En tiempos donde los ahorros difícilmente puedan estar bajo el amparo del verde dólar, los economistas apuestan a la diversificación de los pesos tras algunos refugios que a la corta o a la larga no sean ‘’comidos’’ por la inflación. Entre las recomendaciones sobresalen los cheques de pago diferido, un instrumento que nace a partir de empresas que descuentan cheques en la Bolsa, y que se dividen en “avalados” y “patrocinados”.
A la hora de buscar seguridad, los avalados tienen consigo un riesgo bajo porque están garantizados por las sociedades de garantía recíproca. El retorno, para quienes invierten en éstos, puede encontrarse en el primer mes o a los seis meses, aunque apuntan a plazos medios de 120 o 180 días ya que la renta se ubica en torno al 14%, es decir casi 4 puntos más que la tasa de un plazo fijo.
‘’Creo que el usuario debe saber cómo es el negocio de acuerdo a que estamos a una operatoria poco común. Debe asesorarse las Sociedades de Bolsa’’, explicó el economista Eduardo Coria Lahoz. Las operatorias de este tipo se realizan únicamente en Sociedades de Bolsa, que en la provincia de San Juan hay dos y recomiendan que el piso de inversión sea de 10.000 pesos, para que el negocio sea atractivo.
¿Cómo se opera?
Al igual que el fideicomiso financiero se accede a través de la Bolsa y si bien dependen del juego de la oferta y la demanda, tienen muy bajo riesgo, ecuación clave por estos días. Los cheques de pago diferido desde el año 2003 pueden ser negociados en el Mercado de Capitales, y han sido un buen refugio para muchos ahorristas argentinos.
Una vez habilitados, los cheques de pago diferido se negociarán mediante una subasta en donde varios inversores pujan solicitando diferentes niveles de tasa de interés para ‘comprar‘ el cheque y el tomador (vendedor del cheque) decide a qué tasa acepta la ‘venta‘.
