Aunque en medio de la pompa que se acostumbra en la realeza británica parece una excusa inverosímil, el menú que se servirá a los 650 invitados de la boda de Guillermo y Kate, es resultado de las limitaciones de espacio del palacio, según han señalado portavoces de la casa real. Al parecer las cocinas de Buckingham están solo equipadas para preparar cenas formales para unas 150 personas. Por eso se servirán únicamente canapés.
Los cocineros prepararán 15 para cada uno de los invitados.
El palacio ofrece normalmente ocho tipos de canapés fríos y cinco calientes. Las especialidades incluyen salmón ahumado, crepes de hierbas, empanadas de Cornualles y rollos de salchicha. No son demasiado grandes. El truco es poderlos comer en dos bocados para así estar en disposición de hablar y saludar a los otros comensales.
Para acompañar las viandas habrá champán, vinos espumantes y una limonada hecha con sales de Epsom, una especialidad del palacio. También habrá diversas tartas, diseñadas por la repostera británica Fiona Cairns.
A este almuerzo asistirán representantes de todas las casas reales. A esta recepción seguirá otra por la noche ofrecida por el príncipe Carlos.
