¿Qué sienten al morir?
Nadie lo sabe
Muchos lo suponen
Algunos lo deducen
Otros lo ignoran
¿Sufren al momento de morir?
¿Temen ya no estar en el mundo?
¿Sienten paz?
¿Experimentan algo sobrenatural?
Nadie lo sabe
Muchos lo suponen
Algunos lo deducen
Otros lo ignoran
¿Dónde se encuentran los desaparecidos?
¿Murieron al desaparecer?
¿Cuánto tiempo permanecerán desaparecidos?
¿Alguien los encontrará?
Nadie lo sabe
Muchos lo suponen
Algunos lo deducen
Otros lo ignoran
2 - Mármoles
Me quedé observando una tumba abandonada
Ya no estaban las letras del nombre
Las habían robado
El bronce aún cotizaba bien
En lo que quedaba; una cruz tallada
Y dos números
Uno del nacimiento; el seis
Otro de la muerte; el tres.
No había flores
Sólo un chicle pegado en un borde
Y las marcas del líquido
Que ese cuerpo había expresado
Sus vecinos de los cuatro puntos cardinales
Parecían más populares o infranqueables
Todos tenían identidad, flores
Y hasta algunas culpas familiares.
Yo mismo sentí cierta piedad
Y quise obsequiarle mi propio ramo
No pude…Ni el porta flores le habían dejado
Y además mi mármol me impedía estirar las manos.
3 - Belle epoque
Seguramente aquella iviña
Planeó para siempre sobre ella.
Contempló su última lucidez.
Y la vio en su jardín.
Recordaba otras épocas,
De salones, pianos y boquilla.
Amores deliciosos y otros sin sabores.
Playas, ríos, sombrillas y gafas de carey.
Mientras regaba las plantas (o la nada misma)
Imágenes de pasado real y del propio se confundían,
Se mezclaban y hasta entrelazaban,
Generando esa molestia de quien no puede recordar.
Un día la iviña no la vio al planear;
No estaba en el jardín.
La casa y sus puertas y ventanas cerradas.
Y a su lado, planeando, una nueva compañera.
José Ignacio Hernández
Nació en 1988 en Mendoza. Es escritor y estudiante de música. Desde el año 2019 hasta el 2024, estudió en el taller literario de Diego Niemetz. Publicó en diversas revistas literarias, entre ellas Ceniza, Surco, Buenos Aires Poetry, Irradiación, Ulrica, Santa Rabia Poetry, Phantasma, Grifo, Autores, Portal Azimut, El Poeta Ocasional. También participó en distintas antologías, como la antología de cuento psicológico, Psicogramas, de la Editorial Palabra Herida; en la Segunda Antología de Poesía, de Autores; en la primera antología de relatos, La casa, lo extraño, de la Editorial Lengua Suelta; en la colección La caravana del rayo: 28 poetas panhispánicos, de Santa Rabia Poetry; en Criaturas y mundos fantásticos: Antología de cuentos, del sello Nébula. En 2025 fue seleccionado para estudiar en el Writers' Workshop de la Universidad de Iowa, con el poeta Mark Levine. En el presente, continúa sus estudios de escritura con el poeta Lucas Margarit.
El hacedor de lluvia
Mi padre encontró la Palabra
entre los pasillos eternos de la noche.
Abrió el libro
y nos contó la historia
de Maxine Brichard.
El esqueleto colorido y atornillado:
Brichard, desde las sombras,
entre bacanales gentiles y esas pantallas pobres,
apenas luciérnagas para las tripas de la tierra,
erguía su sombrero
y brillaban sus bigotes,
su piel gris,
sobre tablones de luces rancias.
Tenía el libro en las manos mientras recitaba el truco:
si no lo siguen, no lo han visto.
Los pasillos se alargan…
Allí temo perder la vida en un rincón
donde la luz indómita apenas bendice
y pierda el rastro de mis líneas,
en un falso nácar de gloria,
para que la ciega voluntad del estómago
resuelva el truco bajo unos focos rancios y la figura alicorada
de Maxine Brichard.
Llegaba el final y alejándose sus ojos
se volvían más punzantes.
Unas tuercas estiraban los tacos de sus botas
…y los seguías,
los seguías porque se elevaban sobre el piso…
y la luz, de pronto,
era menos que pasto bajo el hielo,
un alma atrapada en el ácido torrente de las risas.
Como un payaso remedado, lanzador de cuchillos y acróbata del fuego,
pudo diseminar el viento
para que mueran las formas en la sombra.
El gesto del agua roba el silencio que cobija las olas,
¡atrás, infiernillo dentado!
¡Atrás!, grita el saltimbanqui,
empapado de aquello
que las ovejas buscan bajo el hielo.
Brichard, el sofista en la pérgola,
abraza el oráculo que nace en su sopa,
el infiernillo, ese trípode insulso que brilla.
Brilla y habla:
…y la forma no debe morir.
Hay que prender la mecha, Maxine,
hay que prender la mecha.
Bastan unas tuercas,
oxidadas por el mismo clima de los curiosos,
y tira la moneda de tres caras hacia la noche hosca
y el yugo que derrite las antiguas escamas
del saltimbanqui convertido en estatua,
suspendido bajo las miradas,
las arrugas
y la carne…
Y no es que olvidáramos la grandilocuencia del libro,
Ni los azares que las manos santas dejaron en el cuero,
piel de berrinches y Bermejol,
óbices poblares,
reticentes,
tácitos.
Hemos perdido el júbilo
como la holgura en la cadera del buey:
¡pedimos el último truco!
lo pedimos,
lo tenemos levantado hacia el Señor,
es justo y necesario…
Es justo y necesario, bajo estas escamas de tierra,
que las formas se pierdan,
sobre ese infiernillo parlante,
la sopa y los focos rancios,
y la maleza amurallada que la luz nunca desteje.
¡Atrás, infiernillo! ¡Atrás!
Prende la mecha y aquí está el espectro de Maxine Brichard.
Aquí,
en los pocos segundos donde todos desesperan,
baila una estatua que taladra el agua del mundo.
Sin lágrimas,
bastan el aplomo en la rodilla del buey,
los berrinches y el Bermejol que velan los pasillos de la mordaz agonía.
Mi padre, el resplandor de Damasco, corre cuando no apago la mecha.
Los labios en omega…
huye del dolor, no de la rancidez,
huye del fuego, no de aquellos colores ciegos
frente al truco final
de Maxine Brichard.
Todos corren
y yo, inmóvil,
descubro la quietud en mis llamas,
su luz despelleja la piel de la tierra,
el hueco que desnutre cada diluvio…
la arena extendida.
los pies de Dios quiebran el carbón.
la luna desciende sobre el templo que fue.
Esta convocatoria de DIARIO DE CUYO y diario LOS ANDES está destinada a artistas sanjuaninos y mendocinos: autores de poemas, crónicas, cuentos, ensayos, historietas y cómics; y también ilustradores, pintores y fotógrafos (artísticos), quienes deberán enviar sus obras para que sean publicadas en sus ediciones web y papel; y en sus redes sociales.
Las obras deberán estar acompañadas de una breve biografía del autor y breve reseña sobre la/las obra/s a publicar. También de una foto color del autor, de frente.
Las obras literarias -cuentos, poemas, narraciones, etc.- no deberán superar las 1000 palabras.
Todo el material (textos o imágenes, reseña de la obra, biografía, foto personal y declaración) deberá enviarse en un solo correo electrónico a la siguiente dirección: convocatoria@diariodecuyo.com.ar
Es requisito indispensable conocer bases y condiciones de la convocatoria de DIARIO DE CUYO, que podrán consultar en este LINK