Quienes creían que hacer que un títere cobre vida es sólo cuestión de "pura magia", se equivocan. Hace falta capacitarse y explorar nuevos espacios. Aprender y experimentar con diferentes estéticas y formas de gestionar un espectáculo; escribir, ensayar y adaptarse a cualquier condición ambiental. Para lograr todo esto y además, que un niño, un joven o un adulto se emocione, ría, llore y genere empatía con un muñeco, hay toda una labor sostenida y forjada a lo largo de más de 20 años, en este caso, los que lleva la comunidad titiritera en la provincia. Conformada por los elencos de El Adobe, Títeres a Contramano, La Tribu Andariega, Manos en movimiento, Luna Lunera, Títeres de David Gardiol y Zonda y Sur, es una familia que supo armarse, mantenerse y crecer con los años. Fruto de ese trabajo es la misma asociación e incluso expresiones como el festival Titiriteando, encuentros, jornadas, intervenciones, exposiciones y conciertos en diferentes escenarios, desde ferias hasta las aulas de las escuelas. Motivos suficientes para celebrar hoy el Día Internacional del Títere; y como "donde exista un titiritero, habrá un espectáculo para disfrutar en familia" -como se dice-, ésta no será la excepción. En esta ocasión, los titiriteros sanjuaninos ofrecerán una función especial: un popurrí de sus mejores obras con los personajes más conocidos de sus repertorios habituales. Será a beneficio de una institución pública (ver Dato). 

Aprovechando la oportunidad, DIARIO DE CUYO los reunió para conocer en qué reside esa famosa "magia titiritera" de la que tanto se habla, pero que en realidad parte de una base sólida, una mezcla de formación técnica y cultural, vocación, lectura, dedicación y unidad.  

"Lo que tiene el titiritero es su trabajo autogestivo. No solo tiene que vender la función, nadie se queda sentado a esperar a que lo llamen. Nosotros escribimos, desarrollamos los personajes, hacemos el retablo, musicalizamos, grabamos, hacemos la gráfica, fabricamos el muñeco, armamos y desarmamos los retablos y después de todo eso, cobramos", contó Daniel Gil de Zonda y Sur.  

Dueños de diferentes estilos y lenguajes, como así también de múltiples ofertas -con contenidos infantiles y también para adultos-, lo que caracteriza a los títeres sanjuaninos es la heterogeneidad. A diferencia de otras provincias, aquí conviven diversas técnicas y elementos: el títere a guante, a varilla, por manipulación directa, el títere gigante y la lista sigue. Variantes que se enriquecen con los cursos que cada uno emprende y también gracias al apoyo del Instituto Nacional del Teatro (INT), como las capacitaciones en títeres de sombras. 

Multifacética, la actividad implica además una fusión con otras artes, y toma prestados elementos de la música, la actuación, el cine, el clown, el mimo, el drama, la sátira, la comedia, lo visual, lo espacial y lo textil; y hasta la filosofía la historia, las matemáticas y las ciencias sociales.  

"El títere tiene algo que produce un efecto instantáneo al espectador. Hice funciones en zonas muy alejadas de Catamarca y un señor de 70 años quedó emocionado hasta las lágrimas, pidiendo ver más obras. Nunca había conocido lo que es un títere. Fue toda una revelación para él. Pero esto no es mágico, sino que hay todo un trabajo artístico muy fuerte detrás para lograrlo", contó movilizado Leonardo Almazán, de A Contramano. Sus colegas coinciden. La labor del titiritero no es sencilla. Pese a que hubo épocas críticas en lo económico y social, los titiriteros resistieron y perduraron. Mario Robledo, de Manos en Movimiento, consideró que "Nunca nos faltó el trabajo, además no competimos entre nosotros; de hecho, cuando hay fechas que no podemos cubrir nos pasamos laburos. Y también logramos que el Titiriteando funcione a salas llenas". "No estamos ajenos a las coyunturas políticas y económicas del país. Pero esas crisis ayudan a que ingeniemos otras maneras de salir y mostrar nuestro arte", acotó Almazán.  

Mediante los festivales como el Titiriteando, los elencos trabajan en la formación de nuevos públicos de manera silenciosa y continua. El contacto más directo es en las escuelas y en los espacios públicos. Allí van moldeando una propuesta de entretenimiento cultural con identidad local.  

Capaces de adaptarse a una sala de teatro, a un aula o a una plaza, el mayor anhelo de los titiriteros locales es llegar a todos los rincones de San Juan para transmitir las aventuras de sus personajes. "Es una deuda pendiente que tenemos. Aún hay mucho camino por andar. El deseo está, pero nos falta una política cultural municipal, provincial y nacional que articule actividades que garanticen la igualdad de oportunidades para todas las comunidades. No puede ser que todo se concentre en la ciudad", coincidieron.  
 
 

DATO 
Hoy a las 19 en el Teatro Oscar Kummel habrá una función especial. La entrada es un títere, que será donado al Centro de Rehabilitación Integral del CAFE (Centro de Adiestramiento Doctor René Favaloro) conocido como La Rotonda. 

 

 

Por qué es el Día del Títere 

Esta celebración anual y mundial se estableció con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre las marionetas y títeres en todos los ámbitos culturales. El impulsor de la iniciativa fue el titiritero iraní Dzhivada Zolfagariho en el año 2000; en el año 2002 la Unión Internacional de la Marioneta (Unima) oficializó la fecha como el 21 de marzo.

Es la organización de teatro más antigua del mundo. La Unima ha sido encargada por la Unesco de la peritación de los dossieres para la clasificación de obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad relativos a la marioneta. Todos los años, hay un mensaje internacional de un titiritero en especial. En 2014 fue el turno del titiritero argentino Eduardo Di Mauro y sus colegas sanjuaninos tomarán fragmentos de su discurso con el propósito de difundirlo en la función del día de hoy en el Teatro Kummel. Di Mauro dijo: "Pueden y deben los titiriteros, elevar su mundo creador con la lectura, el estudio, la investigación y la experimentación de formas buscando la belleza y la armonía en su narración escénica, pero no deben olvidar nunca que su relación con el teatro de títeres incluye básicamente el compromiso".