El fuerte aumento de la carne este año y la puja permanente entre el gobierno nacional y los popes del sector ganadero, hicieron que Cristina Fernández tomará el toro por las astas y propusiera un boicot encubierto en detrimento del sector cárnico argentino.
La presidenta firmó un convenio por el cual el kilo de merluza se ofrecerá a $12,50 y el de calamar a $6 en distintos puntos del Conurbano bonaerense, que tiene como fin oficial promover el consumo de pescados y mariscos.
Por el momento se desconoce si la medida llegaría a la provincias.
De acuerdo con lo indicado por la Subsecretaría de Pesca, el convenio apunta además a aumentar el consumo de pescado por persona, que se estima actualmente en 3 kilos anuales.