Las declaraciones del Primer Ministro británico David Cameron, en las que acusó de "colonialista” nuestro reclamo sobre la soberanía de las Islas Malvinas, no sólo agravió, sino que su sarcasmo dejó consternado al pueblo argentino.

No caben dudas acerca de cuál es el país que, a lo largo de los últimos siglos y aún hoy, persiste con una actitud colonialista luego de casi dos siglos de ocupación ilegítima en Malvinas.

Basta recordar que durante las primeras décadas del siglo XX el imperio británico abarcaba aproximadamente 31.700.000 km2 y una cuarta parte de la población mundial gracias a su política expansiva, claramente colonialista. Producto de esta posición, diez de los dieciséis casos que actualmente son tratados por el Comité de Descolonización de la ONU involucran al Reino Unido.

Puestos en el contexto de crisis europea, los dichos de Cameron buscan dispersar la atención de los británicos que sufren los efectos de las políticas de ajuste implementadas por su gobierno. Pero también evidencian uno de los ejes sobre los que el Reino Unido basa su política sobre Malvinas: insistir con la legitimidad del principio de autodeterminación de los isleños quienes, según el premier inglés, quieren seguir británicos.

Sobre la ilegitimidad del derecho de autodeterminación ya se ha pronunciado la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de las Resoluciones 1414 (XV) de 1960 y la 2065 (XX) de 1965 en las que reconoce que la Cuestión Malvinas es un caso de descolonización y que en ella rige el principio de la integridad territorial. Esto se debe a que es el territorio el que ha sido colonizado y no un pueblo, que, en el caso de Malvinas, se trató de una población trasplantada por la metrópoli en 1833 y no de habitantes nativos. De hecho, el propio Estado inglés reconoce a los isleños como ciudadanos británicos desde 1983 con la sanción de la Ley de Nacionalidad Británica, por lo que echan por tierra su propio argumento.

Otros dos ejes de igual importancia se suman a la estrategia del gobierno inglés en Malvinas. Por un lado, proceder deliberadamente de manera unilateral, incumpliendo el mandato de la ONU que prohíbe dicho accionar expresamente mientras persista el conflicto de soberanía. En este sentido, el Reino Unido autorizó unilateralmente la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables en el área de Malvinas, sustrayendo y apropiándose ilegítimamente de recursos pesqueros e hidrocarburíficos que no les pertenecen. Por otro lado, bajo el manto de falsas hipótesis de conflicto armado. Gran Bretaña busca militarizar el conflicto, aumentando la presencia militar en el Atlántico Sur -incluyendo buques de guerra de última generación-, realizando pruebas misilísticas en las islas, e incluso enviando al heredero del trono para su entrenamiento militar en el área de disputa.

De esta manera, Gran Bretaña desconoce y viola abiertamente el mandato de Naciones Unidas, organismo del cual forma parte como miembro permanente de su Consejo de Seguridad, socavando fuertemente su legitimidad en el concierto internacional.

En contraste, luego de la recuperación democrática, nuestro país ha reclamado pacíficamente y por la vía diplomática la defensa de nuestros legítimos derechos sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Sandwich, Georgia del Sur y los espacios marítimos circundantes, respetando el derecho internacional y reclamando en todos los foros regionales, birregionales e internacionales que se respeten las resoluciones de la ONU y que, en este sentido, el Reino Unido se avenga a dialogar para encontrar una solución pacífica al diferendo.

La reivindicación argentina por la soberanía de Malvinas se ha transformado en una política de Estado, acompañada por todas las fuerzas políticas y sociales de nuestro país y respaldada por los países de la región y distintos foros internacionales.

Este año se cumplirán 30 años de la guerra que, perpetrada por la dictadura militar más feroz que conoció -y padeció- el pueblo argentino, que costó la vida de 649 argentinos, en su mayoría jóvenes. Y el año próximo se van a cumplir 180 años de la ilegítima ocupación del Reino Unido a las islas que despojó a la Argentina de una parte integrante de su territorio nacional y desalojó a la población argentina que allí habitaba.

En honor a nuestros caídos en Malvinas y buscando poner fin a una situación colonial anacrónica en los albores del nuevo milenio, instamos una vez más al Reino Unido a que se siente a la mesa de negociaciones para encontrar, tal como exige la ONU, una solución pacífica al largo conflicto de soberanía.