El cultivo del anís y del comino son dos de las actividades agrícolas menos difundidas a la hora de dar a conocer la variedad de productos frutihortícolas que se obtienen en la provincia de San Juan. Cuando se consulta sobre la producción local surgen siempre los productos tradicionales como la uva, las aceitunas, los tomates, los melones y el membrillo, pero rara vez se mencionan las plantaciones de anís y comino ubicadas geográficamente en los departamentos Calingasta, Iglesia y Valle Fértil. Si bien el volumen actual de producción no es demasiado relevante, se sabe que el cultivo de estas dos plantas constituye una actividad con importante requerimiento de mano de obra por lo que, con el apoyo institucional adecuado, la producción de estas especies contribuirían altamente al desarrollo de la región y su gente. Hay que tener en cuenta que aproximadamente el 60% del costo de estos cultivos pueden ser imputables a mano de obra en los actuales niveles tecnológicos.
Estos cultivos comenzaron a realizarse, en los departamentos mencionados aproximadamente en la década del ’70, hasta alcanzar una superficie de unas 600 hectáreas, con niveles de producción cercanos a las 600 toneladas anuales que permitían abastecer el mercado interno y generar saldos exportables hacia países limítrofes.
En la década del ’90 los volúmenes de producción a nivel nacional decrecieron, debido a las crecientes importaciones con precios menores.
En la década del 2000 se comenzó a recuperar lentamente la producción, llegando a mediado de ese período a producir una 250 toneladas en aproximadamente 400 hectáreas plantadas. Esos valores se han mantenido con una leve suba y sirven en gran medida para abastecer el consumo interno del país estimado en unas 350 a 400 toneladas.
Anís y comino presentan características similares en cuanto a su estructura productiva; ambos están asociados a productores minifundistas con las características propias de ese nivel de escala: bajos rendimiento, altos costos relativos y calidad desuniforme. Además son productos de mucha demanda dentro de la panificación y la gastronomía. Actualmente existen excelentes posibilidades de colocación de estos productos, ante una demanda nacional e internacional creciente.
Se deberían considerar todos estos aspectos para que el gobierno y organismos específicos como la Universidad Nacional de San Juan y el INTA promuevan el interés por cultivar anís, comino y otras especies como el clavo de olor, a partir del conocimiento de que estas plantas se dan muy bien en los departamentos cordilleranos y en Valle Fértil que tiene características especiales de clima y suelo.
