Del lado de la industria nacional, los números son más duros. El presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), Hernán Zubeldía, estimó que las fábricas trabajan con alrededor del 60% de su capacidad instalada, con segmentos por debajo del 50%. También citó una caída promedio de 19,7% en la rentabilidad de los fabricantes, según la última medición de la cámara, sin precisar el período comparado. Zubeldía atribuyó parte del problema a la carga impositiva: en la Argentina, dijo, los impuestos equivalen a un 32% del precio neto de una máquina, contra un 15% en Brasil y menos de 14% en México, lo que encarece la producción local entre 30% y 40% frente a la brasileña. Aun así, sostuvo que los fabricantes nacionales siguen siendo competitivos en precio, a costa de resignar margen, inversión y desarrollo. Las empresas multinacionales, en tanto, concentraron el 61,3% de las ventas de maquinaria nueva del primer semestre de 2026, según el Radar de Negocios de Maquinac.
El efecto de los tractores chinos
La oferta cambió de forma visible. MH Agroservicios comercializa una línea de tractores de origen chino que va de los 30 a los 180 HP, en versiones con y sin cabina. Los de mayor rotación son los de gama intermedia, de 50 a 80 HP, el rango que usan chacras, viñedos y olivares. Gastón Menegus, encargado del área comercial de la firma, estimó que en septiembre de 2026 un tractor promedio ronda los US$ 30.000. Aclaró que ese valor no se puede comparar con el de temporadas anteriores a la apertura de importaciones, porque entonces no existía la oferta china que circula en 2026.
Mecánica, hidráulica, electrónica y tornería propia: para MH Agroservicios, la posventa marca la diferencia frente a la oferta de equipos chinos.
Según Menegus, la apertura comercial llevó a numerosas empresas a importar equipos de ese origen y el mercado dejó de estar concentrado en dos o tres marcas. Calificó de excelente la calidad de esos productos. La consecuencia es que la competencia se trasladó del precio de la máquina al servicio técnico, los repuestos y la asistencia al cliente. El tipo de cambio, reconoció, condiciona la cantidad de equipos que ingresan al país. La empresa no importa en forma directa: compra a través de una distribuidora con sede en Rosario.
El cambio tiene un costo para quien ya tiene equipos. Zubeldía lo explicó con un ejemplo: un tractor de marca premium que nuevo cuesta unos US$ 200.000 tenía, antes de la llegada de los equipos chinos, un usado equivalente cercano a US$ 100.000. Con un tractor chino nuevo de prestaciones similares a unos US$ 80.000, ese usado pasa a valer entre US$ 50.000 y US$ 70.000. El productor que pensaba estar a US$ 100.000 de renovar su equipo queda a US$ 150.000. Según el dirigente, los concesionarios están cada vez más cargados de maquinaria usada que no logran vender. La concentración, de todos modos, persiste en los patentamientos. En junio de 2026, según ACARA, John Deere tuvo el 37,5% del mercado de tractores, seguida por New Holland y Case, con 13,4% cada una.
Talleres llenos, vidrieras quietas
La estructura de ingresos de MH Agroservicios, con 70% de taller y 30% de venta, resume el momento. El servicio es multimarca e incluye mecánica, hidráulica, electrónica, electricidad y un centro de mecanizado de piezas propio. Atiende tractores, maquinaria vial, autoelevadores y cosechadoras de uva, tomate y frutos secos. En el taller, según Menegus, se ven más tractores con varios años de uso que unidades nuevas.
Los repuestos dejaron de ser un cuello de botella. Menegus indicó que antes de la apertura comercial hubo dificultades para conseguir piezas de algunas marcas, pero que en la actualidad no hay demoras significativas. La registración de los equipos es la única gestión propia de la firma, y la describió como un trámite habitual.
Los tractores de 50 a 80 HP, adaptados a viñedos, olivares y chacras, son los de mayor rotación en la región, con un precio promedio cercano a US$ 30.000.
En la vidriera, los productos que más rotan son las cargadoras en el segmento vial, los autoelevadores en logística y los tractores de 50 a 80 HP. Los autoelevadores son el único equipo que la empresa alquila, con una demanda que se concentra en los meses de mayor movimiento de la actividad. A fines de agosto de 2026, la firma dictó además un curso inicial para tractoristas con módulo de mantenimiento preventivo, y a septiembre de 2026 organiza otro para los asociados de una cooperativa vitivinícola.
Qué se demanda
La demanda que describe Menegus está traccionada por los cultivos de chacra, principalmente papa, cebolla y ajo, tanto en tractores como en autoelevadores. Confirmó un aumento de las consultas por equipos para mecanizar labores en fincas, viñedos y olivares ante la falta de mano de obra rural. La escasez de agua no influye en las ventas de la empresa, aunque aparece en las conversaciones con los clientes. Para la firma, 2026 tuvo dos tiempos: ventas bastante bajas hasta julio y un repunte de consultas entre agosto y septiembre, que coincide con la mejora de los patentamientos a nivel nacional.
En la vid, la mecanización ya tiene números. Según el Informe de Cosecha 2026 de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI), la cosecha mecánica representó el 21% del volumen cosechado en la vendimia 2026. En esa vendimia, para uva tinta común, el costo por quintal fue de $6.853 en la cosecha asistida, $7.432 en la manual y $8.349 en la mecánica. En varietales, la mecánica llegó a $11.530 por quintal. El alquiler de una cosechadora con despalilladora, principal componente del costo, rondó los US$ 700 por hectárea. Entre la vendimia 2025 y la vendimia 2026, el costo de la cosecha mecánica subió entre 30% y 37%, empujado por el tipo de cambio y los fletes; el de la asistida, alrededor de 11%, por el combustible; y el de la manual, entre 6% y 8%. ACOVI concluyó que la mecanización total es competitiva en explotaciones grandes y en viñedos preparados estructuralmente para recibirla.
El volumen a levantar también cambió. El INV cerró la vendimia 2026 con 18,4 millones de quintales en todo el país, 8% menos que en la vendimia 2025. Mendoza cosechó 13,1 millones de quintales, con una caída de 12,4% respecto de 2025, y San Juan 4,1 millones, con un alza de 21,1%. Entre ambas provincias reunieron más del 93% de la uva nacional de 2026.
La escala de un contratista muestra lo que rinde una máquina. Viñas Mendocinas Don Victor SRL, que compró su primera cosechadora en 2017, cosecha entre 1.300 y 1.500 hectáreas por vendimia en Mendoza y en fincas de San Juan, con un pico que llegó a casi 1.700 hectareas, y presta servicios de tractor en unas 1.000 hectáreas más por temporada. Lo hace con doce empleados permanentes y cinco maquinistas que se suman durante la cosecha. La comparación con el sistema tradicional es elocuente: según el informe de costos de la vendimia 2025 de ACOVI, la recolección manual demanda 15 cosechadores por cada 5 hectáreas.
Para la vendimia 2027, su titular, Alejandro González, anticipa una cosecha corta y rápida, con más demanda de cosechadoras porque son más veloces que la mano de obra, siempre que el barro permita entrar a las fincas. El dato que más pesa es sanitario y se estima un 90% de probabilidad a un fenómeno de El Niño fuerte en la primavera de 2026. Con ese escenario, González calcula que en la temporada 2026/27 pasará de las tres a cinco curaciones anuales habituales a unas quince, como ocurrió en 2015. Eso multiplica el uso de tractores y pulverizadoras, el consumo de combustible y las roturas. También prevé demanda de deshojadoras, que exponen el racimo para que las curaciones lleguen mejor a la fruta.
En el olivar, la mecanización avanza sobre las plantaciones modernas. En Sarmiento, el principal departamento olivícola de San Juan, unas 9.000 hectáreas cuentan con riego subterráneo y cosecha mecánica, dentro de una superficie provincial de 16.500 hectáreas de olivos en producción.
La falta de personal, de todos modos, no es un dato uniforme. ACOVI señaló que en la vendimia 2026 hubo más personas dispuestas a trabajar en los viñedos que en temporadas anteriores, por la pérdida de poder adquisitivo. La decisión de mecanizar responde tanto a la disponibilidad de trabajadores como al costo, la velocidad y la escala de cada finca.
Energía: el costo que empuja a tecnificar
La tecnificación también se mide en la factura de luz. Un relevamiento de la región CREA Valles Cordilleranos sobre empresas olivícolas de San Juan, La Rioja, Catamarca, Córdoba y Mendoza determinó que en la campaña 2024/25 el gasto en energía fue 73% mayor en las fincas aceiteras y 74% mayor en las conserveras que el promedio de las seis campañas anteriores, de 2018/19 a 2023/24. En la campaña 2024/25, la energía pasó a ser el segundo rubro de gasto directo, detrás del personal, y los gastos directos totales alcanzaron US$ 3.894 por hectárea en las aceiteras y US$ 4.197 en las conserveras.
González lo planteó desde su finca: riega con pozo, en un caso a 130 metros de profundidad, y aseguró que sin paneles solares no podría pagar la electricidad. Según relata, en el Valle de Uco se abandonaron fincas de 120 a 150 hectáreas por ese costo.
Federico Doña, socio y gerente de la Oficina Técnica de Lumager Energía, estimó en septiembre de 2026 que una instalación solar reduce la factura eléctrica entre 60% y 80%, según el patrón de consumo. No es lo mismo una bomba que trabaja 24 horas durante la temporada de riego que otra que funciona 12 horas por día. En el sector olivícola, el período de recupero de la inversión se ubica en 2026 entre tres y cuatro años, un plazo más corto que el de temporadas anteriores porque bajó el costo de los equipos y subieron las tarifas. La inversión se hace una vez y fija el costo de la energía por 25 a 30 años.
Vista aérea de un parque solar fotovoltaico en San Juan, instalado sobre suelo de secano junto a fincas cultivadas, una de las más de 300 obras realizadas por Lumager Energía en el país.
A septiembre de 2026, la empresa informó unas 300 instalaciones realizadas y más de 13.000 kW de potencia instalada, con presencia en 11 provincias además de San Juan. En la provincia trabaja con sistemas que alimentan desde bombas de 15 HP hasta bombas de 200 HP. Los proyectos pueden cubrir toda la demanda desde el inicio o crecer por etapas, de modo que el productor no desembolse todo de una vez. Entre sus clientes sanjuaninos predominan los olivicultores, crece la demanda de productores de pistacho y se mantiene la del sector vitivinícola. El próximo paso, según Doña, es el almacenamiento en baterías, con proyectos piloto ya en marcha.
Créditos y oferta disponible
Las líneas para maquinaria se multiplicaron a lo largo de 2026. En la Expo Rural de julio de 2026, el Banco Nación presentó créditos para maquinaria nueva desde 18% anual en pesos, con aporte del fabricante o del concesionario y plazos de hasta 60 meses. En dólares, la tasa es de 0% con aporte del fabricante y de 6,5% sin aporte. Antes, en Agroactiva, a comienzos de junio de 2026, el banco había lanzado una línea en pesos desde 18% para equipos nuevos de fabricación nacional, con un cupo inicial de un billón de pesos, y otra para maquinaria usada desde 23%. En dólares, el tope de asistencia en esa muestra fue de US$ 350.000 por empresa, con tasa de 6,5% para equipos usados. El banco informó que en Agroactiva 2026 emitió 18.664 certificados para maquinaria nueva y usada, 78% más que en la edición 2025. Entre enero y julio de 2026, según la entidad, prestó casi US$ 1.000 millones al sector agropecuario.
Julio de 2026, mes de la Expo Rural, cerró con 696 máquinas patentadas, 16,6% más que en julio de 2025, según ACARA.
En San Juan, el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación habilitó en junio de 2026 una línea para tractores y otros bienes de capital de hasta $150 millones, con 48 meses de plazo, seis de gracia y una tasa equivalente al 60% de la Badlar, informada en ese momento en 13,2% anual. Se gestiona en Punto Pyme. En mayo de 2026, el gobierno provincial había anunciado créditos de hasta $250 millones a través de Fiduciaria San Juan para tecnificación de riego, eficiencia energética y reconversión de cultivos, con hasta 60 meses de plazo, seis de gracia y una tasa del 40% de la Badlar, equivalente entonces a 8,8% anual. Según la propia Fiduciaria, entre enero de 2024 y el 27 de marzo de 2026 otorgó 275 créditos por $11.327 millones. Solo en el tramo de 2026 comprendido entre enero y el 27 de marzo, aprobó 29 solicitudes por $832 millones, de las cuales 9 correspondieron a bienes de capital por $393 millones. Para la cosecha 2026, la provincia había dispuesto además, en enero de 2026, un plan de $11.000 millones, con una línea de $2.000 millones para productores de hasta 30 hectáreas, créditos individuales de hasta $12 millones y tasas inferiores al 15%.
En Mendoza, el Ministerio de Producción informó en febrero de 2026 líneas para adquisición de maquinaria agrícola, eficiencia hídrica, malla antigranizo, cosecha y acarreo, a través del Banco Nación, el Banco Credicoop, el Banco Patagonia y el Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC), con tasas bonificadas. Para la vendimia 2026, el FTyC abrió además una línea de cosecha y acarreo para productores de hasta 20 hectáreas, de $7.000 por quintal para uva no varietal y $9.000 para varietal, a una tasa equivalente al 50% de la activa del Banco Nación, cerca del 10% anual, con vencimientos el 15 de noviembre de 2026 y el 15 de enero de 2027. A nivel nacional, en junio de 2026 el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) lanzó una línea para renovar maquinaria con montos de entre $80 millones y $6.500 millones y beneficios fiscales asociados.
En el mostrador, Menegus describió dos vías: la financiación propia de las fábricas y la bancaria, con créditos prendarios y leasing a través de Banco Nación, Banco Santander y Banco Galicia. La empresa también arma carpetas para programas públicos provinciales, como los del FTyC y Mendoza Fiduciaria, y colabora con los clientes en esa documentación. Lo que buscan todos, dijo, es la mayor financiación posible y los plazos más largos que se puedan otorgar.
Lado B
La oferta formal choca con la capacidad de pago. González describió un recorte de líneas por desconfianza hacia el sector: Galicia le quitó los créditos inmediatos, Nación presta a cuentagotas, Santander no le ofrece nada y Macro le redujo el descubierto de $50 millones a $15 millones. Agregó que las sociedades de garantía recíproca no le otorgan avales. "Estamos subsistiendo", resumió.
El motivo está en el ingreso. El Malbec que González vendió a $600 por kilo en la vendimia 2025 se pagó $320 en la vendimia 2026, una baja cercana al 47%. En marzo de 2026, los viñateros denunciaban ofertas de unos $300 por kilo para varietales finos, lo que ubica su precio dentro del rango de mercado. La uva se entrega sin precio y se cobra meses después: la uva de la vendimia 2026 empezó a cobrarla recién en julio de 2026. Con esa ecuación, González tomó créditos para sostener la finca, no para renovar equipos, con la expectativa de que la uva valga más en la vendimia 2027.
Menegus lo planteó en los mismos términos. Las herramientas existen, pero el cliente no tiene fondos para afrontar una financiación. Doña coincidió en que el financiamiento es el punto donde más falta trabajar: valoró la línea de Fiduciaria San Juan, que ya usan varios productores para energía solar, pero sostuvo que falta una alternativa que abarque tanto a los productores más chicos como a los más grandes.
Zubeldía sumó un problema de calendario: la maquinaria es estacional y un crédito que llega cuando el productor ya resolvió la campaña pierde buena parte de su utilidad.
Las barreras, en números
La primera barrera es la escala. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), al 31 de diciembre de 2025 había 196.220 hectáreas de vid en 20.939 viñedos, el registro más bajo desde 1990. Entre 2016 y 2025, Mendoza perdió 17.903 hectáreas y San Juan, 8.830. A fines de 2025, el 57,3% de los viñedos del país tenía menos de 5 hectáreas y reunía apenas el 13,9% de la superficie. Es el segmento donde una cosechadora propia no se justifica y donde el acceso a la mecanización depende de contratistas. Alejandro González estimó, además, que al menos un 10% de la superficie de la zona que recorre está abandonada o arrancada, una cifra que no surge de las estadísticas oficiales porque un viñedo abandonado que no se da de baja sigue contado como superficie.
La segunda es el precio del producto, que define la capacidad de repago. La tercera, el costo de operar: la energía de las fincas olivícolas subió 73% en la campaña 2024/25, y el combustible y los fletes encarecieron hasta 37% la cosecha mecánica entre las vendimias 2025 y 2026. La cuarta, el tipo de cambio, que según Menegus condiciona la cantidad de equipos que se importan. La quinta, el valor de los usados, que se desplomó con la llegada de los equipos chinos y alejó al productor de la renovación.
La sexta es el clima. En San Juan, las heladas del 7 y el 14 de septiembre de 2026 dejaron al menos 10.000 hectáreas afectadas, según una estimación preliminar del secretario de Agricultura, Miguel Moreno, difundida el 18 de septiembre a partir de 615 denuncias. El INTA registró hasta 7 grados bajo cero en Sarmiento. Para la primavera de 2026 y el verano de 2027, El Niño anticipa más lluvias, más curaciones y más dificultades para entrar con equipos en suelos saturados. Menegus agregó que el clima puede complicar la primera etapa de desarrollo de las plantas en la temporada 2026/27, la más importante para definir calidad y cantidad.
Lo que viene
Menegus prevé que los próximos años estarán marcados por la tecnología orientada a mecanizar labores, porque las empresas consideran más barato comprar un equipo que contratar personal para una tarea. Para el último trimestre de 2026 se mostró optimista, por el repunte de las consultas de agosto y septiembre. Pero puso una condición para modernizar el parque regional: que el productor pueda producir y vender a buen precio. La lectura coincide con la de ACARA, que tras los datos de agosto de 2026 recomendó a concesionarios y terminales priorizar la gestión antes que la euforia: inventario ordenado, manejo profesional de los usados, una posventa fuerte y financiación competitiva. Es, en buena medida, el modelo que ya aplican los talleres de la región.
Doña anticipó que la adopción de energía solar seguirá en aumento y que el almacenamiento será el próximo paso. González espera para la vendimia 2027 una campaña con más deshoje, más curaciones y una cosecha rápida.
Los números resumen la situación a septiembre de 2026. Hay tractores de 30 a 180 HP con un precio promedio cercano a US$ 30.000, líneas bancarias desde 18% en pesos y 0% en dólares, créditos provinciales al 13,2% y sistemas solares que se pagan en tres o cuatro años. Del otro lado, la uva perdió casi la mitad de su precio entre las vendimias 2025 y 2026, la energía de las fincas olivícolas subió más de 70% en la campaña 2024/25 y siete de cada diez pesos que factura un taller de la región vienen de reparar equipos viejos.