Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha impulsada para generar conciencia sobre la prevención de enfermedades neurológicas y la importancia de cuidar este órgano durante toda la vida.
Dormir bien, moverse, alimentarse de forma saludable y controlar la presión son algunas de las claves para proteger la salud cerebral.
Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha impulsada para generar conciencia sobre la prevención de enfermedades neurológicas y la importancia de cuidar este órgano durante toda la vida.
La salud cerebral no se limita a conservar la memoria. También comprende la capacidad de aprender, comunicarse, moverse, tomar decisiones, controlar las emociones y desenvolverse de manera independiente. Por eso, los especialistas remarcan que su protección debe comenzar mucho antes de la vejez.
La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo pueden dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o desarrollar deterioro cognitivo.
Para reducir esos riesgos se recomienda:
La actividad física favorece la circulación, ayuda a regular la presión arterial y contribuye a conservar la memoria, la atención y el estado de ánimo.
No es necesario realizar ejercicios intensos. Caminar, bailar, andar en bicicleta, nadar o hacer tareas que impliquen movimiento también aportan beneficios. Como referencia, se aconseja acumular al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, siempre de acuerdo con la edad y el estado de salud.
Una alimentación equilibrada también influye en el funcionamiento cerebral. Conviene priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y agua, mientras se reduce el consumo de sal, azúcar y productos ultraprocesados.
El descanso es igual de importante. Durante el sueño, el cerebro organiza la información y consolida los recuerdos. En los adultos se recomiendan generalmente siete horas o más por noche.
Para descansar mejor resulta útil:
Los crucigramas y juegos de memoria pueden ser útiles, pero la mejor estimulación surge de actividades variadas que exijan aprender, recordar, resolver problemas y mantener la atención.
Algunas opciones son:
También es importante mantener los vínculos sociales. Conversar, reunirse con otras personas, participar en talleres o realizar actividades comunitarias ayuda a evitar el aislamiento y mantiene activas distintas funciones cognitivas.
El uso del casco, el cinturón de seguridad y los elementos de protección en actividades deportivas o laborales puede prevenir lesiones cerebrales graves.
También se recomienda evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y no utilizar medicamentos sin indicación profesional. Los controles de audición y visión son igualmente importantes, ya que sus alteraciones pueden dificultar la comunicación y favorecer el aislamiento.
Algunos síntomas neurológicos pueden representar una emergencia. Se debe acudir rápidamente a una guardia cuando aparece de manera repentina:
Estos signos pueden estar relacionados con un accidente cerebrovascular u otra urgencia. No se debe esperar a que desaparezcan ni automedicarse.
El Día Mundial del Cerebro recuerda que no existe una solución única para protegerlo. La clave está en sostener hábitos simples: moverse, descansar, alimentarse bien, aprender cosas nuevas, cuidar los vínculos y controlar la salud cardiovascular.