Ocurría cada vez que las cinco hermanas llegaban a visitar a su abuela, en Chimbas, y a veces se quedaban. Entonces su tío aprovechaba: las abordaba cuando estaban solas y las manoseaba. Hubo amenazas. Hubo también momentos en que algunas de ellas fueron golpeadas y obligadas a realizar tareas domésticas. Así, por años. Por temor pero también para que la familia no sufriera ninguna fractura, siempre callaron. Pero fue hasta que las mayores comenzaron a tomar conciencia y al saber que sus hermanas también pasaron por lo mismo, se animaron a denunciar, a revelar con detalles cómo fueron esos ultrajes que se repitieron en el tiempo, provocándoles severos daños psicológicos, según los expertos en comportamiento que entrevistaron a las chicas. La consecuencia no pudo ser otra, el tío manoseador (tiene 50 años y no se lo menciona para preservar a las víctimas) fue detenido y llegó a juicio. Y como las pruebas en su contra fueron tan contundentes, ayer en la tarde decidió admitir la autoría de los delitos que le atribuían y también ratificó su intención de recibir 20 años de cárcel.


