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"Nacimos juntos y moriremos juntos": la trágica historia de los siameses que cumplieron su promesa

Los ecuatorianos José Luis y José Armando Cevallos fallecieron a los 27 años con minutos de diferencia tras sufrir complicaciones cardíacas.

Por Redacción Diario de Cuyo 15 de octubre de 2026 - 20:09

La historia de superación y amor fraternal de los hermanos José Luis y José Armando Cevallos, los siameses más longevos de Ecuador, llegó a su trágico final. Ambos fallecieron a los 27 años con apenas minutos de diferencia, luego de que un paro cardíaco sufriera uno de ellos y desencadenara el desenlace del otro, según reportaron medios internacionales.

Los jóvenes nacieron unidos por la región pélvica, compartiendo el hígado y el sistema intestinal, contando con dos piernas, cuatro brazos y dos corazones independientes. Aunque al momento de su nacimiento los médicos les diagnosticaron una esperanza de vida de apenas unos meses, los hermanos desafiaron todos los pronósticos científicos y alcanzaron casi tres décadas de vida.

En su infancia se evaluó la posibilidad de someterlos a una compleja cirugía de separación, pero la intervención fue descartada por el altísimo riesgo vital que implicaba, dado que la mayor parte del tejido hepático pertenecía a José Luis.

"No me dejes solo": las últimas palabras y un desenlace trágico

El trágico episodio comenzó cuando José Luis presentó vómitos y un malestar generalizado, por lo que fue trasladado de urgencia a un centro médico. Casi de manera simultánea, su hermano José Armando empezó a manifestar un intenso dolor punzante en una de sus piernas.

Poco después, José Luis sufrió un paro cardiorrespiratorio. Pese a los esfuerzos de los profesionales de la salud por reanimarlo y estabilizarlo, el cuadro fue irreversible. En medio de la desesperación y la agonía, José Armando no dejaba de repetirle a su hermano: "No me dejes solo". Minutos más tarde, el segundo de los hermanos sufrió un infarto fulminante que terminó con la vida de ambos.

La contundente frase que marcó sus vidas

A lo largo de los años, los hermanos Cevallos se convirtieron en un símbolo de resiliencia y unión familiar. Pese a las limitaciones físicas y los constantes desafíos de salud, ambos siempre se mostraron firmes en la postura de mantenerse juntos y rechazaron de forma sistemática cualquier intento de separación médica.

"No queremos separarnos; nacimos juntos y moriremos juntos", declararon durante una célebre entrevista televisiva, una frase que hoy cobra un significado desgarrador y resume la impactante conexión biológica y afectiva que mantuvieron hasta el último instante de sus vida

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