Las idas y venidas protagonizadas por una auxiliar terapéutica de 47 años que, luego de permanecer casi 8 años prófuga, fue capturada y llegó a juicio acusada de facilitar los abusos a manos de su expareja y facilitar la corrupción sexual de sus dos hijas (el hecho se denunció en 2011, cuando tenían 13 y 11 años), podrá tener un capítulo definitivo. Es que al llegar a debate, la mujer firmó un juicio abreviado en el que admitió su responsabilidad y se manifestó de acuerdo en recibir una condena de 13 años. Pero luego se arrepintió, con el argumento de que era "inocente" y tenía pruebas para demostrarlo, además de asegurar que no estuvo bien asesorada a pesar de tener cuatro defensores (uno particular y tres oficiales). El juez que iba a enjuiciarla, Miguel Dávila Saffe (Sala I, Cámara Penal), aceptó la voluntad de la acusada y desestimó el acuerdo del proceso breve. También dio luz verde al alejamiento del defensor oficial Carlos Reiloba, quien pidió apartarse por la "actitud desleal" de la imputada al decir que no la había asesorado.

