La reciente muestra a campo de tomate para industria realizada en el predio de la Expo Innova Cuyo, sobre Ruta 40 y Calle 18, dejó algo más que buenos números. Dejó señales claras sobre hacia dónde va la producción y cómo la innovación, cuando se pone en contacto directo con el productor, se transforma en una herramienta concreta para mejorar rendimientos, sanidad y competitividad. A casi tres meses de la implantación de las parcelas -coincidente con los días en que se desarrolló la Expo Innova Cuyo, del 1 al 3 de octubre pasado- los cultivos ya están en cosecha, permitiendo evaluar resultados reales y no meras proyecciones.

La importancia de esta instancia radica precisamente en eso: observar los ensayos en un estado avanzado de desarrollo. Productores y técnicos pudieron recorrer el campo y analizar el desempeño de nuevas variedades de tomate y distintos esquemas de nutrición, con rendimientos que alcanzan hasta 120 toneladas por hectárea. En un país donde San Juan y Mendoza lideran la producción nacional de tomate para industria, estos números no son menores, marcan un piso de competitividad cada vez más exigente.

La Expo Innova Cuyo se consolida, así, como un espacio genuino de vinculación entre innovación, tecnología y producción agroindustrial. En ese marco, la muestra a campo de tomate cobró especial relevancia al exhibir resultados concretos de los ensayos presentados meses atrás durante la exposición. No se trató solo de mostrar insumos o promesas comerciales, sino de poner a prueba nuevas semillas y planes nutricionales en condiciones reales, evaluando su adaptación al ambiente, su sanidad y su potencial productivo.

La magnitud de la jornada da cuenta del interés del sector. Participaron siete empresas semilleras, diez firmas de productos nutricionales y se montaron más de 250 parcelas experimentales a campo. El foco de los productores estuvo puesto en conocer las nuevas tendencias varietales, especialmente aquellas que ofrecen mayor productividad y estabilidad agronómica. En ese sentido, los resultados fueron alentadores. Algunas de las variedades en evaluación no solo igualan, sino que incluso superan a las más difundidas actualmente.

Un aspecto particularmente valorado fue la resistencia a hongos de suelo, una problemática recurrente y de alto impacto económico en el tomate para industria. Avanzar en variedades más tolerantes no solo mejora los rindes, sino que reduce riesgos y costos asociados al manejo sanitario.

Esta muestra a campo volvió a demostrar que la transferencia de tecnología no se declama: se construye con datos, recorridas y diálogo directo. En un contexto desafiante para las economías regionales, espacios como el de la Expo Innova Cuyo se afianzan como herramientas estratégicas para la toma de decisiones productivas y para sostener el liderazgo regional en una actividad clave.