La situación de salud de Jair Bolsonaro volvió a encender las alarmas en el escenario político y judicial de Brasil. Este miércoles, el equipo legal del exmandatario presentó un escrito ante la Corte Suprema alertando sobre un deterioro significativo en su estado físico.

Según detallaron sus abogados, Bolsonaro atraviesa un cuadro de “fragilidad” acentuado por constantes episodios de vómitos y crisis de hipo, lo que motivó un pedido de intervención inmediata de la Policía Federal para que se entregue un informe médico pericial con la “máxima urgencia”.

El deterioro reportado no es un hecho aislado, sino el capítulo más reciente de un historial clínico complejo que persigue al líder ultraderechista desde hace años.

De acuerdo con los registros que detallaron desde su defensa, los malestares se han intensificado en los últimos días.

El hipo crónico y los trastornos digestivos son síntomas que Bolsonaro padece de manera recurrente desde el ataque con cuchillo que sufrió durante la campaña electoral de 2018, el cual le provocó graves daños abdominales y lo ha obligado a pasar por el quirófano en múltiples ocasiones.

Recientemente, el exmandatario también fue diagnosticado con un carcinoma de células escamosas (cáncer de piel), lo que sumó una capa de complejidad a su monitoreo clínico.

A esto se le suman diagnósticos previos de gastritis, esofagitis y apnea del sueño severa, condiciones que sus abogados utilizan para argumentar que el régimen penitenciario actual pone en riesgo su vida.