Uno de los máximos referentes del jazz y de la música popular contemporánea, el baterista Oscar Giunta volverá a San Juan, esta vez en el marco de su tour de verano 2026 por la región de Cuyo, donde combina la excelencia artística de un ganador del Latin Grammy con su faceta didáctica, de renombre internacional. Tras iniciar el pasado 13 de enero su recorrido en su Mendoza natal y luego de su paso por San Luis, el músico desplegará una agenda intensa desde el lunes 16 al miércoles 18 de febrero, aprovechando el feriado de carnaval para encontrarse con el público y los estudiantes locales.
Esta “movida”, gestada a partir de un encuentro musical con el guitarrista Valentín Cora, incluye masterclasses, clases particulares de batería y espectáculos como solista, donde estará acompañado por una selección de destacados músicos locales: Luciano Gutiérrez en saxo, Marcelo Laspiur en bajo y el propio Valentín Cora en guitarra.
Heredero de un gran legado musical y con cuatro décadas de trayectoria, el actual líder del Oscar Giunta Supertrio! (nominado a Álbum del Año en los Premios Gardel 2021 por Apaláp!) y co-líder de Argentum Jazz Quarteto (con el que lanzó el álbum Siempre hay más) -además de profesor de la EMPA (Escuela de Música Popular de Avellaneda, primera escuela pública de música popular en América Latina, con sede en Buenos Aires)- trae consigo un bagaje inigualable tras haber compartido escenarios y grabaciones con leyendas de la talla de Wayne Shorter, Herbie Hancock, John Patitucci y próceres nacionales como Luis Alberto Spinetta y Charly García. Una gran oportunidad para la comunidad musical antes de que el artista -que ha dictado cátedra en conservatorios de Berlín, Hamburgo y Estados Unidos- regrese a Buenos Aires para participar como invitado estelar junto a Arturo Sandoval y la Orquesta Sinfónica Nacional en el homenaje a Lalo Schiffrin en el Palacio Libertad.
– ¿Qué entusiasma a un artista de mundo de venir a San Juan a contactarse con músicos que quizás están lejos de la gran movida, incluso chicos que están haciendo sus primeras armas con la batería?
– Bueno, el entusiasmo de ir a San Juan es total y tiene que ver en gran medida con que también soy cuyano y la relación con San Juan siempre ha estado presente en mí y en mi familia por muchos años. Mi abuelo paterno tenía la orquesta típica Hermanos Giunta en los ‘50 y ’60 y era muy frecuente que fuera a tocar a San Juan en aquellos años. Y mi abuelo materno, Antonio del Pino, también iba a tocar a San Juan con orquestas de tango de Mendoza. Pero, además, mis padres viajaban a San Juan a tocar con el grupo del gran trompetista mendocino Horacio Rosas. Además, mi padre durante mucho tiempo estuvo con la Sinfónica Nacional y ha actuado innumerables veces en el Auditorio Juan Victoria, así que siempre la escena de San Juan ha estado ligada a mi vida, desde muy chiquito. Esto sin contar que personalmente he podido ir a tocar en varias oportunidades, la última vez fue con el grupo URMG y antes con el trío de Javier Malosetti; así que me consta el talento y la musicalidad que hay en San Juan, por eso para mí es un doble honor y doble desafío. Es muy hermoso acercarme nuevamente y compartir con músicos sanjuaninos, con estudiantes de música, con jóvenes artistas y con el público local; para mí es una hermosa experiencia de intercambio.
– Da la sensación de que se ve un poquito reflejado en estos músicos, que quizás lo hacen recordar a sus primeros pasos…
– Lo dijiste muy bien, porque sí, son una especie de espejo en el cual uno se refleja. Uno conoce muy bien toda esa ilusión de compartir con todo lo que viene; y para uno también es así, porque tras varias décadas de estar rodando, uno tratar de mantenerse conectado con estas cosas lindas que tiene la profesión.
– ¿Qué de lo que le hubiera gustado saber a usted cuando empezó, le interesa transmitirle a sus discípulos?
– Son varias cosas, pero uno cada tanto se tiene que tener la perspectiva no solo de mirar hacia el futuro, sino también al momento fundacional de uno con respecto a la música. En eso hay una ilusión muy grande y es lo que siempre se debe de conservar, porque renueva las pilas y le pone combustible a las realidades que por momentos pueden ser un poco complejas. Ese momento fundacional donde se gesta y se funda nuestra energía tiene que ser el motor permanente. También mantenerse siempre con un corazón y una mente abiertos con respecto a las nuevas músicas. Y tratar de gestar y generar un circuito musical de toda índole, no solamente con el jazz, sino con el rock, el folclore…Todo eso va generando una demanda, tarde o temprano; y en la medida que uno también genere y brinde un mensaje potente a nivel artístico, irá generando algo casi de ritual en torno a la música.
– “Energía” es una palabra recurrente en su vocabulario…
– Totalmente, energía que también tiene mucho que ver con el mensaje final. A veces, en el afán de adquirir conocimientos y de ver la parte más de ciencia de la música, la teoría, olvidamos ese mensaje intrínseco que tiene que ver con la energía, que es lo que finalmente nos conecta con el público.

– Recién hablaba de que se deben mantener cabeza y corazón abiertos a nuevas músicas. ¿Cómo se integra la batería a estos lenguajes?
– La batería es un instrumento bastante nuevo dentro de los instrumentos tradicionales que mayormente nos han llegado por la vía de la inmigración europea. La batería parte del redoblante y del bombo, que también son instrumentos europeos, pero tuvo un encuentro muy fuerte con la cultura afro en Estados Unidos y ahí se gestó el instrumento como lo conocemos hoy, un conjunto de instrumentos de percusión ejecutados por un solo ejecutante. Entonces es un instrumento relativamente nuevo, que en su carácter de instrumento de percusión comprende el latido actual de la música. Hoy podemos encontrar batería en todas las músicas del mundo, incluido en nuestro folclore. El desarrollo que ha tenido en, digamos, 120 años ha sido alucinante y sigue evolucionando; pero el punto de referencia y el ancla es la batería tal cual la conocemos, la batería acústica, ¿no? De hecho hay como una suerte de emulación de ese instrumento por medios digitales, pero siempre el punto de referencia es la batería.
– ¿Y se hacen conciertos de batería sola? No es frecuente verlos…
– Sí y hay grandes exponentes alrededor de todo el mundo. No es lo usual, es cierto, pero hay contextos incluso específicos para desarrollar este tipo de actividades, como festivales donde la batería tiene un protagonismo único. Yo mismo he realizado varios conciertos de batería sola apuntando a una funcionalidad no solamente rítmica, sino también más de texturas y de melodías. Es un lindo desafío y una hermosa experiencia, porque es un instrumento que no es armónico ni melódico… en teoría, porque música se puede hacer con cualquier instrumento, y ruido también.
– De igual modo, está más extendida como base de una banda ¿no?
– Exactamente. Hay varias cuestiones que le han ido en contra a nuestro querido instrumento; es un poco lo que procuro desmitificar y también hay mucha gente tratando de hacerlo: Cuando uno habla de violín, piano, guitarra, etcétera, necesariamente hablamos de estudiar ese instrumento. Pero por alguna razón, durante muchos años, se habló de la batería como un instrumento al que solo “hay que pegarle”. Es una visión bastante corta de la labor de un baterista. La batería se debe estudiar como cualquier otro instrumento y conlleva un desafío muy grande, porque hay que controlar un montón de factores que tienen que ver con la técnica, con la teoría, con las dinámicas, con las orquestaciones… Todo eso comprende un reto psicomotriz realmente muy elevado. Bueno, eso es lo que trataré también de incentivar en estas clases y conciertos que haré en San Juan.
– ¿Cree que los bateristas sienten como un deseo o una materia pendiente alcanzar el protagonismo que tienen otros instrumentistas?
– Hay, hace varias décadas, gente que hace una labor muy importante y se procura incluso componer música donde la batería tiene un rol más solista. Sin embargo, todavía no ha habido una propuesta tan masiva como para unificar criterios al respecto; pero la labor está y hay que buscarla. Y eso no exime de que uno, además, pueda acompañar o ser parte de una banda, de las canciones, que es también parte de nuestra funcionalidad como instrumentistas.
– ¿Oscar Giunta es uno de ellos?
– Trato, procuro que así sea y agradezco la posibilidad de hacerlo.
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Conciertos
- Lunes 16 de febrero, 22:00 h, Il Pilonte (Meglioli 159 sur) 2645449509
- Martes 17 de febrero, 22:30 h, Jam en la Terraza (Av. Libertador San Martín 1473 oeste) 2645681519
- Miércoles 18 de febrero, 22:00 h, Leinster Bar (Av. Libertador San Martín 3747 oeste)
Clases
- Masterclass. Martes 17 de febrero, 17 h, Blue Note (Catamarca 133 sur). Valor $20.000
- Clases particulares: $40.000
- Combo Super Drummer: $50.000 (masterclass y particular)
Contacto: Valentín Cora – 2616163272 /email: valentincora@gmail.com

