El hecho de que la provincia tuviera este año su peor cosecha de uva de las últimas décadas, enciende una luz de alerta para el futuro de la vitivinicultura ya que será mucho lo que habrá que trabajar para recuperar el terreno perdido y evitar seguir perdiendo presencia dentro de la vitivinicultura nacional.

Los más de 395 millones de este año contrastan con los 410 millones cosechados durante 2024 o el récord de 686 millones de kilos de 2018, demuestra cómo se ha ido perdiendo gradualmente capacidad de producción por diversos factores entre ellos sanitarios y climáticos, y el riesgo de que si el panorama no cambia el próximo año la cosecha podría llegar a ser menor, lo que es muy grave.

Respecto del tema sanitario, la peronóspera y la lobesia fueron las principales causas de la merma en un contexto donde se estuvo trabajando pero, evidentemente, no alcanzó para evitar las consecuencias. Lo difícil de la situación es que desde el gobierno y otros sectores vinculados con la vitivinicultura ven muy complicada la posibilidad de que los productores puedan hacerse cargo de enérgicas campañas para evitar que estas enfermedades sigan causando problemas el próximo año.

Por otra parte, fenómenos climáticos como la caída de granizo o la ola de calor que afectó a los viñedos el último verano será difícil controlarlos ya que de acuerdo a las observaciones de los meteorólogos para el próximo año se esperan condiciones similares agravadas por el cambio climático que está experimentando la Tierra.

Los dirigentes de las Federación Vitivinícola y de la Asociación de Viñateros Independientes ven con preocupación cómo la industria se va reduciendo y que esto ha podido observarse con la cantidad de kilos cosechados este año y con el hecho de que la mayoría de los productores están migrando al mosto como una forma de salvataje.

En todo esto también hay un problema de precio vinculada a la baja competitividad del dólar que ha deprimido los valores de mercado.

Lo preocupante de la situación es que mientras San Juan está dando pasos hacia atrás en materia vitivinícolas otras provincias con gran tradición en este producto como Mendoza y La Rioja, y otras un poco menos reconocidas como Salta, Catamarca , Neuquén, Río Negro y La Pampa han mejorado o han logrado mantenerse dentro de los niveles de producción.

Algo va a tener que hacer San Juan para revertir esta tendencia y volver a recuperar su lugar dentro de la vitivinicultura argentina. Una acción conjunta de todos los sectores vinculados a la actividad surge como una necesidad imperiosa para el momento que se está viviendo.