QUIÉN PUDIERA
Quién pudiera ir por el campo
El escritor mendocino comparte con los lectores algunas obras, que recorren distintas dimensiones de la experiencia humana desde una voz íntima y reflexiva.
Quién pudiera ir por el campo
con la luna llena por lámpara,
a cuestas el candor de una cigarra,
hecha música sobre la blanca flor.
Y vestir de verdes prados,
las oxidadas y tristes ideas
de los pensamientos humanos
que inquietan siempre la razón.
Se nos va la vida por querer
a quien no nos quiere, ¡qué dolor!
El alma agoniza, no correspondida,
y se tiñe morado el corazón.
Pero cuando menos uno espera,
el marfil acuático del tiempo
se posa en los labios, nos sacude
y pinta cometas de ilusión.
Quién pudiera decir ¡te amo!
y en el eco errante oír la voz
que vuelve frágil la caricia blanca
de un cuerpo en busca de amor.
Quién pudiera ir por el campo
con el sol clavado en las espuelas,
recorriendo senderos de la mano,
de estación en estación.
Ahora quiero un alma
que me llene este vacío
tan profundo, arrogante,
profano, audaz y prohibido.
La deseo compasiva,
tierna, ingenua, delicada,
de blanca paz sus raíces,
con caricias perfumadas.
Quiero un alma que bese
los rincones de mi sino,
sonora, altiva, jovial
aturdiendo mis sentidos.
¡Quiero un alma, Señor!
Una que no haga sombra,
que al andar fugaz, perdida,
ante la luz, no se esconda.
La deseo respetuosa
pero sutil aventurera,
para que pueda yo amar
siempre en primavera.
Quisiera esta tarde,
erguida de pena,
gritarle a la gente
“no me han visto llorar”.
Y en un arrebato
de azufre y arena
ser una bandera
que vean flamear,
Liviana como el aire,
de espuma las venas,
ligero pensamiento
que ha de soñar.
Quisiera esta tarde
robusta de estrellas
en la mirada limpia
poderte encontrar
Para que descubras
cómo en un poema
me tiño de plata
y azul cielo de mar.
Donde las palabras
no sean necesarias,
donde los recuerdos
se tornen de sal…
Y las liviandades
de mis pensamientos
seduzcan tus besos,
queriéndote más.
Quisiera esta tarde,
vestida de seda,
gritarle a la gente:
“no me han visto llorar”.
Soy el peso metafísico de una pluma de cuervo.
La paradoja del vacío que todo lo contiene.
El sabor de la manzana que Eva nunca mordió.
La coreografía del caos perfectamente ejecutada.
Un espejo que solo refleja su potencial.
La arquitectura de las nubes y las catedrales.
El manual de instrucciones para ser humano,
o quizás sólo soy esa página faltante.
Soy la risa de un dios que se quedó sin mundo.
La ciencia de desaprender el miedo.
El testamento de la última estrella en apagarse.
Un faro encendido con la voluntad pura.
El sabor de las lágrimas de alegría.
El amargor de las lágrimas de injusticia.
Soy el arte de comenzar de nuevo con escombros,
O los escombros que buscan redención en algún inicio.
Un mapa de carreteras para el corazón roto.
El sonido de un "sí" que cambió una vida.
El silencio de un “no” jamás dicho a tiempo.
Soy la belleza de lo inacabado.
El susurro del árbol que decidió florecer en invierno.
La receta perfecta para curar la valentía
O quizás sólo una pizca de temor.
El puente que se construyó con fe, no con cemento.
La velocidad a la que un sueño se convierte en plan.
Soy el cielo que llevo dentro, a pesar del clima.
Un manual para abrazar la incertidumbre.
La melodía que cura, cantada en silencio.
El silencio que hiere, acariciando alguna melodía.
La fuerza del "todavía no".
La exigencia del “todavía puedo”.
La excusa del “todavía quiero”.
La mentira del “todavía sí”.
Soy el jardín secreto de las segundas oportunidades.
El color de la redención, rendido ante el arco iris.
La promesa de una nueva marea.
El libro que te enseña a escribir tu propio final.
El final que aprende a escribir de algún libro.
Un puerto seguro en la tormenta perfecta.
El arte de vivir con un corazón salvaje.
El arte de no morir con un cuerpo vacío.
El arte de morir en vida con un alma sin esperanza.
O la esperanza de seguir siempre adelante, aunque duela.
Esa nota sostenida en el viento,
de viejos sonetos que se dibujaban,
trajo a mi alma tu último adagio,
entre las claves del pentagrama.
La poesía se tornó en aria misteriosa,
sosteniendo los bemoles del pasado,
trinos salvajes del eco enardecido
por besos purpurinos ya olvidados.
Una escala cromática agonizante
sangró el orgullo de esta melodía.
Un calderón abrazó unos compases
que te nombrarán toda la vida.
Y la dinámica musical ya extinta
de la partitura que más he amado
deshizo las notas de tinta dormida
al vuelo de lo que se ha marchado.
La música se llamó al sosiego.
Nació un acorde en tu rostro relajado.
Todo es quietud, azul la lágrima…
Un silencio… porque me has dejado.
No deseo la rosa,
no deseo sus pétalos,
no deseo del tallo
las espinas que hieren.
No deseo el abrazo,
no deseo el consuelo,
no deseo del amigo
la lástima efímera.
No deseo el regalo,
no deseo la espera,
no deseo del tiempo
aquello que me asombre.
No deseo la mañana,
no deseo la noche,
no deseo de los días
el crepúsculo naciente.
No deseo lo que tengo,
no deseo lo que me falta,
no deseo de la vida
lo que me es negado.
No deseo sentimientos,
no deseo pensamientos,
no deseo deseos
que no se cumplirán.
Axioma de la Carne
No tengo pruebas de un alma separada,
pero conozco esta carne que me sostiene,
su sed, su temperatura, sus temblores,
la extraña inteligencia de sus placeres.
Mi cuerpo piensa antes que mis razones,
presiente, desea, rechaza, se estremece;
y aunque mi mente luego lo interprete,
algo ya decidió bajo mi sangre.
Por eso mi primer axioma es sencillo:
no soy conciencia alojada en un cuerpo,
soy conciencia aconteciendo en la materia.
Y si algún día existe otra existencia,
habrá tiempo de aprender otra sustancia.
Mientras tanto, soy esta carne que pregunta.
Eduardo Quiroga nació en Mendoza en 1985. Es un artista con 30 años de trayectoria. Autor de 52 libros de poesía, teatro, cuento y ensayo, fue seleccionado como poeta latinoamericano por el portal Emagister (2011-12) y antologado por la SADE Mendoza (2020). Recibió un reconocimiento como escritor por la Municipalidad de Guaymallén (2021). Como cantautor, grabó 8 álbumes. Dirige Talleres Artísticos Hunuc desde 2007 y la productora ILUM desde 2012. Ha creado y dirigido más de 50 espectáculos teatrales y musicales, recibiendo, entre otros galardones, el Premio Nevado de Oro como director y actor. En radio, condujo ciclos como "Mendoza Sideral", premiado en 2021 y "La tarde es nuestra!", ambos por FM Otras Voces. Actualmente dirige el Coro Hunuc y varias compañías teatrales y cursa el Máster en Psicología Social, integrando arte y comunidad.
Esta convocatoria de DIARIO DE CUYO y diario LOS ANDES está destinada a artistas sanjuaninos y mendocinos: autores de poemas, crónicas, cuentos, ensayos, historietas y cómics; y también ilustradores, pintores y fotógrafos (artísticos), quienes deberán enviar sus obras para que sean publicadas en sus ediciones web y papel; y en sus redes sociales.
Las obras deberán estar acompañadas de una breve biografía del autor y breve reseña sobre la/las obra/s a publicar. También de una foto color del autor, de frente.
Las obras literarias -cuentos, poemas, narraciones, etc.- no deberán superar las 1000 palabras.
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