La Fuerza Aérea de Chile localizó ayer parte de la avioneta siniestrada el jueves pasado en la Región de Los Lagos, en el Sur de Chile. Pero lo peor fue el hallazgo de siete cadáveres, aunque no se ha podido ubicar a un octavo ocupante que viajaba en la aeronave.
La avioneta accidentada, una Piper Navajo de la empresa Aerohein, realizaba el viaje desde la isla Melinka hasta la localidad de Quellón, en la Isla Grande de Chiloé, y su último contacto se verificó a las 11.56 hora local del jueves pasado. La zona de la tragedia está a 1.400 kilómetros al Sur de Santiago.
Los restos de la nave aparecieron en el sector de Piedra Blanca, en la ladera Sureste de un cerro de la isla de Chiloé de aproximadamente 1800 metros de altura. Las labores de búsqueda permitieron ubicar este jueves restos del fuselaje del bimotor y constatar que capotó en tierra, al Sur del sector Piedra Blanca.
La avioneta de 10 metros de largo volaba al mando de Ricardo Heinz, un experimentado y conocido piloto de la zona austral propietario de una empresa dedicada al transporte aéreo local. En la avioneta viajaba también el empresario turístico Genaro Barría Barriento, y su hijo Cristopher Barría Soto. Los otros pasajeros son Iván González de la Fuente, Carlos Muñoz, Onofre Bernardino Uribe, Pablo Briceño y Andrés Valderrama.
José Almonacid, uno de los pescadores que avistó los restos, señaló que el acceso a la zona del accidente es muy complicado, muy boscoso. ‘Va a haber que trabajar mucho para sacarlos de ahí. No hay posibilidades de llegar por vía terrestre‘, indicó.
Sin que se especificaran identidades, el ministro de Defensa, Andrés Allamand, confirmó el hallazgo de los siete muertos y sostuvo que hay una ‘mínima posibilidad‘ de encontrar al octavo ocupante tras el accidente aéreo.