Durante muchos años, el calendario económico informal de la provincia parecía obedecer a una regla tácita: tras las fiestas de fin de año y la celebración de Reyes, la actividad entraba en un receso casi automático. Enero era sinónimo de pausa, de espera, de un tiempo muerto que recién comenzaba a reactivarse hacia la segunda quincena de febrero o incluso marzo, cuando el inicio del ciclo lectivo volvía a poner en movimiento a la sociedad. Sin embargo, este verano muestra un cambio de tendencia tan evidente como auspicioso.
Lejos de apagarse, las ferias artesanales, agroproductivas y las múltiples expresiones de la denominada economía circular se han mantenido plenamente activas durante todo enero en los distintos departamentos de la provincia. Emprendedores, productores, artesanos y feriantes han encontrado espacios habilitados para exponer y vender, confirmando que el emprendedurismo ya no reconoce temporadas bajas cuando existen organización, acompañamiento y demanda social.
En este escenario, el rol de los municipios ha sido clave. Algunos han hecho coincidir fiestas locales con la presencia de ferias, integrándolas como un complemento natural de las celebraciones populares. Otros, directamente, han organizado encuentros de fin de semana para garantizar que los emprendedores cuenten con ámbitos estables donde ofrecer sus productos. Festivales recientes en Ullum, Angaco y Calingasta son una muestra clara de cómo estas ferias se han convertido en parte inseparable de la vida cultural y social de cada comunidad.
A este impulso se suma la definición de la Dirección de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno provincial, que anunció el inicio de las tradicionales ferias agroproductivas a partir del próximo mes. Serán 32 ferias a lo largo del año, incluyendo las habituales del Paseo de las Palmeras del Parque de Mayo y propuestas itinerantes en la Plaza Seca del Centro Cívico. La decisión de comenzar desde febrero apunta, con buen criterio, a canalizar cuanto antes el flujo productivo y el creciente interés de los feriantes.
El dato no es menor. El año pasado se registró una importante incorporación de nuevos expositores y para este año se espera que ese número siga creciendo en toda la provincia. Plazas como las de Villa Krause, Rivadavia, Caucete y Santa Lucía son testigos semanales de decenas de emprendedores que, aun en pleno período de vacaciones, sostienen esta dinámica.
El desafío ahora es profundizar el acompañamiento. Orientar, enseñar e impartir técnicas de venta, comercialización y presentación resulta indispensable para que este movimiento siga creciendo y se consolide como una verdadera alternativa económica. El emprendedurismo y las ferias ya demostraron su vigencia. Corresponde fortalecerlas para que sigan siendo una herramienta real de desarrollo y apoyo a las economías hogareñas.
