La provincia de Córdoba estrenará en las próximas vacaciones de invierno su propia Ruta del Vino, un novedoso producto turístico para una región que no se caracteriza por su vitivinicultura, pero que sin embargo guarda en sus viñedos atractivos singulares que la diferencian de los centros enoturísticos tradicionales.
"Sumando algunas características que tienen algunas bodegas de Córdoba, sin ser afamada por sus vinos, se encuentran por ejemplo que el primer vino argentino que se tomó en Europa salió de la Estancia Jesuítica; y que La Caroyense, bodega de Colonia Caroya, es la más visitada del país. Recibe unas 30 mil personas al año", destacó Adrián Bozzoletti, encargado de Productos Turísticos, de la Agencia Córdoba Turismo.
Precisó que "la idea es que el Camino del Vino sea en Córdoba un atractivo más", y puntualizó que "no se quiere posicionar a la provincia en la producción del vino, sino usar este producto y todo lo que lo rodea, para diversificar la actual oferta turística de la región".
Así, remarcó que "aparte de venir a Córdoba por la sierra, el turismo aventura o el rally, el turista puede también hacer degustaciones de vino".
Para ello, la Provincia firmó un convenio de cooperación mutua con Bodegas de Argentina AC, a través del cual se incorporará a los productores vitivinícolas cordobeses en las actividades tendientes al desarrollo del turismo del vino en la Argentina y el mundo.
El convenio contempla la cooperación del gobierno provincial y de Bodegas Argentinas AC.
Bozzoletti precisó que en la provincia "hay seis bodegas y 18 productores de vinos caseros, que son aquellos que no superan los 4 mil litros anuales", y precisó que "así se da una doble oferta: los clásicos vinos regionales y los de cava que van a hoteles, restaurantes y vinotecas de lujo".
Algunas bodegas ofrecerán presentaciones literarias, obras de teatro, servicios empresarios para agasajos corporativos, y también capacitación en enología.
