" Consumimos muchos cuerpos que se suponen que son perfectos, pero la perfección de los mismos es gracias a posproducciones digitales", sostiene la fotógrafa.

Un grupo de mujeres de diferentes edades, procedencias, historias y ocupaciones, pero sobre todo, con diversas formas de mirar y de mirarse a sí mismas, aceptaron la invitación de la fotógrafa Anabella Díaz, para realizar una producción visual de retratos de sus cuerpos desnudos.


Dicha sesión se realizó ayer por la tarde en una locación exterior contando con paisajes naturales fuera del ambiente urbano y solo estuvo reservado para el grupo. 


Con todos los cuidados en los detalles que amerita este tipo de proyecto artístico, las imágenes no contarán con efectos de posproducción digital ni retoques técnicos, que alteren la esencia de lo que se quiere mostrar; la idea de la autora es realizar una colección que tendrá como título: "Mujeres".


DIARIO DE CUYO dialogó con dos de las 20 voluntarias quienes accedieron a contar los fundamentos que las movilizaron a participar a dicha convocatoria. Roseé Alak, de 85 años, es la más longeva del grupo, pero con mucha claridad en su convicción en exponer la naturalidad de su cuerpo: "Pienso que no hay que ser prejuicioso, siempre y cuando sea para el arte", dijo. En un tiempo actual donde el concepto de belleza, siempre asociada a la juventud, comienza a resquebrajarse, tanto en la consciencias como en los actos, en los intentos de romper tabúes y verdades establecidas, lo femenino toma el protagonismo de una manera revolucionaria, hasta en el canon de lo bello y de lo que no lo es. En este contexto, ellas quieren tirar la estantería a través de la fotografía: "No tengo ningún impedimento en mostrarme tal cual soy.

El grupo de unas 20 mujeres fueron lejos de la ciudad para fotografiarse con la intención de contar con un entorno natural y una buena iluminación exterior.

El tiempo pasa, el cuerpo sufre un desgaste por la vida cotidiana, pero entendí con el tiempo que hay que evolucionar y cuando el amor está en cada gesto, cada palabra, la vida se hace placentera".


Carina Coca (26) conoció el trabajo artístico de Anabella: "Lo que me atrajo, a diferencia de lo que hacen otros fotógrafos, es que ella muestra la naturalidad de la persona, no hay cuerpos perfectos.


Tengo tatuajes, cicatrices y celulitis que son parte de mí. 


Nuestro cuerpo es nuestra historia", opinó.