas para eludir las sanciones occidentales, al tiempo que les prometió apoyo para mitigar el impacto que pueda tener en sus economías la guerra que Moscú inició hace 450 días en Ucrania.
Por Agencia Télam y EFE
