6 de junio de 2009 - 00:00

Confirmado: El pie hallado en la cloaca es de Rodrigo

Contundente. El examen de ADN realizado en el hospital Guillermo Rawson con muestras del pie encontrado en una parrilla de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Santa Lucía, y con la sangre de la madre y el pequeño hijo del joven a quien, se creía, pertenecía esa extremidad, dieron un porcentaje indubitable: 99,99994 por ciento. "En términos claros, se pudo establecer que ese pie pertenece a Rodrigo Muñoz", dijo ayer en una conferencia de prensa en su juzgado (Tercero Correccional), la juez Mónica Lucero, acompañada por la fiscal Silvina Gerarduzzi y el jefe de bomberos, comisario Rogelio Alcayaga.

Rodrigo Muñoz era el obrero que estaba a punto de cumplir un mes de trabajo en la empresa "Federico Hnos.", que había sido contratada por OSSE para un trabajo en la red cloacal. El joven tenía 26 años y cayó a caudal de líquidos tóxicos cuando se metió a una boca de registro para intentar realizar una conexión a un barrio privado. Fue el 19 de marzo pasado a la tarde, cuando también sucedió un milagro: Sebastián Vargas, un compañero, fue rescatado de la cañería al borde una intoxicación mortal, porque también había metido a la tubería y por un momento sujetó a Rodrigo en su intención por salvarlo, hasta que fue arrastrado.

Desde entonces comenzó una búsqueda incesante y arriesgada de Bomberos, quienes hasta se metieron en las cañerías para buscar el cuerpo. Incluso se trajeron cámaras de video de Buenos Aires y Mendoza para explorar la cañería, con resultados negativos.

Fue entonces que empezaron a surgir "maliciosas versiones" de que quizá Rodrigo estaba vivo en otra parte y de que Vargas "mentía", porque a lo largo de 5 kilómetros de cañería el único obstáculo que había es una parrilla en la planta de tratamiento, y parecía imposible que un cuerpo como el de Rodrigo (1,80 metros, al menos 110 kilos) pasara sobre esa parrilla.

Sin embargo 52 días después, el 10 de mayo pasado, bomberos encontraron en la parrilla de la planta una bota con restos de una media y un pie. Y Norma no lo dudó: era la bota que le había lustrado 3 años a su hijo cuando trabajaba en la obra del dique Caracoles. Y por si fuera poco dos días después encontraron el carnet de Rodrigo, de cuando era empleado de la firma "Panedile" en esa obra.

De todos modos y por una cuestión de rigor legal, la juez ordenó un ADN que confirmó lo que todos pensaban.

Ahora, en el caso se puede hablar al menos de un homicidio culposo (matar sin querer). Y esa figura podría atribuírsele al capataz de la obra, de apellido Vergara, a quien algunos testigos señalaron como quien ordenó a Rodrigo Muñoz meterse en la cámara donde perdió su vida.

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