Con el estreno internacional de la octava y posiblemente última película de la saga, The Final Reckoning (Sentencia final), en la edición 78 del Festival de Cannes, la franquicia Misión Imposible parece cerrar un círculo marcado por una larga relación con Francia, que comenzó con su primer episodio en 1996.
Corre, vuela e incluso habla francés (con un acento muy marcado). Tres años después del aclamado estreno de ‘Top Gun: Maverick’, Tom Cruise, un actor emblemático de 62 años, vuelve al Festival de Cannes, esta vez como el agente especial Ethan Hunt.
The Final Reckoning (2025), la octava entrega de Misión Imposible, que se supone pone punto final a las aventuras de su icónico personaje, retoma la trama de la entrega anterior. En esta edición de la cinta, el agente Hunt debe enfrentarse a “El Ente”, una inteligencia artificial maligna y autónoma que amenaza a toda la Tierra.
La película es un espectáculo realzado con escenas deslumbrantes: la explosión de un submarino, persecuciones en auto a través de cuevas e incluso una escena en la que el héroe está suspendido del ala de un aeroplano que se desplaza a toda velocidad.
La presentación de la superproducción, que está fuera de concurso, con el equipo de rodaje, en el Festival de Cannes es uno de los acontecimientos más esperados del evento. Es la ocasión para recorrer la particular historia que vincula la exitosa saga con Francia.
Saga con gran presencia de franceses
Todo empezó con la primera entrega de la saga, estrenada en 1996. ‘Misión Imposible’ causó revuelo, y con razón: la adaptación de la popular serie de televisión fue producida y protagonizada por la superestrella Tom Cruise, con el maestro del thriller Brian de Palma al timón.
Pero la película también estaba atrayendo mucha atención por su reparto y la decisión de dar dos papeles principales a actores franceses, Jean Reno y Emmanuelle Béart.
Se dice que Brian de Palma, admirador del cine europeo y en particular del francés, convenció al equipo de producción para dar a la saga una dimensión internacional.
Desde entonces, otros actores franceses han participado en la saga: Léa Seydoux como una temible agente doble y adversaria de Ethan Hunt en la cuarta entrega, ‘Protocolo fantasma’ (2011); Alix Bénézech como una mujer policía en la sexta entrega, ‘Fallout’ (2018) y, por último, Pom Klementieff en el papel de Paris, una temible asesina misteriosa y muda, presente en las dos últimas entregas, ‘Dead reckoning’ (2023) y ‘The Final Reckoning’ (2025).
Francia, el escenario
Con un reparto así, la saga no podía prescindir de Francia. Rodada en Europa Central, sobre todo en Praga, así como en Estados Unidos y el Reino Unido, la primera entrega terminaba en un tren de alta velocidad con destino a París, sin rastro del país galo. No fue hasta el quinto episodio, ‘Rogue Nation’ (2015), cuando se vio fugazmente la Torre Eiffel a través de una ventana, lo que indicaba que una agente secreta se escondía en París.
Pero es en el siguiente episodio, ‘Fallout’ (2018), cuando la franquicia pone realmente a la capital francesa en el punto de mira. Ethan Hunt se pone en marcha para evitar que un grupo terrorista adquiera plutonio para armas nucleares.
Una persecución en moto alrededor del Arco del Triunfo, un giro de 180º con el auto en la Place de l’Étoile, una caída en paracaídas en el Grand Palais, una persecución en barco por el Sena…
Se necesitaron 36 días de rodaje en pleno corazón de París para llevar a cabo todas estas acrobacias. Un extraordinario despliegue de medios, que movilizó a cientos de técnicos y generó lucrativas repercusiones económicas para París -se estima que la producción gastó más de 35 millones de euros-, por no hablar del impacto turístico de semejante vitrina.
El rodaje también tenía un fin político: el director Christopher McQuarrie explicó que quería enviar un mensaje de apoyo a Francia tras los atentados del 13 de noviembre de 2015 que sumieron a la capital en el luto.
“Aunque mucha gente era reacia, Tom y yo queríamos mostrar la belleza de París, a pesar de lo ocurrido”, explicó. La persecución alrededor del Arco del Triunfo, la escena más emblemática de la película, se inspira en el mítico cortometraje de Claude Lelouch ‘C’était un rendez-vous’ (1976), en el que un auto atraviesa París a toda velocidad en un plano secuencia, sin efectos especiales.
Fuente: France 24

