Por Carlos Fara – Analista político
La ley de inocencia fiscal nació muerta. La renuncia del Paul Starc a cargo de la UIF indica que si firmaba la reglamentación de dicha legislación contradiciendo al GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) iba a tener serias dificultades. Los bancos no quieren problemas: no pueden aceptar guita negra porque la genialidad impulsada por Toto viola la normativa internacional de aquel organismo. Los contadores están complicados y por eso su consejo de profesionales le pidió al Ministerio de Economía ser parte de la reglamentación. Hace 25 días “el Messi de las finanzas” dijo que, si los bancos les rompían los testículos, fuesen a operar en el Banco Nación. El miedo no es sonso: las entidades financieras pueden ser cualquier cosa, menos tontas. Pero ¿por qué jugar tan fuerte? Porque eso demuestra la desesperación de Toto de atraer dólares y que eventualmente dinamicen la economía. Por el camino de la “inocencia” por ahora no va. Por otro lado, puede ser.
Pero eso no es importante porque los dólares están fluyendo a lo tonto en el mercado y el Central está haciendo lo que le pedían el FMI y los mercados hace mucho. Si tomamos como muestra las últimas 15 ruedas en materia de acumulación de divisas, Bausili podría comprar unos 16.000 palos a este ritmo, lo que tranquilizaría la ansiedad de mucha gente. Quizá no pueda mantener la velocidad crucero actual, pero lo importante es la actitud. Por este camino, que pronto empalmará con el famoso trimestre de oro de la economía argentina, llegaremos al Mundial con los pochoclos comprados para ver a la Scaloneta y olvidarnos de todo esto. Claro, siempre y cuando el pato Donald no haga lío.
Starc no fue el único funcionario que se fue esta semana que pasó. Se fueron ocho y varios de ellos bajo sospecha de corrupción, como por ejemplo el secretario de transporte. Este fue vicepresidente segundo de Independiente Rivadavia de Mendoza -otra vez el fútbol- y se dice que hacía la vista gorda a favor de un nuevo “robo para la corona”. ¿Qué gema de la corona? La más joven de ellas. Y como todo tiene que ver con todo, el titular de la Sigen pertenece al gobierno que ahora cuestiona los balances de la AFA que él fiscalizaba del otro lado del mostrador. ¡Qué lío! ¿Será por eso que el Javo se dio la mano con Infantino? No vaya a ser cosa que… Por las dudas, tenemos asegurado poder ver los partidos de la selección por la televisión pública.
No tiremos mala onda y sigamos con las buenas noticias, total casi toda la oposición sigue de vacaciones: no sabe, no puede o no quiere decir nada sobre muchas cosas (Axel está ocupado en la interna del PJ bonaerense, en su armado nacional y manda a su mano derecha a un acto de Barrionuevo). Por ejemplo, sobre el récord histórico de mora en el pago de créditos personales, o la sextuplicación en un año de la demora en tarjetas de crédito. Esos datos son poco relevantes si tenemos en cuenta el crecimiento del Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella en este mes. Como dice un nunca bien ponderado de la política vernácula, los informes hay que leerlos completos y hasta la última página. Si hacemos ese ejercicio, nos encontramos con las siguientes cuestiones: 1) fuerte crecimiento en el interior, pero baja en la zona AMBA (35 % del país); 2) el aspecto bienes durables e inmuebles mejora mucho, pero cae la expectativa sobre la situación macroeconómica; y 3) existe una sustantiva suba en la percepción sobre las condiciones presentes, pero decrecen las expectativas a futuro. Algo así como “estamos mejor, pero no tenemos claro qué pasará”. También es llamativo que en varios indicadores del índice el registro sea negativo si se lo compara con el primer mes de 2025.
Los dólares están fluyendo a lo tonto en el mercado y el Central está haciendo lo que le pedían el FMI y los mercados hace mucho.
En este marco, el presi -que es loco, pero no come vidrio- hizo gala de moderación y pragmatismo en su discurso de Davos. Intentó volver a su tono doctoral, académico, que siempre le gusta. Recordemos que buena parte de su campaña electoral tuvo que ver con dar clases magistrales sobre economía. En este caso intentó conectar la moralidad con la eficiencia, advirtiendo que no pueden ser términos antitéticos. Tampoco se metió en camisa de once varas al definirse sobre aspectos de la geopolítica mundial que tienen tan ajetreados a los mandatarios de los principales países del planeta. No mencionó a Groenlandia, ni a Ucrania, ni a Taiwán, ni al canal de Panamá, ni Gaza (pese a que se sumó al consejo de la paz) y apenas hizo referencia a Venezuela. Algo así como “yo, argentino”: no me meto donde no me llaman, tengo cosas más importantes de las que ocuparme. Ah! Y con los chinos está todo bomba.
“Pero firmó el Consejo de la Paz con Trump, que todos los días se enfrenta con sus ¿socios? europeos y desairó a su amigo Netanyahu”. Obvio que va a tratar de quedar bien con Dios y con el diablo, porque eso hace un presidente en la medida de lo posible. Por eso, perdón Javo, pero Maquiavelo goza de buena salud. Dicen que se lo vio vendiendo bonos del tesoro americano esta semana para que Donald “Taco” (Trump Always Chicken Out) sintiera el rigor del poder y reculara en chancletas en el affaire Groenlandia. Los otros también juegan.
No hay más buenas noticias para este boletín, porque el EMAE de noviembre dio mal, las automotrices que fabrican acá están complicadas, los datos de comercio exterior de 2025 indican una caída progresiva de las importaciones por la tendencia recesiva del consumo masivo, y los cálculos de crecimiento del PBI 2026 por ahora no alcanzan al 3 %. Insisto: esto no afectará a la opinión pública en el corto plazo.
Después de la excelente nota de Jorge Liotti en La Nación del domingo 17 sobre las preocupantes tendencias demográficas de la Argentina, China nos informa que ahí nacen menos bebés que nunca. El distópico film “Children of Men” (2006) cuenta que en 2026 se habrían cumplido 18 años de infertilidad humana, dejando a la sociedad al borde del derrumbe. Por eso debemos festejar cada decisión personal de seguir reproduciéndonos.
