No todo fue velocidad y competencia en el Autódromo El Zonda. En los boxes, un rincón especial se convirtió en uno de los grandes atractivos del fin de semana: una exhibición de autos clásicos que capturó la atención de grandes y chicos.
Un sector de exhibición con autos históricos despertó nostalgia y entusiasmo entre los fanáticos, que no dudaron en acercarse para fotografiarse y revivir otras épocas.
No todo fue velocidad y competencia en el Autódromo El Zonda. En los boxes, un rincón especial se convirtió en uno de los grandes atractivos del fin de semana: una exhibición de autos clásicos que capturó la atención de grandes y chicos.
“Lo viejo funciona”, la frase que popularizó la serie El Eternauta, bien podría resumir lo que se vivió en ese sector. Modelos históricos de marcas como Chevrolet, Fiat, Ford, Peugeot y el infaltable Falcon despertaron admiración y nostalgia entre los presentes.
Los visitantes no solo se detuvieron a observar cada detalle de estas máquinas que marcaron época, sino que muchos aprovecharon para sacarse fotos y, en algunos casos, incluso subirse para conocer cómo se sentía estar al volante de estos verdaderos íconos del automovilismo.
El espacio se transformó en un punto de encuentro para los amantes de los fierros, donde las historias, los recuerdos y la pasión por los autos se mezclaron con el sonido de los motores de fondo. Así, entre lo clásico y lo moderno, El Zonda volvió a demostrar que el automovilismo no solo se vive en la pista, sino también en cada rincón donde late la historia fierrera.