Por Jorge Reinoso Rivera – Periodista e historiador

El triunfo de la Revolución Cubana ocurrió el 1 de enero de 1959, cuando las guerrillas del Movimiento 26 de Julio, lideradas por Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara y Raúl Castro, derrocaron a la dictadura de Fulgencio Batista. La caída del régimen fue acelerada por la toma de Santa Clara por el “Che”. Y posteriormente, lejos de democratizarse, se transformó en otra dictadura socialista-comunista, dirigida por Fidel Castro que se alineó a la vieja Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, poniendo en jaque a todo el continente americano ya que desde la isla se patrocinaba a grupos de izquierda de toda América.

Hoy, tras 67 años de este régimen socialista y tras la caída de otro dictador como Nicolás Maduro, que intentó imponer el mismo régimen socialista en Venezuela y siendo este país el único respaldo económico que tenía Cuba, ya que le suministraba petróleo y dólares, Cuba se transformó en el nuevo objetivo del Nuevo Orden Mundial, impuesto por Estados Unidos y aliados como Italia, Israel y Argentina (siendo estos países los más importantes en defender las ideas de Occidente). Hoy Cuba no necesita ser invadida. El régimen cubano se está asfixiando económicamente por el bloqueo impuesto por la marina de EEUU que ya tiene a muy poca distancia de la isla un portaaviones (George W. Bush) y toda una flota de diferentes buques armados.

Pero lejos de querer una intervención militar en la isla, los norteamericanos ya han entablado un diálogo diplomático con las autoridades cubanas (Raúl Castro y Miguel Diaz Canel, actual Presidente de Cuba). Lo que allí se está tratando es que toda la cúpula castrista cubana abandone el poder y pida asilo político en la Rusia de Vladimir Putin, y la isla encararía políticamente una transición supervisada por los norteamericanos y un nombre que se baraja sería el de Óscar Pérez-Oliva Fraga, un ingeniero en electrónica cubano (54 años en 2025) y sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, nombrado viceprimer ministro de Cuba en octubre de 2025. Hijo de Mirsa Fraga Castro (nieto de Ángela Castro, hermana de Fidel y Raúl), Pérez-Oliva Fraga ha consolidado su ascenso político tras dirigir la inversión extranjera y comercio exterior. También existe la posibilidad que algún exiliado cubano se haga cargo de esa transición y por ese motivo se ha convocado a exiliados políticos de prestigio intelectual, político y económico para reunirse con un delegado del gobierno norteamericano en la ciudad de Miami en los próximos meses y tal vez contaría con la presencia de veedores de México y Argentina.

El régimen cubano enfrenta su peor momento económico, con una caída del PIB del 5% reciente, operando con reservas agotadas, lo que debilita el control social y el apoyo ideológico

El régimen cubano enfrenta su peor momento económico, con una caída del PIB del 5% reciente, operando con reservas agotadas, lo que debilita el control social y el apoyo ideológico. El gobierno de Díaz-Canel implementa medidas para corregir distorsiones económicas, descripto como una reestructuración para evitar el colapso, según se ha proyectado. El año 2026 es considerado clave por la oposición y el CTDC (Consejo para la Transición Democrática Cubana) para un “nuevo comienzo”, centrados en la reconstrucción familiar y la articulación de la sociedad civil. La desaparición de la “generación histórica” y la presión externa, incluyendo la inestabilidad de aliados (Venezuela) y las elecciones en EEUU (3 de noviembre 2026), aumentan la inestabilidad del Partido Comunista de Cuba (PCC).

La caída del régimen cubano y su transición deben estar en marcha antes de las elecciones en los Estados Unidos ya que en estas elecciones intermedias, programadas para ocurrir durante el segundo mandato no consecutivo del presidente republicano Donald Trump, renovándose 435 escaños en la Cámara de Representantes de EE. UU. y 35 de los 100 escaños en el Senado se disputarán para determinar el 120º Congreso de los Estados Unidos. También se disputarán 39 elecciones para gobernador de estados y territorios de EEUU, y numerosas elecciones estatales y locales. Siendo estas elecciones de vital importancia para Trump ya que de caer el actual régimen cubano se aseguraría el voto latino, sobre todo, de los estados del sur del país.

De caer el actual régimen cubano produciría un efecto dominó en todos los países americanos donde la izquierda o centro izquierda domina y solo quedando aferrado a esa ideología Daniel Ortega que gobierna Nicaragua.