En el sistema tradicional, el IPV construye viviendas con un 70% o más de fondos nacionales, pero el cambio de gestión frenó este ingreso de fondos para construir viviendas. A pesar de esto, desde la provincia decidieron continuar con la construcción de casas y posterior entrega, empezando por los barrios que tenían más avances y que ya habían sido sorteados. En total, esta repartición del ministerio invirtió en lo que va del año 42.000 millones de pesos. De estos, 37.000 millones fueron para la reactivación de viviendas cuyas obras estaban ralentizadas o totalmente frenadas. El resto fue para operatorias individuales que ya se habían autorizado antes, lo que se conoce como créditos para construir.