San Juan llegó a conocer su talento, aunque también tuvo que resignarse a su partida. En 2014, la creativa fotógrafa y artista visual sanjuanina Tamara Wassaf decidió, sin pensarlo demasiado y con poco más que sus equipos en las valijas, mudarse a España junto a Dante, su pareja. Pudo ser otro lugar, asegura, pero fue España, adonde llegó en búsqueda de "otros horizontes, otras aventuras, enriquecernos de culturas distintas". Les fue bien. Hicieron pie en superficie sólida y aunque no descarta seguir "moviéndose", disfruta de un buen presente laboral. Ser aceptada en concursos y becas contribuyó a armar esa base, que se fue haciendo más firme gracias a las relaciones que cultivó y con el correr de su trabajo. Lo primero que hizo, y aún hace, fueron fotos para productos de maquillaje para una marca de Londres. Luego llegaría su primera exposición: "Fue en una Librería que tenía un espacio de arte en el centro de Madrid. Conocí a los dueños y me invitaron a exponer. Fue bastante gente amiga, incluso vendí obra y lo anunciaron en el suplemento Metrópoli del diario El Mundo que tiene mucha visibilidad", cuenta la artista, cuya obra volvió al Museo de Bellas Artes, aunque esta vez en una muestra individual. "Del sentimiento de no estar del todo", es el nada casual nombre de la serie que exhibe en el marco del Festival de la Luz, que inauguró anoche.

 


- ¿Qué significa volver al Festival de la luz?


- Participé en el Festival de la Luz en el año 2010, obtuve el 1º Premio y la obra pasó a formar parte del Museo Franklin Rawson; fue una gran experiencia y es muy importante para mí que haya una de mis obras en un Museo con tanto prestigio. Es la primera vez que expongo en el edificio nuevo y de manera individual, es emocionante pero a la vez estresante de no poder estar ahí y ver los detalles del montaje, pero confío en los profesionales del museo.

 


- El título de la serie es sugestivo...


- Tiene que ver justamente con mi vida lejos de San Juan, es el reflejo de pensar que tu cuerpo y tu mente se desgarran y que dejaste parte de tu ser allá y otra parte acá. Todo se refleja en los cuerpos fragmentados, la sensación de nostalgia, de espacios vacíos, de telas que me recuerdan a mi madre, a mis abuelas, a rincones de mi casa o de la casa de mis abuelas... Son imágenes que llevan algo muy íntimo, es un autorretrato de sentimientos que son muy personales pero a su vez universales, la gente sólo tiene que ver y sentir.

 


- ¿Cuándo comenzó tu interés por la fotografía?


- A los 16 años. Mi viejo me regaló una cámara reflex y me pasaba sacando fotos de la naturaleza y del cuerpo, temas que siguen presentes hasta hoy en mis obras. A los 18 años gané mi primer premio a nivel nacional, donde Sara Facio, una de las mejores fotógrafas argentinas, estaba de jurado; eso me dio un poco más de confianza para seguir. Lo que verán en el museo va mas allá de una exposición fotográfica convencional, me gusta la idea de expandir el campo y mezclar foto con instalación y video. Todavía sigo experimentando...

 

 


- Desde entonces hasta hoy, mucho cambió en ese mundo...


- Yo empecé con fotografía analógica, revelábamos con Dante en la piecita del fondo de su casa. Luz roja, papeles y líquidos que ni siquiera sabíamos en que orden había que ponerlos, pero era genial la sensación de ver aparecer la imagen, de la concentración y la prueba y error infinitas. Tenías que pensar mucho cuando estabas por disparar las fotos, porque los rollos eran caros, los papeles, los líquidos, todo. Hoy es todo más rápido, las fotos se sacan con el teléfono cada 5 minutos, las ves instantáneamente, no hay necesidad de tenerlas en papel. Hoy registramos todo sin pensar demasiado, si sale mal, se descarta, si sale bien, irá a todos las redes sociales del universo. Eso no significa que sea algo malo, es sólo la evolución, más gente tiene acceso a sacar fotos, pero como dicen muchos, eso no te hace fotógrafo, es sólo un medio más, una herramienta.

 


- ¿Para vos qué son las selfies, encierran más de lo que muestran?


- El autorretrato ha sido una temática muy popular en la historia del arte. Hoy la posibilidad de hacerte una selfie y mirarte la cara con la que vas a salir es más fácil... o más difícil, porque mucha gente pasa horas frente a algún monumento turístico sólo para que su cara sea la correcta y esté a la "altura" de semejante monumento (risas). Creo que las selfies son el reflejo de estos tiempos en los que tenemos que vendernos lo mejor posible en las redes sociales, una especie de pulsión incansable de mostrar nuestras caras, nuestras piernas en la playa, nuestros pies en el agua transparente, nuestra comida, todo lo que hacemos minuto a minuto, para obtener muchos "likes" y que eso nos deje dormir tranquilos, pensando que la sociedad nos quiere y al siguiente día volver a empezar.

 


- ¿Cuánto aportó la tecnología a la fotografía y qué cambios "sufrió" con los actuales soportes?


- Mucho. Es cierto que se pierde la mística artesanal de la que hablaba anteriormente con respecto al revelado, pero aporta otros elementos con los que hacer prueba y error y experimentación. Programas como Photoshop te dan infinitas posibilidades de llevar la fotografía a otros rumbos y poder imprimir las imágenes en soportes de todo tipo (como telas, lonas, metal, plásticos, etc.) con una calidad cada vez mayor, abre las posibilidades a todo lo que se te ocurra y más. En mi caso, y específicamente en esta serie que presento en el Museo, no utilizo ni retoques en posproducción ni materiales extraordinarios en los soportes de las fotos, porque en este trabajo las imágenes van más allá de la técnica y se enfocan en el concepto, en la historia detrás de esas imágenes. En ellas justamente pretendo destacar la crudeza de los rasgos, la simpleza de los espacios, lo real y cotidiano.

 


- La fotografía siempre tuvo un rol destacado, quizás más desde lo informativo. ¿Lo artístico ha recobrado vuelo?


- La fotografía artística tiene mucha presencia desde hace muchos años, grandes fotógrafos han sabido mezclar la fotografía informativa con un enfoque artístico y creo que a medida que la fotografía crece en todos sus campos va evolucionando y tomando importancia. Como hablamos antes, la fotografía como herramienta hoy tiene un alcance más masivo, eso da también una buena variedad de miradas y enfoques nuevos dentro de esta disciplina; las modalidades, ya sea informativa, artística, moda, comercial, incluso familiar, se van mezclando unas con otras y van creando un nuevo paradigma donde todo vale y eso es muy enriquecedor a mi modo de ver.

 

 


- ¿Hay una "mirada de mujer" en la fotografía?


- No sabría identificar la fotografía hecha por mujeres, creo que la diversidad en las formas de expresión no tiene género. En la historia del arte muchas mujeres se pusieron seudónimos masculinos para poder incorporarse al ambiente del arte y nunca sospecharon que podía ser hecho por mujeres; no vieron algo característico que las develara.

 


- ¿Tenés alguna fotografía o serie pendiente?


- No tengo en mente algo específico, creo que voy haciendo lo que va surgiendo en mi vida. Cuando veo lo que hice hasta ahora, me doy cuenta que hay muchas conexiones, elementos que se repiten, sin darme cuenta: el cuerpo, la naturaleza, los pliegues, los detalles. Supongo que son cosas que observo todo el tiempo y las incorporo de manera automática en mis trabajos.

 


- ¿Blanco y negro o color?


- ¡Todo! Hay que experimentar y adecuar las técnicas a lo que querés transmitir.

 


Para ver más
El Festival de la luz ofrece:
Sala 1: Esteban Pastorino Sala 2: Tamara Wassaf; Sala 3 Celebrando San Juan, muestra colectiva de sanjuaninos. Foyer: Andrea Alkalay. De 12 a 20 hs. Entradas $30, estudiantes y jubilados, $15. Menores de 12, sin cargo, domingos gratis. Tel. 4201657