La falta de divisas por la economía de corte socialista de la actual administración, que se cierra a comerciar con el mundo, fomenta aún más la pérdidas de mercado (por ejemplo la carne) y la falta de insumos importados. 

 

La proximidad al cambio de mandato, con poco más de dos meses restantes para el 10 de diciembre, ofrece un marco propicio para hacer un balance de la actual gestión y evaluar la herencia que deja al próximo Gobierno en relación a la situación que dejaron los presidentes anteriores. En líneas generales, podemos decir que prácticamente todas las variables macroeconómicas muestran un deterioro significativo, determinado en gran medida por las políticas que llevó adelante el oficialismo en los casi 4 años de gestión. Así, no sólo la economía se encuentra hoy en una situación sumamente delicada, e inestable, sino que además es esperable que la situación empeore en lo que resta del año.

Faltante de divisas

Uno de los problemas urgentes es el faltante de divisas. Con múltiples controles cambiarios vigentes y con inconsistencias en el esquema macroeconómico la brecha cambiaria alcanzó el 108%. Las reservas brutas recientemente se encontraron en U$S 23,6 mil millones, el nivel más bajo en 16 años, frente a un punto de partida en diciembre del ’19 de U$S 44,2 mil millones, por lo que la pérdida de dólares totaliza U$S 16,7 mil millones. El desempeño en este rubro fue peor que la administración de Macri, que había logrado acumular U$S 18,9 mil millones a partir de los U$S 24,8 mil millones recibidos. Si bien las condiciones mejoraron con el desembolso del Fondo Monetario, U$S 7,5 mil millones el 23 de agosto, se espera una caída hacia fin de año por los vencimientos de deuda restantes (U$S 5,4 mil millones) y la presión por la dolarización de carteras. De esta manera, es altamente probable que las reservas que recibirá la próxima administración serán también menores a las de diciembre de 2015. Adicionalmente, la administración actual evita que las presiones sobre las reservas sean aún mayores en base a postergar los pagos de importaciones, generando un stock de deuda con proveedores del exterior por U$S 34 mil millones (U$S 11,5 mil millones por encima del promedio histórico).

La pobre performance en términos de reservas se dio pese a que las exportaciones crecieron (U$S 17,4 mil millones hasta agosto versus la pasada administración). Principalmente gracias a que el aumento de precios de los commodities agrícolas generó una mejora en los términos de intercambio, que miden la relación entre los precios de las exportaciones y las importaciones. 

 

La desequilibrada economía interna

Enfocándonos en el plano interno, el cuadro general también es de un deterioro generalizado de las variables macroeconómicas. Sin ir más lejos el reciente salto devaluatorio tuvo un rápido traslado a precios (12,4% en agosto), que llevó a la inflación interanual al 124,5%. Según las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central (REM), para fin de año se estima una inflación del 169,3% anual. Es decir, el gobierno de UNión por la Patria finalizaría su mandato más que triplicando la inflación con la cual inició y devolviendo a la Argentina al régimen de alta inflación que había dejado atrás la convertibilidad. En ese sentido, si algo tuvieron en común los últimos tres mandatos fue el haber terminado con más inflación que la que recibieron pese a que, curiosamente, todos tuvieron una moderación inicial en el ritmo inflacionario. 

En conjunto, la alta inflación y las restricciones a las importaciones contribuyeron al freno de la actividad económica (-1,8% acumulado a julio vs igual periodo del año anterior). Adicionalmente, la devaluación post PASO, al tratarse de una medida aislada sin un plan más amplio, agregó imprevisibilidad al implementar una fijación de corto plazo que coincide con potenciales cambios políticos luego de las elecciones, perdiéndose las referencias de precios. Con todo, las proyecciones del REM vaticinan un retroceso del 3% del PBI para el 2023, en el que influye la fuerte sequía que atravesó el sector agroindustrial que, a julio, se contrae el 16,5% interanual. Más allá de la performance puntual de 2023 se observa un estancamiento de la actividad económica hace ya varios mandatos. De hecho, desde el 2011 el Producto Interno Bruto sólo ha crecido un 2%, lo que equivale a una fuerte caída en términos per cápita. 

 

Impacto en sectores de menores ingresos

La magra performance de la actividad y la alta, y creciente, inflación tuvieron un fuerte impacto sobre los sectores de menores ingresos pese a los crecientes recursos estatales dedicados a la asistencia social, que pasó del 1,9% del PBI en 2019 al 3,0% del PBI en 2022. El avance de la pobreza alcanzó un 40,1% en el primer semestre de 2023. Así, bajo la actual administración se incorporaron 1,5 millones de personas a la pobreza que se añaden a los 1,6 millones adicionales que cayeron entre 2016, cuando se reconstruyen estadísticas confiables), y fines del 2019. Cabe señalar que es esperable que la cifra se amplíe en el segundo semestre del corriente año dado el empeoramiento de la situación económica que siguió a la devaluación post PASO.

Los argentinos ante una pesada herencia

En síntesis, la economía que deja el actual Gobierno acumula una serie de problemas que deberá enfrentar la próxima administración. Los más urgentes: las escasas reservas, el avance inflacionario y el creciente déficit fiscal. Además, la posibilidad de acceder a los mercados de crédito internacional para financiase y suavizar la implementación de las correcciones macroeconómicas ya no es una opción como en 2015 por lo que, a todas luces, el programa que se implementará desde el 10 de diciembre será de shock. Así, la corrección del tipo de cambio y las tarifas, probablemente indispensable para ordenar la macroeconomía, a corto plazo empeorará el nivel de actividad económica y acelerará la inflación. No obstante, sin sanear las cuentas públicas y ordenar el esquema cambiario no es posible retomar el sendero de la estabilidad y el crecimiento de largo plazo, escapando del estancamiento que lleva ya más de 10 años incrementando la pobreza pese a los crecientes recursos fiscales destinados a combatirla