Detrás de la tragedia de Gene Hackman, su esposa Betsy Arakawa y uno de sus perros se esconde una sucesión de eventos desafortunados, accidentes, errores humanos y un misterio que, como salido de un policial laberíntico, sigue sin resolverse.
Desde que se conoció la muerte de Gene Hackman y su esposa Betsy Arakawa sobrevinieron una infinidad de especulaciones de lo que pudo haber pasado: pacto suicida, homicidio seguido de suicidio, accidente hogareño, muertes naturales. Cualquier teoría fue abordada durante las primeras horas del 27 de febrero, cuando no había respuestas para allanar el camino.
TN show consiguió hablar mediante mensajes de texto con Sherry D. Gaber, una de las veterinarias que atendía a las mascotas de la pareja. El testimonio de la especialista en quiropraxia animal, única en lo suyo, es clave.
Hackman y Arakawa tenían tres perros: Zinna (abreviatura de Zinfindel), una hembra mezcla de kelpie australiana con mestiza que tenía 12 años; Bear, un pastor alemán, también veterano; y Nikita (Nikki), una pastora Akita, de 7. Gaber estaba familiarizada con todos, ya que a cada uno lo atendió en diferentes momentos.
Al último, hace tan solo cinco meses, lo asistió para mejorar sus movimientos. Bear tuvo que ser tratado por la veterinaria por los dolores que sufría en la columna. La especialista había ajustado las vértebras altas del animal. Cuando se enteró de la tragedia, no podía salir de su asombro.

En un primer momento, Gaber creyó que era Bear el que había muerto de los perros. Pero todo se trató de un error: el oficial que hizo el primer informe confundió las razas, ya que los tres eran físicamente muy parecidos por el mestizaje de cada uno.
Con el correr de los días, algunas situaciones fueron aclarando algo más el horizonte. Algunos elementos descartaron circunstancias que, muchos, creían. Por ejemplo que la pareja no murió por una fuga de gas, tampoco por intoxicación por monóxido de carbono, ni por un crimen: el informe preliminar de la autopsia determinó que “no hubo trauma externo”.
Además, se supo que el marcapasos de la leyenda de Hollywood dejó de funcionar el 17 de febrero. Este dato es fundamental ya que ubica a las muertes al menos diez días antes de que se encontraran los cuerpos.
¿Cómo se explican entonces las tres pérdidas, incluyendo la de la perrita? El primero que dio con una teoría absolutamente creíble fue el mediático patólogo forense Michael Baden que arriesgó que fue un efecto dominó de muertes naturales y accidentales.
La hipótesis personal que tiene Sherry Gaber va por el mismo camino, pero es más clara con respecto a lo que ocurrió con Zinna. Las circunstancias que rodean a la desaparición física del animal son las que menos claras están desde el principio.
“Mi teoría es que falló el corazón de Gene, que murió y se cayó. Zinna se le acercó, probablemente diciéndole, ‘levantate papá‘. Tal vez se puso ansiosa, así que, como solución temporal, Betsy la puso en su jaula, a la que estaba acostumbrada a estar para volar a las competencias de la exposición canina de Westminster”, puntualizó Gaber.
Luego, según su visión, Betsy intentó ayudar a Hackman de forma desesperada. “Corrió frenéticamente a buscar pastillas para el corazón, tal vez tropezó con la calefacción o tuvo su propio problema de salud y murió”, cerró.
El relato, crudo, podría ser 100% real ya que Hackman fue encontrado en el vestíbulo, mientras que la mujer estaba en el piso rodeada de pastillas y el animal, en una jaula, a metros de ella.
La brutal tragedia que envolvió a la comunidad de Santa Fe, Nuevo México, sin embargo, no puede borrar la buena energía que le dejaron en su vida Gene Hackman y Betsy Arakawa a Gaber.
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“Siempre me hicieron sentir muy a gusto. Fueron increíblemente considerados y extraordinariamente generosos. Betsy hacía lo imposible por sus perros y sus amigos. Gene era igual”, cerró Gaber, que sigue en estado de shock.

