El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la imposición de un nuevo arancel general del 10% a todas las importaciones, en un intento por sortear el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló los gravámenes aplicados bajo una ley de emergencia nacional.

La medida, que tendrá vigencia por 150 días, será instrumentada a través de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una normativa que permite al presidente imponer tarifas de hasta el 15% en casos de “graves y significativos” problemas en la balanza de pagos. Según explicó el mandatario, la decisión comenzará a regir de inmediato y se sumará a otros aranceles ya existentes.

“Hoy firmaré una orden para imponer un arancel global del 10% bajo la Sección 122, además de nuestros aranceles normales ya vigentes”, afirmó Trump en conferencia de prensa. También aclaró que los aranceles de seguridad nacional bajo la Sección 232 y los aplicados bajo la Sección 301 continúan en vigor.

El anuncio llega horas después de que el máximo tribunal estadounidense declarara inconstitucionales los aranceles generalizados que Trump había impuesto invocando una ley pensada para emergencias nacionales. El fallo representó un fuerte revés para la Casa Blanca, al sostener que la potestad tributaria corresponde al Congreso.

Lejos de retroceder, el líder republicano calificó la decisión judicial como “profundamente decepcionante” y cuestionó a los seis jueces que votaron en contra de su política arancelaria. “Me avergüenzo de ciertos miembros de la Corte por no tener la valentía de hacer lo correcto para nuestro país”, expresó, al tiempo que sostuvo que dispone de “métodos, prácticas, estatutos y otras autoridades” reconocidas por la propia Corte y el Congreso.

A su lado, el representante de Comercio de EEUU, Jamieson Lee Greer, confirmó que la administración evalúa otras herramientas legales además de la Sección 122. “Tenemos muchas herramientas disponibles. Tenemos investigaciones bajo la Sección 301 y vamos a seguir abordando esto para que el déficit pueda continuar bajando”, señaló.

La Ley de Comercio de 1974, invocada ahora por Trump, no exige investigaciones previas ni impone mayores limitaciones procedimentales, lo que otorga mayor margen de acción al Ejecutivo durante el período autorizado. No obstante, el nuevo esquema podría enfrentar nuevos desafíos judiciales.

Desde el inicio de su segundo mandato, Trump convirtió los aranceles en una pieza central de su estrategia económica y de negociación internacional, profundizando la guerra comercial con distintos socios y generando impacto en mercados financieros, cadenas de suministro y decisiones de inversión global.

El fallo de la Corte había puesto en cuestión la interpretación expansiva del poder presidencial en materia comercial y abría la puerta a una eventual desactivación parcial del esquema arancelario. Sin embargo, con este nuevo anuncio, el mandatario busca mantener la presión sobre el comercio exterior y sostener su política de protección de la industria estadounidense.