La emoción y satisfacción de alcanzar la meta del maratón más antiguo del mundo cambió en segundos por pánico, conmoción, gritos, dolor y lágrimas. Fue inevitable porque las primeras imágenes eran desgarradoras: manchas de sangre en el suelo, personas mutiladas y muchas otras caídas. Así vivieron ayer, atletas y público en general, el trágico final del Maratón de Boston luego que dos bombas explotaran a metros de la línea de llegada. El saldo: 3 muertos, más de 80 heridos y alerta de seguridad en las principales ciudades de EEUU.

Fuentes de inteligencia afirmaron que otros dos artefactos explosivos fueron hallados cerca de la línea de meta y desactivados por la Policía.

Los artefactos explosivos detonaron, casi simultáneamente con una distancia de 100 metros entre sí, mientras los corredores cruzaban la línea y miles de personas llenaban las calles para ver una de las pruebas atléticas más conocidas y más vieja del mundo.

Los estallidos se registraron a las 15 (las 16 en Argentina), unas dos horas después de que los ganadores hubieran cruzado la meta. Las ambulancias llegaron a la escena en pocos minutos para asistir y trasladar a los hospitales a casi cien heridos, 8 de ellos en estado crítico.

La policía de Boston reportó la cantidad de muertos y heridos en un comunicado en su cuenta de Twitter, que luego confirmó durante una rueda de prensa en la que también se reportó un tercer incidente que podría estar vinculado con las explosiones. Se trata de una explosión en la Biblioteca JFK de Boston que no provocó víctimas.

’No estamos seguros de que estos incidentes estén relacionados, pero estamos trabajando sobre la hipótesis de que lo estuvieran’, dijo, el comisario de la policía de Boston Ed Davis.

Hasta el cierre de esta edición, no había detenidos ni pistas sobre el responsable o los responsables de las explosiones, ni ningún grupo se había atribuido el atentado. Según la CNN, el FBI ya trabaja en el caso como lo haría ante un ataque terrorista, aunque no se ha informado de qué líneas de investigación concretamente siguen las autoridades.

El presidente de EEUU, Barack Obama, aseguró, en un mensaje a la nación: ’Todavía no sabemos quiénes son los responsables’ de las explosiones en Boston, pero ’lo descubriremos y caerá sobre ellos el peso de la ley’.

Los agentes federales no descartarían ninguna posibilidad sobre la autoría del ataque, tanto de grupos extremistas extranjeros como nacionales.

Con el recuerdo aún vivo de los atentados de Al Qaeda a las Torres Gemelas, en 2001, Nueva York, Los Angeles, San Francisco y Washington reforzaron la vigilancia en distintas partes de esas ciudades, incluyendo en los alrededores de la Casa Blanca. En tanto, la Administración Federal de Aviación prohibió todos los vuelos a baja altura en un radio de unos 6 km desde el sitio de las explosiones.

Las detonaciones tuvieron lugar más de cinco horas después del inicio de la carrera, en momentos en que la mayoría de los principales atletas ya habían completado el recorrido, pero maratonistas aficionados aún estaban corriendo. Las ambulancias llegaron a la escena en pocos minutos y se podía ver a corredores y espectadores llorando y consolándose mutuamente.

El Maratón de Boston se ha realizado en el Día del Patriota, el tercer lunes de abril, desde 1897. El evento, que comienza en Hopkinton, Massachusetts, y termina en la Plaza Copley de Boston, atrae a un estimado de medio millón de espectadores. En esta ocasión participaron 23.326 atletas, entre ellos, 24 argentinos.