La lucha contra la prostitución infantil debe darse sin concesiones para terminar con este flagelo mundial.

 

Tuve la oportunidad de presenciar el reciente film "Sonidos de libertad", cuyo protagonista principal es Jim Caviezel, el mismo que hizo de Jesús en la célebre "La Pasión", de Mel Gibson. No falta dentro de la banda sonora la inolvidable voz de Mercedes Sosa cantando "La Maza".

No deseo spoilear el film. Sólo hago un comentario de lo que suscitó en mí esta película que tanto costó poner en pantalla, pues no disponían de suficientes sponsores y permisos. Casi cinco años desde su producción, y está basada en hechos reales.

El rescate de menores que sátrapas sin escrúpulos dedican al negocio de la prostitución infantil, es el núcleo del tema. Digo "negocio" porque los millones de dólares que manejan a nivel mundial, es alarmante, al punto que casi iguala a lo facturado por el tráfico de sustancias psicoactivas. Si el demonio eligiera un lugar donde residir, pues aquí hay una casa donde vive y manda.

TRÁFICO DE DROGAS

Según recientes estadísticas de la ONU, el tráfico de drogas genera un volumen que ronda alrededor de los 700.000 millones de dólares al año a nivel mundial. Lo que equivale al 10% del comercio global.

Aclaremos que la sexualidad, que es en sí un bien y un valor en la persona, no puede encontrar justificación en su ejercicio en ningún infante, pues no alcanza a saber cuál es su significado y no calcula tampoco sus consecuencias. La sexualidad reclama de suyo una conciencia cierta de lo que es, lo que simboliza, lo que expresa. Y por ende, su pleno consentimiento. Y esto no lo alcanza a entender un niño. Robarlo y venderlo es delito, aquí y en cualquier parte.

LA ESCLAVITUD

¿Ha desaparecido la esclavitud hoy? En el mundo es ya ilegal. En África, el último país que la abolió fue en 2001. Y sin embargo la prostitución infantil es una "esclavitud" contemporánea de mayor dimensión que la que conocía tiempos pasados cuando los esclavos eran considerados legales. ¿Un retroceso? Sin duda alguna. Ya lo decía el papa Francisco en el primer capítulo de Fratelli tutti, acerca de las sombras de un mundo roto en pedazos. Esto muestra que no podemos confiar sólo en la Ley para el respeto irrestricto de la dignidad no negociable de la persona humana. Hay que educar y concientizar con denuedo; y denunciar sin mentiras cualquier tipo de prostitución infantil. Tolerancia cero.

Hay grupos minoritarios incluso que hasta justifican el ejercicio de la sexualidad infantil. Grave error. No todos son resilientes. Un acontecimiento traumático en el niño destruye la identidad y la convicción sobre uno con respecto a los demás y el mundo. Es lo que llamamos trauma.

RESCATANDO NIÑOS

En Camboya, la psiquiatra española Marian Rojas Estapé nos relata en su libro "Cómo hacer que te pasen cosas buenas" (ed. Espasa, 2023) la experiencia vivida  en ese país rescatando niños de la prostitución infantil de los burdeles deplorables. Una señora que tomó distancia de la indiferencia y tuvo el coraje de poner manos a la difícil obra.

El apoyo de grupos humanos que forman redes de contención, sumado al armazón legal, mitiga el trauma y fortalece a la víctima. Rescatados, pueden soñar con una vida normal. Digamos No a la Trata de personas. "Los niños de Dios no están a la venta", nos dice el mencionado film. Con la Trata no hay trato. Invito a ver esta valiosa película.

 

Por Pbro. Dr. José Juan García