Buenos Aires.- Sólo ruinas, edificios hechos polvo, casas desaparecidas al ras del suelo, cúpulas voladas, todo en el color de una arena grisácea. No se detecta ni un rastro de vida si no fuera por los niños que en un momento aparecen de imprevisto corriendo en una calle acordonada por escombros, desafiando a la desolación y a la muerte. Así se ve Homs, la ciudad que antes de la guerra que comenzó hace cinco años era la tercera en importancia del país, desde un drone que la sobrevoló en silencio.

