¿Qué pasa con la salud mental de los niños cuando se sobreexponen al uso de teléfono celular y redes sociales? Silvana, experta en psicología nos responde acerca de qué está pasando en la actualidad sobre los riesgos del uso temprano del celular y el rol adulto como mediador entre los niños y la tecnología; también brinda herramientas y posibles enfoques que nos permitan pensar cómo incluir a los menores en el entorno digital de una manera adecuada y segura.
¿Cómo manejan hoy los chicos las pantallas tecnológicas?
El vínculo de los niños y adolescentes con la tecnología ya deja de ser una actividad puntual para convertirse en un entorno de vida. No usan la tecnología, sino que los chicos viven en ella. Se puede hablar de tres puntos, hay una naturalización a diferencia de las generaciones anteriores, que se conectaban a una computadora fija. Los chicos de hoy tienen una relación táctil y móvil, el dispositivo pasa a ser una extensión de su cuerpo, y esto genera que no perciban una frontera clara entre el mundo físico y el digital. El otro punto, es el consumo pasivo versus la creación activa, porque los chicos consumen contenido muy corto, los videítos de quince a treinta segundos. Esta forma de manejar la tecnología va entrenando al cerebro para esa gratificación instantánea, ya no usan la tecnología para aprender, investigar, sino para esa estimulación constante de dopamina a través de ese scroll infinito. Y el otro punto para tener en cuenta, es como lo están usando, que se llama una socialización mediada, que buscan la pantalla como principal vía de validación social. Entonces, estar fuera de la pantalla es estar afuera, para ellos es un círculo de pertenencia. Esto transforma la tecnología en esa herramienta de gestión emocional. Usan los dispositivos cuando están para lidiar o cuando están aburridos, con ansiedad o soledad. Aunque decimos que nuestros chicos actualmente son nativos digitales, por las destrezas técnicas que muestran, suelen ser analfabetos funcionales, en cuanto a la seguridad, a la privacidad y a la falta de criterios sobre de pensamiento crítico sobre lo que consume.

¿Qué problemática hay respecto al no control de su uso?
Lo que hay que tener en cuenta es que la falta de control o supervisión en el uso de pantalla no es simplemente el problema de muchas horas, sino que la problemática es la desregulación del desarrollo. El riesgo principal es que el dispositivo móvil, la pantalla, terminan ocupando el lugar de los reguladores externos, ocupa el lugar de los papás o de los cuidadores y también ocupa el lugar de la autoregulación interna. Esto que decimos del chupete electrónico, uno de los problemas más graves es eso, ese anestésico emocional que cuando no hay control, los chicos van al dispositivo ante cualquier frustración o aburrimiento y eso va a impedir que desarrollen la tolerancia a la espera, a la capacidad de gestionar sus propias emociones sin un estímulo externo. Otra cosa que está sucediendo es la pérdida de la simetría. El no control implica que el adulto no esté en su rol como adulto. Cuando un niño o adolescente va sin límite o navega sin límite se pone lamentablemente a contenido, para lo cual su psiquismo aún no está maduro ni preparado, violencia, hipersexualización, discursos de odio. Entonces acá hay un problema de soledad digital. El chico está acompañado físicamente pero psicológicamente está solo frente a un algoritmo diseñado para retener su atención a toda costa. También se produce una alteración de los ritmos biológicos, sin control la tecnología invade los tiempos del desarrollo, el sueño, la alimentación. Le decimos el vamping, que es quedarse usando el celular de noche, afecta esa secreción de melatonina debido a la luz azul, lo que hace que los chicos no descansen bien y tengan cuadros de irritabilidad y fatiga crónica. Otra cosa a tener en cuenta es la vulnerabilidad ante los riesgos externos porque el descontrol abre las puertas problemáticas como el grumine, el ciberacoso, la exposición a desafíos virales peligrosos. Sin que haya un adulto que esté, que medie, el chico va a carecer de esos filtros necesarios para distinguir cuándo es un contacto seguro o cuándo es un depredador en las redes o cuándo es una información falsa, una desinformación que se llama.

¿Qué consecuencias trae que no lo controlen?
Encontramos varias consecuencias, yo voy a dar las más relevantes y algo tener en cuenta que las consecuencias dejan de ser conductas molestas, los chicos pasan a funcionar de un modo diferente, pasan a ser marcas en la estructura de su psiquismo y en su físico. Es una problemática para considerar y estar muy atentos, ver las consecuencias. La más notoria es la atrofia de la creatividad y del juego simbólico, que es tan importante que los chicos puedan crear y jugar. La pantalla les entrega todo procesado, no hay vacío, no hay espacio para un vacío que lleve a los chicos a la imaginación. El niño se va volviendo un espectador pasivo de la vida en lugar de protagonista de su propio juego. Hay muchas dificultades en la función ejecutiva, el cerebro se va acostumbrando a esa hiper estimulación en la respuesta inmediata. De tal modo hay consecuencias en incapacidad para mantener la atención sostenida, en tareas que no ofrecen esa recompensa inmediata, como leer un libro, estudiar, escuchar una consigna larga. El umbral del aburrimiento se vuelve bajísimo, generando una inquietud motora constante en los chicos. Dificultades también en la memoria, a nivel cognitivo y cerebral, en el lenguaje tenemos retraso del lenguaje. La consecuencia más importante es cuando no hay control, cuidado y acompañamiento. Entonces acá se pone en peligro su identidad, su ser. Tiene una autoestima sumamente frágil que depende de un like o de aprobación de desconocido. Si no tienen esa validación desde afuera, viene el sentimiento de vacío y el fracaso es devastador. En cuanto a lo físico, tienen miopías tempranas, contracturas cervicales, una desconexión con las señales del propio cuerpo, como el hambre, la saciedad o el cansancio, no registran las necesidades corporales y una falsa autonomía.

