Destrucción. Un edificio afectado en la población de Sarpul Zahab (en la provincia de Kermanshah), la más damnificada por el sismo del domingo pasado.

 

Más de 400 personas han muerto y 6.700 han resultado heridas por el sismo que devastó el oeste de Irán, donde seguían ayer a contrarreloj las tareas de rescate.

Edificios convertidos en escombros, vehículos aplastados, campamentos improvisados para los damnificados, comercios y escuelas cerrados eran el desolador paisaje de varias poblaciones de

la provincia occidental de Kermanshah, fronteriza con Irak.

El sismo, de 7,3 grados en la escala de Richter y que tuvo el domingo por la noche su epicentro en la frontera entre Irán e Irak, arrasó varias localidades iraníes y provocó nuevas réplicas.

Ante la magnitud de la tragedia, las autoridades iraníes movilizaron a todos los cuerpos de seguridad, incluidos el Ejército y los Guardianes de la Revolución, para acelerar las tareas de rescate y de retirada de escombros. En los alrededores de los edificios en ruinas de la población de Sarpul Zahab (en la provincia de Kermanshah), la más damnificada, cientos de personas esperaban con angustia noticias de sus allegados, desaparecidos desde que la tierra tembló el domingo.

La amplitud del desastre colapsó o destruyó los centros sanitarios de las localidades más afectadas

como Sarpul Zahab, Eslamabad Gharb y Ghasr Shirin. Numerosos edificios se derrumbaron y los daños son por ahora difíciles de cuantificar, debido a que todavía permanecen cortadas las comunicaciones y las carreteras de acceso a algunas zonas remotas.

El presidente iraní, Hasan Rohaní, dijo ayer que es "imperativo que todos los organismos competentes y de socorro trabajen en plena colaboración para proporcionar ayuda, alojamiento y atención a los heridos".

Muchos de los damnificados no ocultaban su malestar por la falta de ayuda tras perder sus viviendas y tener que alojarse en tiendas de campaña. "No tenemos ni agua ni comida", se quejó Safarí, un hombre de 32 años que pudo escapar de su casa antes de que se derrumbara.

Los terremotos en Irán son frecuentes, pero este ha sido el más potente de los últimos años. El vicepresidente de la Organización de Gestión de Crisis de Irán, Behnam Saidi, comunicó ayer que hasta el momento se confirmó el fallecimiento de al menos 407 personas, mientras que otras 6.700 sufrieron heridas, reportó el portal de noticias iraní Hispan TV.

En tanto, la cadena iraní de habla inglesa Press TV dijo que al menos 450 personas murieron y 7.000 resultaron heridas como consecuencia del sismo de magnitud 7,3 que sacudió la región el domingo. Agencias