Por Orlando Navarro – Periodista

Durante la Segunda Guerra Mundial, hacia diciembre de 1941, los alemanes ya habían conquistado gran parte de Europa y avanzaban sobre la Unión Soviética. Por su parte, Japón se expandía en Asia pero se le ocurrió ir a “pisarle la cola” a los EEUU. Éste, a esa altura, aunque apoyaba con suministros a los aliados, se mantenía neutral.

Pearl Harbor

El 7 de diciembre de 1941, Japón atacó sorpresivamente la base naval norteamericana de Pearl Harbor. Al día siguiente el Congreso declaró la guerra a Japón. Poco después Alemania e Italia, que junto con Japón constituían “el Eje”, declararon a su vez la guerra a los EEUU, con lo cual éste se unió formalmente a los aliados. Japón había despertado a un gigante, y la entrada de EEUU fue decisiva para la guerra, devolviendo la iniciativa a los aliados, especialmente en los frentes del Pacífico y Europa. Todo concluyó con la rendición de Alemania en 1945.

Este breve repaso de la historia, sirve para preguntarse si acaso hoy, de no haberse dado esta intervención de los yankees, Europa no estaría hablando alemán. De modo que es mucho lo que le debe a EEUU. Plan Marshall, de reconstrucción de Europa, incluido.

La Guerra Fría

Los líderes de los vencedores, Roosvelt (EEUU), Churchill (Reino Unido) y Stalin (URSS) se reunieron en Yalta para discutir el nuevo orden mundial tras la guerra. Dividieron Alemania en cuatro zonas de ocupación, definieron las fronteras de Polonia, y alrededor de Rusia se formó la URSS que anexó numerosos países, que hoy son países independientes. Entre ellos Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán, Armenia, Azerbaiyán, Moldavia, Lituania, Letonia y Estonia. Bloque que se disolvió luego de la caída del muro de Berlín en 1989.

Los aliados crearon la ONU y así dio comienzo lo que se denominó “Guerra Fría”, que se desataría fundamentalmente entre los dos mayores ex aliados: EEUU y la URSS. O sea, inauguró la aún vigente lucha por la supremacía mundial entre Oriente y Occidente. Ideológicamente, comunismo y capitalismo.

La crisis de los misiles

En 1959 ocurrió la revolución cubana, con el apoyo de los rusos, que ya encaraban en los hechos incursiones en espacios que “pertenecían” a Occidente. Experiencia que más tarde repetiría en Nicaragua y Venezuela. Con varios intentos por extenderse a América del Sur, sobre todo Argentina. El sueño del “Che” Guevara. Abortado por su muerte en Bolivia en 1967, según cuenta la historia por cuenta de la CIA. En 1962 se desató la llamada “crisis de los misiles”, en el Caribe, ya que había sospechas que Rusia estaba instalado ojivas nucleares en Cuba. EEUU respondió con un bloqueo sobre las islas y fue que el buen criterio de Kennedy, con esta medida preventiva, evitó una posible catástrofe nuclear de alcance mundial.

Putin

Hoy, Rusia tiene al frente a Putin, un hombre brutal, sanguinario, que pretende recuperar los antiguos terrenos de la desaparecida URSS, a fuerza de muerte y destrucción. La emprendió contra Ucrania pensando en una operación rápida, pero que ya lleva casi 5 años por la feroz resistencia del valiente pueblo ucraniano. Apoyado con suministros por EEUU y parte de la OTAN.

Rusia, a su vez, creo pactos estratégicos aparte de Cuba, Venezuela y Nicaragua, con China e Irán, principalmente. Es una operación de doble llave, que viene desde el Este, y que ya tiene adeptos en el Oeste, por lo dicho. Y por lo cual se entienden los esfuerzos de Donald Trump por ocupar de algún modo el estratégico Groenlandia, paso obligado de Oriente a Occidente por el Norte.

Groenlandia

Ocurre además que la gran isla del Artico está sufriendo los efectos del calentamiento global, y está en proceso de deshielo. Eso está abriendo nuevas rutas, exponiendo las riquezas ocultas de su suelo, donde según dicen abundan las llamadas tierras raras. Eso hace más atractivo el lugar y eso Rusia lo sabe. También China.

A Trump se lo tilda de delirante, siquiátrico. Un loco. Pero está visto que no está dispuesto a ver que rusos y chinos ocupen Occidente. Habida cuenta también que, sobre todo los sectores jóvenes, fueron seducidos en parte, por las ideas de izquierda y pro-soviéticas. También en la Argentina, como se sabe, que escaló hasta una guerra fratricida, que terminó con miles de desaparecidos y una grieta.

El loco en acción

Por eso Trump es resistido. También su aliado Javier Milei, al cual se lo emparenta con el estilo “matón” del estadounidense. Loco y todo, Trump ya consiguió esta semana, luego de Davos, una mesa de entendimiento con los países europeos miembros de la OTAN, para resolver pacíficamente el asunto Groenlandia, a la vez que armó un Consejo para la Paz. Éste mediaría en el conflicto por la franja de Gaza, y se propone la reconstrucción de la misma para lo cual pidió a cada miembro que desee constituir ese Consejo, la suma de mil millones de dólares. Milei ha sido invitado a formar parte y se lo habría eximido de poner esa cantidad de dólares.

Esa es la situación hoy. Luego de Maduro, Venezuela respira aires de libertad, aunque no del todo porque aún subsiste el régimen chavista. Algo similar se espera que ocurra en Cuba. En Irán, es muy fuerte el movimiento en contra del régimen de los Ayatollah, que parece cerca de su final. Y el mundo, aún sentado en un polvorín, esta semana ha recuperado parte de su equilibrio.

Trump, entonces, no es ángel, ni demonio. Solo un hombre, falible, que lucha por no ver algún día, que rusos y chinos le ocuparon el patio trasero de casa, mientras Occidente dormía la siesta.