Ilusiones. Opeka, que el año pasado fue recibido por Mauricio Macri en la Casa de Gobierno, llena de ilusiones a varios niños de Madagascar.

La "ciudad milagro" construida por un religioso argentino en Madagascar espera con una gran fiesta al papa Francisco, que hoy arranca su cuarto viaje como pontífice a África.

Con cantos en español recibirán a Jorge Bergoglio en Akamasoa, Madagascar, la "ciudad milagro" construida sobre un enorme vertedero de basura por el misionero argentino Pedro Opeka, quien no oculta su alegría por la visita de su compatriota.

Futbolero, considerado el "Albañil de Dios" y el "Apóstol de la basura", Opeka, misionero en Madagascar, fue ordenado sacerdote en 1975 en Argentina y fue candidato al Premio Nobel de la Paz. Este bonaerense ha construido en 30 años una ciudad con más de 4.000 casas de vivos colores, agua potable, calles asfaltadas, ambulatorios, colegios y campos deportivos donde había solo un enorme vertedero en el que iban a rebuscar miles de personas cada día.

A este lugar en la periferia de Antanarivo y donde viven 25.000 personas que han salido de la pobreza extrema gracias a la llegada en 1989 de Opeka, acudirá Francisco durante su viaje a África.

El 8 de septiembre, Francisco conocerá a algunas de las familias cuyas vidas han sido cambiadas por Opeka, hijo de padres eslovenos que huyeron a Argentina antes de que naciera porque los comunistas intentaron matar a su padre por ser cristiano.

"Madagascar está muy contento de recibir al Papa. Él había escuchado hablar de nuestro trabajo en medio de los más pobres en este vertedero y mostró su voluntad de visitarnos", explica Opeka.

"El Papa quiere estar siempre con los más pobres y estamos muy felices de que venga a ver a nuestros niños, que son 15.000, arrancados a la calle, al basurero para vivir hoy una vida de niños, a veces frágil, pero para eso luchamos todos los días; para que estos pequeños tengan un porvenir mejor", añade.

Francisco visitará del 8 al 9 de septiembre este país, uno de los más pobres del mundo y en el que el 80 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y, como recuerda Opeka, para conseguir unos pocos litros de agua recorren kilómetros durante todo el día.

Opeka adelanta que a Francisco le espera una gran fiesta con miles de niños que entonarán en español una canción que han compuesto especialmente para esta visita.

"Será una fiesta. Con miles de niños que cantarán. La juventud le ha preparado una acogida muy hermosa. Hemos escrito y compuesto la música sólo para esta ocasión", explica con entusiasmo.

Aunque la visita del 8 de septiembre será de cerca de una hora, el misionero bonaerense asegura que Francisco vivirá un momento "de alegría contagiosa". Este misionero, cuyo lema es "se puede vencer la pobreza", afirma que cuando "el Papa va en medio de los pobres y les habla con el corazón les da una fuerza que nunca van a olvidar".

El misionero de 71 años estudió teología con Jorge Mario Bergoglio en su Argentina natal y trabajó en su juventud con su padre esloveno en la industria de la construcción. Hace 30 años, después de conocer "el infierno" que rodeaba este vertedero sobre las colinas de Ambohimahitsy (Madagascar), fue el primero que trabajó como albañil para construir las primeras casas y levantar "una referencia, un lugar oasis de fraternidad, de alegría y de fe que el santo padre podrá sentir".

Siguen construyendo cerca de cien viviendas anuales, pero -dice- "habría que construir miles porque cada año aumenta la población y el Estado no satisface ninguna de las necesidades de su pueblo".

Sobre si le gustaría recibir el premio Nobel de la Paz al que ha sido candidato, Opeka asegura que los habitantes del Akamosa le dan el Nobel cada año y la fuerza "para seguir esta obra, construir viviendas para los más pobres, escuelas, maternidades y dispensarios".

Francisco también visitará la cantera de la ciudad, asimismo un proyecto del padre Opeka para que los habitantes puedan tener trabajo del que también se extrae el material para seguir construyendo las casas de la "ciudad milagro". El Papa partirá hoy desde Roma a las 8 hora local (3 de Argentina) para aterrizar en Mozambique a las 18.30 locales. Efe

Los 4 papas que visitaron el continente

El papa Francisco vuelve a África, un continente que ha acogido durante los últimos cincuenta años los viajes de cuatro papas.

Antes de Jorge Mario Bergoglio, tres papas han viajado a África para promover los valores cristianos: Pablo VI (pontífice de 1963 a 1978), Juan Pablo II (1978-2005) y Benedicto XVI (2005-2013).

Pablo VI fue el primer pontífice católico que salió del Vaticano en peregrinación por el mundo y fue también el primero que viajó a África. Lo hizo sólo en una ocasión, para visitar Uganda del 31 de julio al 2 de agosto de 1969.

Su sucesor, Juan Pablo II, también conocido como el "papa viajero", ostenta el récord de visitas al continente africano: hizo catorce viajes y estuvo en 38 países entre 1980 y 2000.

Habló de una "nueva era en la evangelización" del continente y, como en todos los viajes que realizó a África, Juan Pablo II se refirió en sus discursos a la unidad familiar; reiteró la doctrina

de la Iglesia contra el control de la natalidad y "los modernos enemigos de la familia: el divorcio, la anticoncepción y el aborto" y censuró la práctica de la poligamia.

Hizo referencia a las desigualdades y a las guerras enquistadas, y en 1995, en su undécimo viaje al continente, visitó Sudáfrica, el único país del mundo que conoció la segregación racial legalizada.

Benedicto XVI fue el tercer papa que estuvo en África, continente que definía como "pulmón" espiritual del mundo, y al que viajó en dos ocasiones: Camerún y Angola (2009) y Benin (2011). En su visita a Camerún y Angola, Benedicto XVI causó polémica al comentar que el SIDA no se podía resolver "con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos", los cuales "sólo aumentan los problemas".


Por Mozambique
Durante el viaje, el papa Francisco visitará Mozambique del 4 al 6 de septiembre, luego Madagascar hasta el 10, y en el medio hará una visita de pocas horas a Mauricio, antes de aterrizar de regreso en Roma el próximo martes. El viaje tendrá como eje el apoyo a los procesos de pacificación en el continente.