Se han cumplido 56 años de vida del Fondo Nacional de las Artes (FNA), entidad que fue creada con el objeto de instituir un sistema financiero para prestar apoyo y fomentar actividades artísticas, literarias y culturales de todo el país, a instancias de destacadas figuras de la cultura argentina, entre las que se destacó Victoria Ocampo.
El Fondo constituye un mecanismo financiero especializado que actúa como un verdadero banco nacional de la cultura, a título de administrador y redistribución de medios y recursos adecuados de fomento para la promoción y desarrollo de las actividades vinculadas a la cultura del país.
La escritora Ramona Victoria Epifania Rufina Ocampo, tal como figura su nombre completo, fue designada presidente de la institución desde su creación hasta 1972 cuando anunció su renuncia. Su vivienda de Capital Federal, diseñada por Alejandro Bustillo, es actualmente sede del FNA.
Gracias a este modelo reconocido en el mundo por la Unesco y por relevantes reuniones internacionales sobre políticas culturales fueron creadas instituciones y mecanismos similares en otras regiones del mundo, incluyendo el Fondo Internacional para la Promoción de la Cultura de la Unesco en 1974.
En honor a quien fue su principal impulsora, mencionaremos que Victoria Ocampo nació en Buenos Aires el 7 de abril de 1890 y falleció el 27 de enero de 1979, después de haberse destacado como escritora, intelectual, ensayista, traductora, editora y mecenas. Había nacido en el seno de una familia aristocrática, por lo que fue educada con institutrices. Su primer idioma fue el francés.
En 1924, publicó su primera obra, "’De Francesca a Beatrice”, editada por la Revista de Occidente con la ayuda de José Ortega y Gasset. Participó desde su juventud en las primeras manifestaciones de los movimientos feministas, intelectuales y antifascistas argentinos, lo que la llevó a fundar en 1936 la Unión de Mujeres Argentinas.
Su biografía oficial señala que sus viajes a lo largo del mundo le permitieron entrar en contacto con los principales exponentes de la literatura y el ámbito intelectual; así, alentada por Waldo Frank y Eduardo Mallea, fundó la revista y editorial "’Sur” en 1931, que promovió las obras literarias de importantes autores nacionales e internacionales hasta su finalización parcial en 1971, entre los que se encuentran Francisco Romero, Adolfo Bioy Casares, José Bianco, Federico García Lorca y Jorge Luis Borges.
En 1941, se instaló definitivamente en su residencia Villa Ocampo, actualmente perteneciente a la Unesco, que se convirtió en un sitio de recepción para figuras extranjeras como Rabindranath Tagore, Roger Caillois, Ernest Ansermet o Indira Gandhi, entre otros.
De su adolescencia hay pocos datos y lo que se destaca en algunas biografías, como "’Intimidades de un visionaria” de Laura Ayerza de Castilho Odile Felgine (Ed. Sudamericana), es que en 1910, "’cuando las jóvenes no salían de su casa, y si lo hacían era para ir a misa con la mirada fija en el suelo, ella se bañaba en Mar del Plata, no en la playa exclusiva para mujeres, que en esa época estaba separada de la de los hombres, sino donde se le daba la gana. Bailaba tango, esa danza que para algunos "’era indecencia pura”, andaba a caballo con breeches y no con polleras. Además, escribía, manejaba autos y quería ser actriz, lo cual provocaba terremotos familiares.”
Casada en primeras nupcias en 1912, con el profesor Luis Bernardo Mónaco de Estrada, vive un matrimonio conflictivo hasta que se enamora de Julián Martínez Estrada, primo de su marido, quién, tiempo después, se enamora de ella motivando la separación. Victoria y Julián comienzan a verse a escondidas. Según su propia confesión, nunca tuvo un amor semejante. De todas formas en 1939 Victoria, una mujer de 49 años, conoce al sociólogo Caillois, 22 años menor que ella, surgiendo otra pasión.
En el aspecto político, el antiperonismo la llevó a la cárcel en 1953 acusada de guardar en su casa marplatense, armas para los enemigos del régimen. En 1955, Victoria Ocampo, que no había previsto la caída del peso y habia invertido fuertes sumas en "’Sur”, se ve obligada a reducir notablemente su nivel de vida. A los 65 años, casi arruinada en relación con su modo de vida anterior debe renunciar en parte a sus viajes y limitar gastos personales.
En 1960 la dama se mantiene activa y sigue atentamente la vida literaria, siempre a cargo de la responsabilidad de "’Sur”. El año 1962 transcurre extrañamente entre la pérdida de seres queridos, y la alegría de condecoraciones y homenajes, además de recibir de parte del Gobierno nacional el ofrecimiento de ser embajadora en la India, lo que no acepta invocando su avanzada edad, y por temor a cambiar sus hábitos de vida.
En enero de 1973, Victoria dona a la Unesco sus casas de San Isidro (con su mobiliario y sus colecciones) y de Mar del Plata.
