No lo piensa ni un segundo. “Desde siempre” responde cuando se le pregunta desde cuándo baila flamenco. Pero la verdad, que quedará develada a poco de empezar la entrevista, es que ella no hace flamenco. Carolina Rapini es flamenco. Y lo que puede resultar curioso es que la consolidada bailaora y también cantaora (algo no muy común de ver, al menos por estas tierras), no nació en la cuna de este arte, sino océano de por medio. Oriunda de San Rafael, Mendoza, allí se le reveló una pasión que aún hoy no puede racionalizar con certeza, pero que jamás soltó. O que jamás la soltó.
Tal vez una veta granadina de parte materna fue la responsable de ese “gen”, es una posibilidad, quizás estaba escrito… el punto es que nadie de su familia próxima está vinculado a esto y que para ella es imposible encontrar un momento de su vida desprovisto de este arte. Más bien, de una cultura que terminó atravesando su vida toda hasta, finalmente, llevarla a radicarse en España.
Desde Sevilla, su lugar en el mundo, donde vive hace 5 años, Carolina regresó a su tierra natal por unos días y sus colegas de San Juan no dudaron en invitarla una vez más para actuar y dictar un seminario, cosa que concretará esta semana (ver aparte). Fue a raíz de esta visita que la artista de 33 años, embajadora del flamenco por el mundo, dialogó con DIARIO DE CUYO.
“Yo empecé a los tres años en una escuela que había en San Rafael. Había empezado mi hermana, porque una amiguita de la escuela de ella bailaba; y yo pedí ir. Empecé y no dejé nunca más“, recordó con la claridad de quien intuye que no había otro camino.
“Es que lo siento como algo identitario. Nunca ha sido como una actividad, como ir a un deporte… ni cuando era chica, ni ahora de grande, ni creo que lo sea. Es algo más emocional, no sé, como más profundo. No sé cuál es la explicación, pero como que el flamenco vino conmigo“, explicó.
El camino hacia la profesionalización fue un proceso constante. Tras años de formación en esa academia que estaba en el Centro Andaluz de San Rafael, donde participaba de cada evento, Carolina sintió la necesidad de ir más allá. La también psicóloga comenzó a organizar sus propios tablaos, sus ciclos flamencos y a buscar el alma del género.
“Cuando terminé la secundaria organicé un tablao con músicos en vivo. En las escuelas era como un poco más coreográfico y se usaba lo que se podía, música de CD. Claro, el verdadero flamenco es con músicos en vivo, es algo espontáneo, donde está la improvisación, la comunicación entre los artistas… Eso en las escuelas donde se baila con música envasada no se llega a aprender ni a experimentar prácticamente”, explicó.

Con el tiempo, esa necesidad de autenticidad la llevó inevitablemente a cruzar el Atlántico. Hace 10 años pisó España por primera vez. “Ahí descubrí que el lugar que yo soñaba existía, fue….”, busca la palabra para expresar lo que fue como la confirmación de una premonición infantil. Es que, según le contó su madre, desde chiquita Carolina aseguraba que viviría en España. El sueño se materializó en Sevilla, específicamente en la zona de Feria, en el corazón del casco antiguo. Allí, donde el flamenco se respira en la comida, los monumentos y la vida cotidiana, Rapini encontró su “meca”.
“Me fui a vivir el flamenco de cerca y a diario y a dedicarme a eso, básicamente. Vivo en uno de los barrios más flamencos que hay. Todas las escuelas, los tablaos, la mayoría de esas cosas están en mi barrio, en la zona de la Alameda de Sevilla”, comentó sobre su presente en la capital andaluza, donde hay muchos extranjeros; muchos latinos y especialmente argentinos, que sorprenden a los locales con su buen flamenco.
Allí Carolina no solo perfeccionó su baile con los ídolos que antes veía por YouTube, sino que se adentró en el cante, una disciplina que considera esencial para cualquier bailaora. Aunque se define humildemente como una aficionada en el canto, su formación le permite entender el flamenco como un todo integrado. “Siempre en el flamenco se dice que los guitarristas, los cantaores, los bailadores tienen que saber de las otras disciplinas necesariamente. Para mí, poder cantar siendo bailadora, me da muchas herramientas como cantaora. Y como bailaora, saber de cante me ayuda infinitamente. Saber qué es lo que me están cantando, saber las melodías de los diferentes palos del flamenco, todo eso es necesario”, detalló sobre su infinita búsqueda de una formación integral.

Hoy, de regreso temporal en Argentina para impartir sus conocimientos, Carolina trae consigo una misión que va más allá de la técnica del taconeo. Su estancia en España le ha enseñado que el flamenco es, ante todo, comunidad.
“A mí me costó mucho siempre la rivalidad que se arma por ahí en los lugares más chicos. Yo siempre padecí eso y mi intención siempre que vengo es juntar a la gente que hace flamenco, que se una. Esto no es una competencia, no es ‘a ver quién es mejor’. El flamenco es algo muy hermoso para compartir“, reflexionó quien asegura que se trata de un arte vivo que se termina de cocinar en el escenario, en la interacción irremplazable entre el músico, el artista y el público.
De ahí que otro de sus objetivos es que sus alumnos experimenten esa chispa que solo se encuentra haciendo. “En mi criterio, si no se llega a tener la experiencia de tablao, hay cosas que no se aprenden. La teoría es necesaria, de hecho hay que estudiarla, hay que saberla, hay que aprenderla, porque hay una base de cómo se supone que sea, más allá de que no sea algo estructurado. Pero la manera de incorporarlo es haciéndolo, experimentarlo con un cante, con una guitarra, con alguien más que te vea. Esa, creo yo, es la manera más genuina de aprenderlo”.
Con ese bagaje, Caro Rapini vuelve a visitar San Juan. Trae mucho más que tips de baile. Trae el espíritu de barrio sevillano, la chispa de los tablaos más castizos de Andalucía, la humildad de quien sigue estudiando y la convicción de que el flamenco, como patrimonio de la humanidad, florece cuando se comparte, cuando es comunidad.
Su mirada de San Juan
“Hay muchísimo flamenco en San Juan. Yo solo he trabajado ahí con Cuky Maestro y con Ale Minet en veces anteriores, pero tengo amigas que han tenido la oportunidad de ir a dar clases y también veo por las redes sociales; y hay mucha movida. Sé que las chicas estudian un montón y que hay muchas alumnas que están perfeccionándose. Yo sigo en Instagram a algunas chicas que están bailando súper lindo, están bailando en diferentes lugares y eso es muy gratificante y emocionante“, apuntó Carolina. “Estoy muy agradecida con las chicas, que me convocaron otra vez para ir ahí a compartir con ellas”, cerró.
Tomá nota
Caro Rapini vuelve a San Juan de la mano de la Asociación Civil Ciclo Flamenco, que lidera Cuky Maestro. Habrá formación y tablao. Como cierre del Curso de Formación, los alumnos bailarán en el Tablao Flamenco, con músicos en vivo.
- Dirección: Independencia 1097 sur (esq. Estrada) Capital
- Informes y reservas: 2644045666
Formación Flamenca
14 y 15 de Enero
- Técnica y coreografía. A cargo de Cuky Maestro y Ale Minet
- Horario: Intermedio de 19 a 20 h. Avanzado 20 a 21 h
16 de Enero
- Recursos para Tablao. Masterclass a cargo de Caro Rapini
- Horario: Intermedio y Avanzado: 18 a 19.30 h
- Precio: Intermedio o Avanzado: $50.000 (incluye entrada al Tablao con tapa + copa de vino o Jugo)
Tablao Flamenco
- Viernes 16 de Enero, 22 h apertura; 22:30 inicio del show
- Baile y cante: Caro Rapini
- Cante: Gabi Gómez
- Guitarra: Manolo Gil
- Baile: Alejandra Minet
- Entrada $15.000 (incluye tapa + copa de vino o jugo)

