El mes de septiembre es uno de los más bonitos. Memoramos al maestro quien realiza su paciente y silenciosa obra de civismo sin los halagos de la gloria fácil pero con la conciencia de quienes tienen manos de sembrador.
El día del árbol que en la delicia de su sombra -refugio del hombre- y en el amparo de su follaje -refugio del ave- es el símbolo de una solidaridad superior.
Se cumple un aniversario más de la muerte de José Manuel Estrada, gran figura de la patria; insigne patriota e intrépido adalid del catolicismo argentino, "maestro de las juventudes argentinas". Fue portador de una distinción y superioridad personal que admira y subyuga.
En este mes, la educación privada celebra su día. Es el Día del Profesor.
También Septiembre es el mes de las flores, del color, de la alegría. Llega la primavera, oportunidad en que parece nacer en nosotros ansias de educar una juventud que hoy reclama valores, respeto por los demás, por la norma, por el deber ser, con una familia que lo respalde, que luche a la par por ellos, para que el día de mañana sean felices.
En este mes se homenajea, entre otros, a los directores de los establecimientos escolares, quienes conducen el proceso de evolución de la persona.
En educación, tema tan delicado, se necesita idoneidad, honestidad, voluntad para el trabajo, respeto por la autoridad sin olvidar que la extinción de la moralidad en la conciencia individual hace imposible la vida social, por ello debe prevalecer en los establecimientos escolares.
Las autoridades deben estudiar la realidad de cada institución, dialogar y no permitir que la mediocridad crezca; que la ambición personal de quienes intentan convertir las escuela o colegios en entidades lucrativas sin interesarles la formación profesional triunfe.
Educadores que actuamos en diferentes ámbitos, funcionarios, políticos, comunicadores que en la teoría poseemos todas las competencias debemos ser coherentes en nuestro accionar, ojalá sea difícil comprenderlo en este mundo nuestro de hoy, trabajado por todas las divergencias,algunos ya en verdad abismáticas y castigado por todas las disciplinas, lo que origina un antagonismo radical, tan extremado e insalvable que sólo las categorías de valor capaces de trascenderlos pueden sernos comunes.
Cuando la educación revista caracteres de coherencia y solidez; cuando los que tenemos la misión de educar estemos formados académicamente y defendamos el respeto por la normativa vigente; cuando reconozcamos que la vida es un permanente aprender; cuando las autoridades sean movidas nada más que por la necesidad de educar niños, adolescentes y jóvenes; cuando sean minuciosos en designaciones justas; cuando no hagan oído sordos en situaciones que parecen triviales pero que poseen errores de fondo, nuestro pueblo será sano porque la conducción es austera, arrojada y batalladora.
Que las fechas de este mes nos permitan reflexionar sobre cada tema y conjugar el deber con la acción; la unión de espíritus para ver; la unión de ánimos para combatir el vicio en esta hora tan difícil.
