(Entrega Nro 4)
Hay una casona del siglo XVI en el pequeño pueblo de Esquivias, provincia de Toledo, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en España, donde Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) se inspiró para escribir “Don Quijote de la Mancha”, reconocida como la primera novela moderna, la obra más destacada de la literatura española y una de las principales de la literatura universal. Era el mes de octubre de 1989 y esa casa, visitada constantemente por turistas de todo el mundo, había comenzado a deteriorarse seriamente y hasta se hundía, comentaban los vecinos.
Esto preocupaba mucho a quienes vivían en la finca, junto a la casona, las hermanas Ángeles y Asunción Moya Martin, de 64 y 72 años respectivamente, porque comenzaban a hacerse públicas las quejas de los turistas que pasaban por allí.
Estas caseras, así llamadas por sus vecinos, hacían lo imposible por mantener en buen estado las paredes que quedaban más o menos firmes de la antiquísima casa donde Cervantes consumó su majestuosa obra, pero no tenían apoyo de nadie. Ellas eran solo habitantes del lugar en otra casa dentro de la misma finca, ya que la construcción histórica pertenecía a la Sociedad Cervantina de Esquivias. Las hermanas Moya habían hecho saber de los deterioros de la casona en varias oportunidades tanto al ayuntamiento (municipalidad) de Esquivias como a las autoridades de la citada Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha (una de las 17 comunidades autónomas en que se encuentra dividida España) para que decidan iniciar la reconstrucción y conservación del lugar. Pero no tuvieron eco.
Conocida la situación, propuse al director de la agencia de prensa donde yo trabajaba en Madrid que estaba dispuesto a ir a ver cómo era realmente la situación y publicar una nota periodística. Y así ocurrió.
Al llegar al lugar, fotógrafo y periodista fuimos recibidos por las habitantes de la finca y nos explicaron, que varios años antes, cuando parte de la casa sufrió un derrumbe, llevó a los propietarios a poner en venta el inmueble. Pero nunca se vendió. Ángeles y Asunción, que no reciben ninguna retribución por su trabajo, se esmeraron siempre para mantener medianamente en pie la casa, según los vecinos y ellas mismas, pero no tenían apoyo de ningún organismo oficial o privado: “Nosotras pasamos un calvario aquí porque estamos permanentemente atendiendo gente tanto de España como de otras partes del mundo y la casa está abandonada de manos oficiales, a pesar de que en 1971 fue declarada “Monumento Histórico-Artístico”, llamándose a esta casa Museo ‘Cervantino’”.
Otro vecino me señala que “el rincón donde se enamoraron don Miguel y su esposa doña Catalina, hoy da pena, son solo ruinas que terminarán de caerse con la más suave lluvia sino se ponen ya a trabajar”.
Un estudioso de la historia de Castilla, tambien vecino del lugar, nos comentó que las primeras ruinas de la casona databan de la guerra civil española (1936-1939) ya que “allí se escondieron combatientes de ambos bandos que terminaron llevándose la mayor parte de los objetos personales del más grande de las letras castellanas y de incalculable valor que se conservaban todavía para entonces”. Pero sobre todas las cosas se recuerda a esos espacios interiores porque “allí encontró inspiración don Miguel para El Quijote”, incluso “parece ser que los personajes de la obra fueron tomados de vecinos de la zona”.
Por otra parte, cuando la Sociedad “Cervantina” de Esquivias llevó adelante gestiones para hacer mejoras en la casa histórica, estas nunca llegaban, “y pasaban los años sin ninguna obra de restauración”, reconocían las hermanas Moya. Mientras tanto, el alcalde del lugar, en aquel, momento Antonio Pérez Arias, se mostraba muy preocupado por cómo arreglar el inmueble, pero reconoció que “no se dispone de fondos, sino lo prevemos en el presupuesto anual de Gobierno”.
Precisamente, la idea de que el predio con la casa de Cervantes lo adquiera el ayuntamiento era para que éste asumiera formalmente la obligación de realizarle la conservación periódica, ya que la citada Sociedad “Cervantina” local tampoco tenía fondos. Enterada una casa comercial de origen español de muchos años y gran prestigio, aun existente, como “El Corte Inglés” a través de su Fundación Areces, resolvió hacer una importante donación de dinero para la compra del inmueble a nombre del ayuntamiento de Esquivias.
Así, dos años despues, en 1991, comenzaron los trabajos de restauración de la casa, que culminaron en 1994, produciéndose la inauguración oficial de las obras el 12 de diciembre de ese año cuando se cumplían 410 años de la boda Miguel de Cervantes Saavedra con Catalina de Salazar y Palacios, cuya ceremonia se había realizado allí mismo, por ser en aquellos años del XVI, el hogar de Cervantes. Unos días después la casona bellamente recuperada quedó abierta en forma definitiva al público y permanece en la actualidad, con frecuentes tareas de conservación.
Hoy y durante todo el año en los horarios establecidos, la visita a esta casa más que histórica se realiza con guía y cuenta tambien con periódicas visitas escenificadas que el Ayuntamiento de Esquivias anuncia en su sitio web. En ellas intervienen personajes “con diálogos en varias estancias, que llevan al turista visitante a aquel siglo XVI, desplazándose por sus habitaciones, su cueva, bodega y patios interiores”, señala la publicidad oficial. Los argumentos de las escenas allí interpretadas se remontan al momento en que en una reunión de amigos realizada allí mismo en 1584, Cervantes conoce a quien poco despues sería su esposa, la mencionada Catalina de Salazar y Palacios. La pareja vivió muchos años allí y en el libro parroquial del pueblo consta la partida de ese matrimonio e incluso la partida de nacimiento de la novia, del 5 de diciembre de 1565.
Otro de los argumentos básicos que se ponen en escena a lo largo de cada año en el lugar es precisamente “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, como se llamó a la primera parte de la obra terminada a comienzos de 1605, y narra la historia de Alonso Quijano, un hidalgo que, “por leer demasiados libros de caballerías, enloquece y decide ser caballero andante bajo el nombre de Don Quijote, acompañado por su escudero Sancho Panza”.
La restauración realizada a la casona incorporó vitrinas en las que se exponen 86 ediciones en diferentes idiomas del Quijote, y que son utilizadas para celebrar cada año la llamada “Lectura Universal del Quijote”, a la que asisten “una treintena de embajadores de diferentes embajadas acreditadas en España, de los cinco continentes, leyendo el Quijote cada uno de ellos, en su lengua vernácula”.
Finalmente, vale recordar que tan célebre creación fue llevada al cine y al teatro en varias oportunidades en el siglo XX. Así, se recuerdan las adaptaciones cinematográficas de directores como Orson Welles, George Wilhelm Pabst y Rafael Gil. A ellos se agrega el afamado musical teatral y película “Man of La Mancha”.

