20 de septiembre de 2026 - 04:00

No nos tome por tontos usted, doctora Bullrich

Por Orlando Navarro -Periodista

Hay dichos populares que ciertamente reflejan una realidad, sobre todo cuando se trata de personas que, detrás de un ropaje de fantasía, tratan de ocultar infructuosamente su verdadero rostro. Como aquel que dice "aunque la mona se vista de seda, mona queda". En este caso, aplica perfectamente para la doctora Patricia Bullrich, quien acaba de dar un verdadero raid por todo micrófono radial o televisivo que se le acercó, para distanciarse de sus "compañeros de gestión". Porque ella, por el contrario, quiso mostrarse distinta, "comprensiva y piadosa frente a los más necesitados". Un movimiento calculado y artero de desmarque, que ya vino manifestando desde que apuró a Adorni para que mostrara su patrimonio, o exigió mayor celeridad en las políticas sociales del gobierno, con lo cual se puso de poncho el plan duro y reformista de este.

A sus "compañeros", justamente, se les viene achacando su "falta de empatía y sensibilidad" por los sufrimientos que impone el plan de ajuste, y vienen sosteniendo una lucha implacable contra el desequilibrio fiscal, aún a costa de su impopularidad o, acaso, de perder las próximas elecciones. Según ha sostenido el propio Milei, que remató "si pierdo, no hay problema. Vuelvo a la actividad privada".

Todo esto ocurrió, como se sabe, a raíz de haberse conocido un recorte, en el proyecto de Presupuesto 2027, en las asignaciones para Discapacidad y Universidades, entre otros. Recorte que la senadora dijo desconocer, con aquel "me toman por tonta", y que pone en peligro las delicadas negociaciones encaradas para lograr apoyo de otras expresiones políticas para las próximas leyes a enviar al Congreso.

La doctora, en lugar de encarar puertas adentro a los integrantes de la mesa política y reprocharles su falta de prolijidad, como haría una persona leal y de bien, prefirió desmarcarse y gritar al pueblo frente a las cámaras "yo no fui", "estoy al lado de ustedes", en un gesto típicamente populista, y que no hizo otra cosa que demostrar que "va detrás de los votos", sin importarle la suerte de su equipo. Como que se trata de una mujer que ha hecho de la política una profesión. Y no un acto de servicio.

Ese raid por las emisoras lo culminó con la puesta en escena, exhibida por las redes, de una dirigente inusualmente alegre y modernosa, mostrándose en su escritorio eligiendo cuidadosamente en su computadora, una canción a tono con la verborragia disparada en su espectacular actuación previa en las cámaras. Para ser más irritativa con las posiciones del Gobierno al cual pertenece, sobre todo las del presidente Milei, eligió una canción de la peor "enemiga artística" de este, a la que llama "Lali Depósito". La canción, "No me importa", cuyo estribillo dice: "Nunca fui lo que querían de mí y no me importa, siempre están los que estuvieron ahí, el resto sobra. Y las cosas que me pueden decir ya no me importan. Ey, oh, acelero y voy, cuando quieran, saben dónde estoy".

Un cierre atrevido y revelador de esta "nueva" Bullrich, que pasó de ser una eficiente y eficaz funcionaria de este Gobierno, con altos índices de aprobación, a lo que siempre fue: una política oportunista, calculadora, y sinuosa en sus movimientos. Capaz de cambiar de camiseta cada vez que sea necesario, y canta "no me importa…, acelero y voy, cuando quieran saben dónde estoy", como han hecho varios cuyas idas y vueltas por los distintos espacios, hace que uno pierda la cuenta. Obligan a recurrir a los archivos para recordar por dónde militaron, qué ideas dijeron defender, siempre cambiantes, y desde qué lugar se aprovecharon de su "carrera política". Carrera que hoy se pavonea indecente e indolente, frente a una sociedad que parece ha perdido la perspectiva de ser gobernada por gente seria, honesta y responsable. Que sirva, y no "que se sirva".

Debe recordarse que como Ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, Patricia Bullrich implementó un recorte del 13% en las jubilaciones y pensiones superiores a $ 574 (luego ajustado a más de $ 500), en julio del 2001. Debe recordarse que como Ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, Patricia Bullrich implementó un recorte del 13% en las jubilaciones y pensiones superiores a $ 574 (luego ajustado a más de $ 500), en julio del 2001.

Recurriendo a su archivo, debe recordarse que como Ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, Patricia Bullrich implementó un recorte del 13% en las jubilaciones y pensiones superiores a $ 574 (luego ajustado a más de $ 500), en julio del 2001. En ese entonces, desde el Gobierno de la Alianza se defendió la medida como "dolorosa pero necesaria" para sostener la Convertibilidad y el equilibrio de las cuentas, antes del colapso del fatídico diciembre del 2001. ¿Y ahora qué? ¿En qué quedamos doctora? ¿Es o se hace? Parafraseo aquí aquella canción que dice "el camaleón, mamá, el camaleón, cambia de colores según la ocasión". Le viene justo.

Milei ha preferido restarle importancia al tema. Actitud inteligente, si se trata de no profundizar el desgaste de su gobierno, hoy altamente zarandeado desde la oposición, que ya se lanzó a la carrera por ganar las próximas elecciones. Le quitó contenido político a las acciones de la senadora y hasta confesó que hay temas de Lali que le gustan. Lo que no me caben dudas es que puertas adentro le hará conocer a la doctora su pensamiento. Eso no quita reconocer, que hubo falta de comunicación con los legisladores propios que, como Bullrich, deben defender en el Congreso las leyes que manda. "Vamos a recortar aquí, vamos a reforzar allá", son decisiones que deben quedar muy en claro para quienes tienen la responsabilidad de legislar, y convencer a los aliados, el fundamento de esas medidas. Y no es de obviar, tampoco, la responsabilidad ineludible que tienen éstos de leer las leyes, antes de ocupar las bancas. A lo mejor, le hubieran evitado al gobierno volver a chocar con la misma piedra, si es que tenían una alternativa superadora a la propuesta del Ejecutivo.

Milei está firmemente convencido que cuidando el superávit, vamos a salir, reactivación del empleo de por medio y su consecuente reactivación económica. Con este desmanejo y el posterior, y oportunista, desmarque de la senadora, el país ya acusó una pérdida de puntos en el riesgo país, así como cierta tensión con el dólar, sumado al factor externo de la guerra y el aumento de tasas de la Reserva Federal. Nada es gratis.

Usted no es tonta, doctora Bullrich. Nosotros, tampoco. Y el gobierno debe meterse en la cabeza que "gobernar es explicar" (Julio M. Sanguinetti).

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