Así lo espera Santiago. Ya posicionaron la cruz gigante en el escenario central en el Parque O"Higgins, donde el martes el papa Francisco celebrará una misa multitudinaria.

 

La inminente llegada del papa Francisco a Chile ha creado una lógica expectativa entre los argentinos por lo cerca que estará el Pontífice de nuestro país, al que no visita desde el día en que se marchó a Roma, en marzo de 2013, para asistir al cónclave de obispos que lo ungió como el sucesor de Pedro.

El Santo Padre estará en Chile entre el 15 y el 18 de enero, visitará las tres regiones geográficas de Chile y luego volará a Perú.

A estas horas se registra un inusual tránsito en los pasos fronterizos con Chile, miles de argentinos, entre ellos unos 700 sanjuaninos que quieren ver al Papa lo más cerca que puedan y participar de las multitudinarias misas, una de ellas en el Parque O"Higgins, de Santiago.

Se entiende que la agenda del Papa y sus viajes por el mundo son un tema de Estado, que se prepara con una considerable antelación, incluso de un año o más. Pero también es cierto que los antecesores de Francisco fueron más proclives a regresar a su tierra natal, incluso poco tiempo después de asumir su papado.

Jorge Mario Bergoglio es el único Papa de los últimos 50 años que no visitó su país natal en su primer año de mandato. Y la negativa de Francisco de venir a la Argentina parece tener origen político.

Bergoglio tiene una relación distante con el gobierno de Cambiemos. Parece sentirse más cómodo con dirigentes del peronismo: recibió en numerosas ocasiones a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y a decenas de representantes del justicialismo y del sindicalismo.

Mauricio Macri sólo visitó a Francisco dos veces. La primera fue en 2013, cuando todavía era jefe de Gobierno porteño. La segunda fue en febrero de 2016, poco después de haber asumido la presidencia. La foto sin sonrisa de un Bergoglio tenso fue el resumen de un encuentro breve, de apenas 20 minutos, y una muestra de la relación de frialdad entre ambos. En esa reunión, el Presidente también invitó al sumo pontífice a visitar Argentina, pero Francisco declinó la invitación con la excusa de que "la agenda no lo permite".

Otro malentendido ocurrió en junio de 2016 cuando Scholas Ocurrentes, por orden de Francisco rechazó 16 millones de pesos que había donado el gobierno de Macri a la fundación. Una situación que generó sorpresa y malestar en la Casa Rosada y tensó aún más la relación. En este contexto, la vuelta de Bergoglio a su tierra natal es incierta.

De los últimos 50 papas, la enorme mayoría son italianos. Durante un ciclo continuo de más de 450 años, no se eligió a ningún extranjero como sucesor de San Pedro. Tan sólo tres foráneos lograron llegar a comandar el Vaticano en ese período, y ninguno de ellos tardó más de 8 meses en visitar su país natal.

El "Papa viajero" o "Papa peregrino", como bautizaron a Juan Pablo II (1978-2005) visitó nueve veces su Polonia natal. Habían pasado ocho meses desde que el cardenal Karol Wojtyla abandonó ese país, para el cónclave de obispos de Roma, para regresar a su tierra: el 2 de junio de 1979 aterrizó en Polonia, ya como Juan Pablo II.

Su segunda visita a Polonia fue el 16 de junio de 1983. Había querido ir antes, en agosto de 1982, para estar en el VI centenario de la Virgen Negra de Jasna Gora, pero una ley marcial se lo impidió.

La ley marcial había sido dictada intentando neutralizar la acción del sindicato "Solidaridad", liderado por Lech Walesa, el sindicalista que jugó un rol fundamental en la caída del comunismo en Polonia.

Juan Pablo II visitó Polonia por tercera vez el 8 de junio de 1987 y se quedó una semana, hablando con representantes del poder, pero también a los trabajadores.

En 1991, Juan Pablo II visitó Polonia dos veces: la primera fue una peregrinación de nueve días que empezó el 1 de junio y que constituía el primer acercamiento del Papa a su tierra natal después de la caída del comunismo. A los dos meses volvió, para la Jornada Mundial de la Juventud. También regresó a Wadowice, el pueblo donde nació.

En 1995, de regreso de una visita a la República Checa, Juan Pablo II estuvo un día en Polonia y estrechó la mano al presidente polaco, Lech Walesa, aquel que con su gremio había logrado la caída del gobierno comunista. La séptima visita fue la más larga: El Papa estuvo once días en su país, reuniendo multitudes en peregrinaciones y misas. En Breslavia encabezó el Congreso Eucarístico Internacional y en todas partes la multitud le deseaba "¡Larga vida al Papa!".

La octava visita fue más larga aún. Llegó a Polonia el 5 de junio de 1999 para quedarse doce días.

En Gdansk, Juan Pablo II rindió homenaje a Solidaridad frente a su fundador Walesa. También beatificó a 108 mártires de la Segunda Guerra Mundial.

La última visita de San Juan Pablo II a su tierra natal fue en 2002, y fue una de las más breves. Durante los cuatro días de su peregrinación, desde el 16 de agosto, el Papa estuvo en el santuario mariano, donde pidió fuerzas a la Virgen para cumplir con su misión hasta el final. Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005.

El alemán Joseph Aloisius Ratzinger, quien lo sucedió con el nombre de Benedicto XVI (2005-2013), durante sus siete años y medio como Papa realizó 24 viajes, el primero a Colonia, su ciudad natal, en agosto de 2005, de carácter pastoral, con motivo de la XX Jornada Mundial de la Juventud.

Ratzinger fue ungido Papa en el cónclave celebrado el 19 de abril de 2005 y cuatro meses después viajó a Alemania. Miles de peregrinos se congregaron para verlo en una gran pantalla de televisión montada frente a la famosa catedral de Colonia. El canciller Gerhard Schroeder y el presidente Horst Koehler lo recibieron en la alfombra roja cuando bajó del avión, que estaba decorado con banderas alemanas y vaticanas. Ratzinger nació en la región de Baviera y fue arzobispo de Munich.

Benedicto XVI regresó a Alemania en septiembre de 2006. Fue su primera visita de Estado a Alemania. Fue recibido al pie de la escalerilla del avión que le trasladó a Berlín, entre otros, por el presidente alemán, Christian Wulff, la canciller federal y Angela Merkel. Estuvo cuatro días y visitó Marktl am Inn, su pueblo natal.

En septiembre de 2011, Benedicto XVI visitó por tercera vez su Alemania natal y se desplazó a Berlín, Erfurt (en la antigua Alemania comunista), Etzelsbach y Friburgo.

Benedicto XVI renunció al papado -con 85 años- alegando que carecía de la energía suficiente como para cumplir su cometido al frente de la Iglesia católica y fue el primer pontífice que renuncia en casi 600 años. Lo sucedió Francisco, el papa argentino, que ha realizado numerosos viajes por el mundo, aunque los argentinos despidieron al obispo Jorge Bergoglio, pero aún no lo han visto como Papa.

 

El ministro del Interior, Mario Fernández, descartó que el Papa corra riesgos en Chile.

 

Buen pastor

Un largo recorrido

En su paso por Chile y Perú el Papa hará un recorrido de cerca de 10.000 km en los que tocará seis ciudades y pronunciará 21 discursos centrados por la actualidad política y las reivindicaciones de los pueblos indígenas.

 

Sólo saludo a Piñera

El martes el Papa se reunirá en el Pañacio de la Moneda, sede del Ejecutivo chileno con la presidenta, Michelle Bachelet, mientras que no habrá encuentro privado y sólo un saludo con el mandatario electo, Sebastián Piñera.

 

Cárcel de mujeres

Durante la tarde del martes, el pontífice argentino visitará la prisión de San Joaquín, en la que será la primera vez que el Papa visita una cárcel femenina, donde escuchará el testimonio de una reclusa.