Por: María Inés Montes
Por: María Inés Montes
Pantone eligió el tono protagonista de 2026: un blanco suave que simboliza claridad, creatividad y nuevos comienzos. Conoce su significado, ¿por qué marca tendencia y cómo incorporarlo en la decoración y en otros rubros del mundo de lo estético?
Si las temporadas pasadas estuvieron marcadas por tonos energizantes y vibrantes como el Viva Magenta y Peach Fuzz, Mocha Mousse. El 2026 llega con un cambio de ritmo. “Cloud Dancer” no compite, no invade, acompaña. Se adapta, potencia y realza lo que lo rodea.
El instituto Pantone, considerado una autoridad líder en materia de color, previsión de tendencias y asesoramiento a marcas, describió el tono como “un blanco ondulado y equilibrado imbuido de una sensación de serenidad”.
“Es el equivalente a un lienzo en blanco, simboliza nuestro deseo de un nuevo comienzo y nos invita a soltar miradas antiguas para habilitar nuevas perspectivas”, describe Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Institute.
Llega para bajar el ruido visual, abrir espacio a la creatividad y marcar el pulso de una tendencia que se viene fuerte: la vuelta a lo esencial.
La elección de un blanco puro como color del año no es casual. A medida que la tecnología se hace más presente en la vida diaria, este color representa una ‘influencia tranquilizadora en una sociedad frenética, redescubriendo el valor de la consideración mesurada y la reflexión tranquila‘, dijo a CNN Leatrice Eiseman, directora ejecutiva del instituto.
Para el equipo de expertos del instituto, todo se filtra a través de la lente del color. Por eso, cada año desde 1999, el programa ha buscado “destacar cómo lo que ocurre en nuestra macrocultura en un momento dado se expresa a través del lenguaje del color”, declaró a CNN Laurie Pressman, vicepresidenta del instituto.
Cómo transformar tus ambientes
Un tono que simboliza serenidad, calma y renovación, perfecto para un mundo que busca refugios sensoriales y ambientes donde la vista pueda “descansar”. Lejos de ser un blanco más, su aire vaporoso invita a la pausa, a la contemplación y a conectar con la creatividad desde un lugar más silencioso.
Sus características son: Un blanco que limpia y ordena. Un tono que amplía los espacios sin perder calidez. Un color que permite enfocar la mente y despertar ideas nuevas.
Funciona como un gran aliado, es amable, versátil y perfecto para quienes buscan ambientes luminosos, relajados y contemporáneos. En diseño de interiores, se describe al como claridad sin frialdad, estructura sin severidad, que combina bien con materiales naturales como la madera y la piedra.
En paredes: amplitud inmediata, Ilumina, ordena y genera sensación de bienestar.
En muebles: un toque minimalista chic. En madera, aporta pureza. En laca o metal, suma un guiño moderno y escultural.
En textiles: suavidad total. Cortinas, mantas, ropa de cama o tapicerías en este blanco crean un clima de spa doméstico.
En combinación con otros colores: Tonos tierra para una estética cálida y natural. Grises suaves para un look sofisticado. Azules y verdes apagados para un hogar fresco y contemplativo. Negro para un contraste elegante y gráfico.
No compite, no invade: acompaña, se adapta, potencia y realza lo que lo rodea.
Será tendencia en 2026 porque acompaña un movimiento cultural claro, la búsqueda de entornos que funcionen como refugios sensoriales. Los espacios del futuro son más silenciosos, más livianos y más conectados con lo esencial. Y, con su pureza casi espiritual, sintetiza esa intención: bajar la intensidad visual para dejar que lo importante aparezca.
En moda
Epígrafe foto: Zaira Nara apostó por Cloud Dancer, con un vestido corset en los Premios Ídolo.
Este tono preciso de blanco, con su equilibrio entre matices fríos y cálidos, fue elegido cuidadosamente.
“Si hubiéramos optado por un blanco ópticamente más brillante, no solo le restaría la sensación natural, la honestidad y la autenticidad que buscamos, sino que casi habla de esterilidad y aislacionismo, porque es frío”. Si bien los diferentes tonos de blanco han sido omnipresentes en la moda desde hace mucho tiempo, el Cloud Dancer encarna específicamente siluetas ondulantes y telas naturales como plumas, dijo Eiseman.
La Gala del Met de este año se incluyó este color.
Tips de estilismo
Un blanco elevado que, lejos de ser ‘simple‘, se vuelve protagonista por su versatilidad. La clave está en cómo se usa: aporta luz, combina con todo y permite jugar con texturas para evitar que el look quede plano.
* Suma textura: lino, satén, algodón, encaje suave o géneros con cuerpo. El blanco cobra dimensión cuando hay contraste táctil.
* Juga al monocromo con intención: total white con cortes limpios, o ‘soft bridal‘ urbano (etéreos, románticos, pero de calle).
* Probalo en accesorios: bolso, botas, zapatillas o stilettos en blanco roto levantan denim y neutros sin esfuerzo.
* Combinaciones que funcionan: gris topo, arena, plateado, rosado suave, azules claros u oliva apagado; para contraste, negro o azul marino.
Cloud Dancer en el make up
En belleza, este tono conecta con algo que ya venimos viendo: menos saturación y más piel real, más luz que cobertura, más texturas livianas que maquillajes pesados. Atrás queda la idea de que el blanco es frío o ‘demasiado de pasarela‘.
La forma más simple de sumar bases ligeras o sérums con color, que unifiquen sin tapar. Suma un iluminador en crema en puntos estratégicos: alto del pómulo, lagrimal, arco de la ceja.
Trabaja el rubor en tonos durazno o rosa suave para que el efecto blanco cremoso no se vea plano.
En los ojos, se traduce en sombras claras con acabado satinado o perlado, bien difuminadas. Podes sumar delineados gráficos blancos, puntos de luz en el lagrimal o detalles en la línea inferior de pestañas. La clave es mantener el resto del maquillaje simple para que el gesto se vea moderno, no infantil.

Para los labios, gloss transparente o bálsamos lechosos que den brillo hidratado, como si fueran una extensión del skincare.
En uñas, es sinónimo de milky nails: ese blanco lechoso que deja ver la uña y se vuelve un básico elegante para todo el año. Además, se sugiere: Uñas cortas con esmalte blanco translúcido. Efecto glazed por encima, para un brillo tipo porcelana. Francesa suave, con punta apenas más blanca que la base.
El pelo también puede sumarse a esta estética. No se trata de decolorar hasta el blanco, sino de buscar brillo, suavidad y ligereza. Tratamientos nutritivos, aceites ligeros y productos de styling que aporten luz sin rigidez van en la misma sintonía calma de Cloud Dancer. Los accesorios también ayudan: hebillas perla, cintas claras, scrunchies en tonos nude.
Un color que invita a bajar un cambio
No busca transformar por completo tu estilo, sino darte un marco: una belleza más liviana, amable y conectada con lo que a vos te hace sentir bien. Podes adoptarlo en un detalle -unas uñas milky, un iluminador suave, un gloss cremoso- o llevarlo a toda tu rutina para resetear y volver a lo esencial.