En materia de cuidar la alimentación de la población hay dos franjas etarias que se muestran muy sensibles, una es la de los adultos mayores y la otra la de los niños de 0 a 14 años, que no suelen recibir los niveles de proteínas adecuados. Esta última es la edad más crítica a la hora de hablar de la alimentación necesaria para garantizar el crecimiento y desarrollo del ser humano.

Pese a que el índice de pobreza medido por el INDEC ha experimentado una notable disminución, con un registro de 38,1% para el mes de marzo pasado, lejos del 52,9% registrado en el primer semestre de 2024, hay que seguir tomando los recaudos para evitar que los sectores más vulnerables de la sociedad se vean afectados por problemas como la alimentación.

Con los niveles de pobreza un poco más alentadores y con una inflación en vías de mantenerse en niveles bajos, no hay que dejar que haya niños que queden sin la posibilidad de consumir los nutrientes fundamentales para su crecimiento físico y psíquico. Todo niño requiere de una alimentación básica basada en proteínas que ayudan al crecimiento y aportan energía; vitamina A para defender al organismo contra las enfermedades; hierro para preservar las funciones mentales y físicas, y yodo para el sano desarrollo del cerebro infantil. Si todos estos componentes no están presentes en la alimentación que se recibe en los primeros años de vida, período que para algunos expertos va desde el nacimiento hasta los 4 o 5 años, mientras que otros los hacen extensivo un poco más, la nutrición será deficiente afectando una etapa clave con serias incidencias en el futuro de niños que pueden llegar a padecer trastornos de crecimiento físico y psíquico que los marquen para toda la vida.

Si bien, la provincia y los municipios están intentando mantener controlado este problema con la ayuda alimentaria que han podido asegurar, a pesar de las restricciones de la Nación , los niveles de pobreza que tiene el país están incidiendo en que haya chicos, en pleno crecimiento que no se están alimentando como corresponde.

El aporte alimentario que se otorga en las escuelas a través de tradicionales programas como la copa de leche o de los comedores escolares no alcanza a cubrir este requerimiento ya sea porque hay mucha deserción escolar, hay padres que no envían a sus hijos a las escuelas o porque hay escuelas que no cubren este aporte que en algunos casos es de fundamental importancia.

Niños que viven con una o dos comidas al día, de las cuatro que son recomendadas, es una realidad que se vive a diario aunque a simple vista no parezca porque hay sectores que lo asumen como normal y eventualmente salen a reclamar las necesidades que están padeciendo.