Hace aproximadamente seis años -él lo recuerda perfectamente- que Maximiliano Guerra no visita la provincia, ausencia que borrará el 6 de septiembre próximo, cuando vuelva a pisar las tablas sanjuaninas en calidad de bailarín y junto a su joven Ballet del Mercosur y con su espectáculo Rituales. Pero tal vez antes de eso, y desde abajo del escenario, será el encargado -junto a sus colegas Cathy Fulop y Kike Teruel- de juzgar a los sanjuaninos que logren acceder a las cámaras de Talento Argentino, que por primera vez realizará un casting en la provincia, hoy sábado y a cargo de productores del exitoso ciclo de Telefé (ver aparte).
"Así andamos, de viaje en viaje, estamos a full" dice el virtuoso artista antes de abordar un avión que lo llevará a otro punto del país en el marco de este proyecto nacional, que lo tiene entre sus "jueces" por segundo año consecutivo y que le atrajo desde el vamos. De eso y de su rol en el tribunal, conversó con DIARIO DE CUYO.
– ¿Qué te sedujo para ser jurado de Talento Argentino?
– Varias cosas. Me encantó el programa cuando me lo mostraron y también me siempre me fascinó buscar talentos, pero lo que me terminó de convencer es que es una propuesta federal, una premisa que yo siempre tuve en mi vida. Conociendo mi país y viajándolo desde chico, no podemos pretender que Dios atienda sólo en Buenos Aires y me parece excelente la idea de ira buscar talentos al interior, que los hay y muchos; y también divertirme, porque me encontré con un grupo humano maravilloso.
– En el tribunal sos "el malo del a película" ¿Personaje o realidad?
– En realidad no soy malo, soy exigente. Creo que lo que se ve tiene que ver con una autodisciplina, una autoexigencia y una autocrítica que siempre tuve para conmigo y para toda la gente que trabaja conmigo. Y obviamente cuando alguien le falta el respeto a ese lugar tan sagrado que es para mí es el escenario me enoja mucho, porque es lo que me dio para vivir y me hace vivir todavía.
– ¿Kike y Cathy son menos exigentes o tienen más paciencia?
– Quizás tengan más paciencia, que no es una virtud tan mía…
– Vos no dudás en bajarles el pulgar…
– Es que incluso como espectador ¿vos no te das cuenta a los 15 segundos si te gusta o no te gusta? Y bueno… Es la percepción. Yo me siento ahí como público y digo "esto me gusta o no me gusta", nada más….
– Y si es de tu agrado ¿Disfrutás o te puede el costado profesional?
– Disfruto, porque no te olvides que también es muy bello poder darle una mano a gente que recién está empezando, que por ahí no tiene las oportunidades y nosotros podemos ayudar a que se los vea en el escenario, que los pueda ver su familia, sus amigos y también todo el país a través de la televisión. Les das un empujón muy grande y eso es muy bonito, sobre todo cuando hay un talento que está virgen y que con un par de consejos puede mejorar mucho. Después hay que seguir trabajando, claro.
– Por ahí aparece alguno que de talento tiene poco, pero que es un personaje…
– Y bueno, nos reímos y nada más.
– ¿Te gusta la popularidad que te dio la TV, distinta a la que tenías?
– Sí, es una popularidad distinta, porque te ponen en el living de la casa de todos. Antes era sólo la del bailarín clásico, que va a un teatro de tu provincia, que viaja, que te representa en el mundo y demás; y de repente ahora soy parte de la casa de todos, entonces el trato es distinto, te dicen "che, no pongas esas caras" y qué se yo… En realidad la popularidad siempre existió, pero el trato es distinto. Ahora conocen a Maxi Guerra desde otro lado.
– ¿Cómo te las arreglás para compaginar lo de Talento, con el bailarín y la familia?
– Uy, es complicado. El año pasado tuvimos varios problemitas con las agendas, tanto Kike como yo; así que este año decidimos planearlo con más tiempo, y organizar las grabaciones con las giras.
– Acomodando todo para no tener que bajarte de nada…
– Exacto, porque no me quiero perder nada, porque tengo muchas ganas de seguir disfrutando junto al público y de seguir bailando.