Ingresó en el complemento y a falta de tres minutos facturó. Para desatar la alegría contenida por los hinchas. Se tiró al piso, se paró, se arrodilló, miró al cielo y la dedicatoria, como siempre, para su hermano que lo alumbra desde el cielo. Fue un golazo. Porque definió desde afuera del área por encima de arquero Mariano Maino que estaba increíblemente adelantado, ya que había tenido una noche ideal. "Me limpiaron la jugada y lo ví adelantado", contó el delantero sobre su conquista para darle el triunfo al Víbora.

Pero claro, contra las estadísticas nada se puede hacer. Santiago volvió a saltar desde el banco de suplentes. Fue para sustituir a Cristian Pérez ante el asombro y la indignación de los hinchas para con el técnico Garay, sin entender que Ceballos sería, otra vez, el héroe y salvador para el primer partido en busca de meterse en la final para ganarse un lugar en la Promoción.

Lo de Santiago ya es una constante. Tiene un lustro de festejos en la temporada (Estudiantes de Río IV, Juventud Unida, Sportivo Belgrano y Talleres, sumado al de anoche a Central Norte) y cuatro de ellos en esos minutos finales que son para infarto. Porque cuando con buscar no alcanza la llave parece estar en el banco. "Santi adentro", dijo Garay, y Ceballos le ratificó esa confianza, porque sólo entra para darle alegrías al equipo.